Lo que comenzó como una campaña para disminuir las capacidades nucleares de Irán y debilitar sus redes terroristas se ha transformado en una disputa por el control de una de las rutas más importantes del mundo : el Estrecho de Ormuz.
Por cierto, en el camino quedaron las esperanzas de los iraníes de librarse de la sangrienta tiranía de los ayatolás.
Por el contrario, después de innumerables muertes por todos lados y masiva destrucción, este régimen se ha fortalecido demostrando lo contraproducentes que son las guerras.
Si el actual conflicto deja a Ormuz bajo el control permanente de Irán o de EE.UU.
cobrando peaje, podría suponer el principio del fin del libre paso por mar abierto, un concepto sobre el que se ha sustentado el comercio global desde que la humanidad existe.
Esto podría sentar un precedente peligroso y hacer que el comercio marítimo internacional sea mucho más caro.
Si esto sucediera con una empresa privada en un mercado libre, no supondría un problema, por el contrario, implicaría una mejora, ya que en este tipo de situaciones los clientes sólo pagan por aquello que les conviene.
Dicho de otro modo : en un mercado libre en competencia y sin monopolios creados por los Estados, cualquier aumento de tarifas sólo sería pagado por los consumidores si a cambio obtuvieran una mejora superior a la subida del coste.
No sé con seguridad qué podrían aportar eventuales privados que controlaran vías marítimas, ya que no se conocen antecedentes, pero quizás un mejoramiento de las vías navegables, mayor seguridad y asistencia en casos de imprevistos o accidentes, como ocurre en las autopistas privadas, podría significar una reducción en el tiempo de viaje y en el valor de los seguros logrando una baja del coste para el consumidor.
A Trump le gustó la idea iraní, declarando que EE.UU.
cobraría a los barcos comerciales que pasaran por Ormuz una tasa del 20% por los esfuerzos para proteger la vía acuática, amenaza que abandonó horas después de publicarla en redes sociales.
A pesar de lo absurdo del precio, la amenaza de Trump legitimó las acciones de Irán, una ironía que el régimen se apresuró a señalar de forma sarcástica en redes sociales diciendo que la tarifa de Trump es demasiado alta.
El Ministro iraní de Asuntos Exteriores afirmó que el 20% es demasiado, y que ellos serían más justos.
Irán supuestamente cobraba a los petroleros entre uno y dos dólares por barril a bordo, llevándose aproximadamente dos millones de dólares.
La monetización del Estrecho de Ormuz podría sentar un precedente para otros puntos del globo, incluyendo Gibraltar, Taiwán, Dover o Malaca, donde los ingresos anuales por pasajes superarían los 136.000 millones de dólares al año, lo que significa una gran tentación para los políticos siempre ávidos de quedarse con el dinero ajeno.