Opinión

Millán-Puelles y la metafísica

Antonio Millán-Puelles nació en Alcalá de los Gazules en Cádiz en 1921 y falleció en Madrid en 2005, a los 84 años. Procedía de una familia de médicos y él mismo comenzó estudios de medicina en Sevilla. El giro decisivo de su vida llegó por azar: durante el primer curso, leyó la traducción al español de las Investigaciones Lógicas de Husserl durante los años de la Guerra Civil, un descubrimiento que reorientó por completo su vocación hacia la filosofía. Cursó los estudios de Filosofía en las Universidades de Sevilla y Madrid, obteniendo el Premio Extraordinario de Licenciatura y Doctorado. En 1951 ganó por oposición una cátedra en la Universidad Complutense de Madrid, impartiendo Fundamentos de Filosofía, Historia de los Sistemas Filosóficos y Filosofía de la Educación y en 1976 pasó a ser catedrático de Metafísica en la misma universidad. Fue profesor extraordinario de la Universidad de Navarra y profesor visitante en varias universidades hispanoamericanas y en la Universidad alemana de Mainz, además de académico de número de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Fue profesor del entonces príncipe Don Juan Carlos, impartiéndole clases de historia de la filosofía y filosofía social durante dos años. Recibió diversos reconocimientos en forma de premios a lo largo de su trayectoria intelectual y filosófica.

Fue un autor muy prolífico, escribió más de 30 libros, algunos traducidos a otros idiomas, entre los cuales sobresalen: El problema del ente ideal de 1947 que es un examen crítico a través de Husserl y Hartmann, Ontología de la existencia histórica de 1951, considerada la primera publicación rigurosa hecha por un español sobre la ontología de la Historia, Fundamentos de Filosofía de 1955, un manual que inició en los estudios de Filosofía a varias generaciones de universitarios, etc.

Su pensamiento se encuadra en el encuentro entre la fenomenología y el tomismo dentro de la filosofía española de la segunda mitad del siglo XX. Formado bajo la influencia de García Morente y Leopoldo Eulogio Palacios se puede afirmar que ideológicamente su pensamiento puede describirse como católico, tradicional, monárquico y liberal en sentido amplio. Metafísicamente desarrolló una ontología del espíritu que investigó la articulación de las facultades superiores de la mente en la estructura trascendental del sujeto, con la razón y la libertad como temas centrales. Esta base metafísica no permaneció encerrada en la especulación pura. La amplitud de su pensamiento le permitió abrir su indagación hacia cuestiones económicas, sociales y culturales. De este modo, sus hallazgos antropológicos fueron contrastados en campos aparentemente separados de la ontología del ser humano.

En sus grandes obras especulativas utilizaba un método riguroso y un lenguaje denso, sin concesiones a la literatura, exigiendo del lector un compromiso sostenido con el argumento hasta llegar a conclusiones claras.

En cuanto a su actitud filosófica, se caracterizaba por un realismo no simplista ni dogmático, abierto al diálogo con la tradición y al contraste con las grandes cuestiones del pensamiento occidental. Fue honesto y riguroso al discrepar de otros pensadores, sin que la estima personal le impidiera refutar con rigor argumental aquello con lo que no estaba de acuerdo.

La obra cumbre de Millán-Puelles es Teoría del objeto puro publicada en 1990. El libro aborda una teoría de lo irreal. No parte de una definición autónoma de lo irreal, sino que lo piensa siempre en tensión dialéctica con lo real, preguntándose que estatuto ontológico tienen aquellas cosas que pensamos, imaginamos o nombramos sin que existan efectivamente: los objetos de ficción, los entes matemáticos, las posibilidades no realizadas, los conceptos puros.

La noción de objeto puro designa aquello que es término del pensamiento. Es lo que tiene sentido, puede ser pensado, referido, incluso discutido con rigor, sin poseer por ello existencia real. En Teoría del objeto puro, Millán-Puelles culmina una indagación fenomenológica con un aparato metafísico propio, plenamente tomista en su fondo, pero dialogante con la tradición fenomenológica.

En cuanto a La lógica de los conceptos metafísicos es una de las últimas grandes obras, publicada en dos tomos. El tomo 1, La lógica de los conceptos trascendentales de 2002 y un segundo tomo dedicado a los conceptos metafísicos que le siguen. No es una lógica formal, sino un examen del estatuto lógico-lingüístico de los grandes conceptos con los que opera la metafísica: ser, unidad, verdad, bien, cosa, los llamados trascendentales y su relación con los conceptos categoriales: sustancia, cantidad, cualidad, etc. El segundo volumen se ocupa de los conceptos opuestos a los trascendentales, la cuestión de los postpredicamentos, el concepto de Dios y sus atributos y los conceptos universales de perfección.

Tanto Millán-Puelles como Xavier Zubiri rechazan el idealismo y parten de la fenomenología sin quedarse en ella. Defienden la actualización del ser real frente a lo simplemente pensado. Pero divergen en el concepto clave: para Millán-Puelles real significa transobjetual, mientras la realidad zubiriana se distingue de la transubjetividad sin corresponder exactamente a esa transobjetualidad.

Para Millán-Puelles, real es transobjetual: lo que excede el objeto pensado, existiendo más allá de la conciencia que lo piensa; se opone al objeto puro o ente que es ficción o ente de razón. Para Zubiri, la realidad es "formalidad de lo de suyo": lo aprehendido como algo que tiene contenido propio, previo e independiente del sujeto, distinta ya de la transubjetividad, no solo de lo objetual pensado.

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