Opinión

Bitácora de futuro: Sospecha con habitación cerrada

Autor Bayardo Quinto Núñez

Bayquinú

La habitabilidad en la sombra, luz y sutileza, se destaca razonando la verdad intrínseca entre el espacio y el yo, aunque siempre hay algo que ocultar como aquella isla lejana que se ve y no se ve, pero existe que hay algo, y tienen cohartadas. Ese día en el pueblo era de mucho sol, las calles estaban lóbregas, era un misterio escandaloso, no había tiempo que perder, una persona no se veía, únicamente del interior de ciertas casas se desprendían voces, algo así como que estaban rezando, el olor a café recién hecho, era una alquimia prolífica basada en conceptos, en la fluidez de una metamorfosis, acompañada de eruditas discrepancias y conjeturas, una especia de acto sacramental de esa vida social, ciudadana imaginaria, eso era religión los días lunes, miércoles y viernes en el pueblo MARTILLO DESNUCADO, ubicado al noreste de su ámbito, dónde el indio come sin sabor, se casa sin amor y muere sin dolor. Era todo un espectáculo que despertaba interés renovado, se había establecido como una costumbre inveterada.

Esos días el tráfico de vehículos, carretones de caballo, carretas de bueyes, bicicletas, motocicletas, vehículos auto motor, entre otros de toda índole no circulaban, reinaba un silencio sepulcral, era más que misterio, y las campanas de la iglesia ante semejante silencio daban solamente un repique, que, era como un alarido, los perros de la calle se asustaban y corrían como un bólido; de nuevo volvía a reinar la calma misteriosa.

Un día en ese (os) tiempos, de acera a acera se desplazaban doña Matilde quien tenía treinta años de edad y el joven Ernesto de quince años de edad, sólo se dieron un adiós con un meneo de cabeza y cada cual aceleró el paso.

Al principio fue el miedo, temía la oscuridad, no podía dormir, eso no le permitirá la oscuridad dormir. Cuando se apartaba la oscuridad abría los ojos. De día se puede pensar, hacer con ayuda de la luz cualquier cosa, pues, es capaz de asombrosas concentraciones intelectuales. De la luz nace la dicha, aunque es condición "sine qua non" que también existen los delirios diurnos imaginarios, mientras que de las sombras como fondo de la noche nace en muchos casos el terror, y delirios más profundos y maledicientes. Ese día de los tiempos, de pronto se desató una ligera llovizna con polvareda y viento fuerte, y era notorio que doña Matilde andaba con el corazón conmovido, su alma andaba oscura, muerta.

De pie, miraban y hacían crujir sus dedos junto a la ventana, ninguno de ellos momentáneamente decía nada, a los minutos, que lástima le argüía desde la ventana de su casa Ramiro a Bernarda, estos eran jóvenes con edades entre16 o 17 años de edad. Estos jóvenes en todo ruido se entrometían en el pueblo, desde sus casas cuando se encontraban era su propia guillotina y reedificaban el recinto de la madre naturaleza y contra la sociedad. Reunían las hojas dispersas del patio de su (s) casas en ideas y daban vueltas en círculo así se les soltaba la lengua para todo.

Era un tormento observar que el pueblo estaba árido como un desierto, para reformar el dolor de la (s) muerte, era como un incendio feroz que ni la lluvia martirizaba. Entonces, en esa soberbia está el castigo, empero, no hay martirio más eficaz, ni comparable aquel dolor que hace sufrir tu cólera.

Doña Matilde, con vehemencia y reverencia se repartía sus pecados desde su alma muerta, y se decía: "la maldición jamás se romperá" y volvía a ver a todos lados con ojos como de víbora. La ventaja era que nadie lo sabía solamente ella, porque tenía cuidado rebelarlo, lo mantenía en supra secreto en su alma muerta. Su lenguaje era simple, saber desde ahí poder encontrar la piedra, era su mundo interno de voces como dios de la muerte en su sombra fuera de este mundo.

Siempre esperaba el día, aunque un poco complejo, para ella era un sacrificio, aunque insistía con su maldición oculta, era como un ladrón que en la gran mayoría de casos no se sabe en que momento ataca. Ramiro y Bernarda, esos días (lunes, miércoles y viernes) observaban a doña Matilde ir y venir muy apresurada. Ve, esa señora se trae algo entre manos, le expresó Ramiro a Bernarda. Tienes razón, la observo rara, respondió Bernarda. En ese momento que conversaban pasó un chavalo en una bicicleta más vieja que el tiempo gritándole a la señora Matilde: "vieja mal intencionada, malvada" Oíste lo que le gritó ese chavalo a Matilde, le exteriorizó Bernarda a Ramiro. Este solamente le quedó observando y asintió con un meneo de cabeza y cerraron las persianas de vidrio para que la misteriosa de Matilde no los viera, y por la puerta de atrás la siguieron hacia donde se dirigía, iban a una distancia moderada para que no los viera. De pronto se detuvo Matilde. Ve dónde se está metiendo en la casa de una bruja, expresó Ramiro a su amiga Bernarda. De verdad, es la casa de la bruja Enriqueta y esa vieja es mala, a saber que encargo llega a traer para fregar a alguien, respondió Bernarda. Me da temor lo que está pretendiendo Matilde con el destino de la muerte, señaló Ramiro. No importa, pronto lo sabremos y la denunciaremos, inquirió Bernarda.

Fueron pasando los días, semanas y meses, Ramiro y Bernarda se movían en círculos en determinado tiempo y siempre se reunían indistintamente en sus casas, es decir, un día en casa de Ramiro, y otros días en casa de Bernarda. No perdían de vista a la misteriosa de Matilde. Haremos algo, le dijo Ramiro a su amiga: "si ella usa fuerza, nosotros usaremos astucia. Si usa miedo, nosotros usaremos esperanza, ella conoce un camino, mientras que nosotros le ofreceremos perdón, ella como anda a la defensiva espera de quien sea espada". Me gusta tu posición para atacar el mal, respondió Bernarda. Después de esta plática, al día siguiente, aproximadamente a las diez de la mañana esperaron apareciera Matilde, cuando lo observaron venir, le salieron al encuentro y ambos le dijeron: "hola doña Matilde" ella los quedó viendo con ojos violentos. No se preocupe doña Matilde, sólo queremos decirle que nosotros la perdonamos, le dijeron los jóvenes. Matilde, se sorprendió con semejante asunto que acababa de escuchar. ¡Ay! muchachos pero que han dicho, no tienen nada que perdonarme. Pues como no, porque estamos en esta vida, le dijo Bernarda. Adiós, nos vemos les dijo Matilde la misteriosa a los jóvenes, y se fue a la casa que siempre acudía.

En los días subsiguientes, semanas, meses y tiempo de más vieron un rotundo cambio en Matilde. Ya no pasaba rumbo a su destino. Ahora era ama de casa, instaló una pulpería grande en su casa, se casó y se volvió persona de bien, tuvo tres hijos, y fue una persona respetable en la población.

Al tiempo, Ramiro y Bernarda llegaron a comprar a la pulpería de Matilde, al verlos ella se asombró. Hola doña Matilde le dijeron. Hola muchachos qué desean. Vinimos a comprar unos chicles y decirle qué la felicitamos porque su alma muerta, ahora es alma viva de bien, haberlo intentado y lograrlo da tranquilidad, y cumplirse asimismo aun más, al usar retroactividad para recomponer ese camino.

Micro Autobiografía: Bayardo Quinto Núñez (Bayquinú) ha publicado veintiséis (26) Libros: Ensayos; Opiniones diversas; Pohemas; Cuentos; Relatos; Minicuentos; Novelas Cortas; y tiene varios libros escritos inéditos, y otros que va escribiendo, los cuales en su momento si hay oportunidad saldrán a la luz pública; Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales; Abogado y Notario Público; Instructor Deportivo en Baloncesto, Escritor; Pintor; estudio Siempre Música, Artesano del Calzado, y/o Zapatero Alistador, y tras su ardua experiencia en medios escritos de gran trayectoria en Nicaragua, como ¡El Nuevo Diario y Diario La Prensa! Columnista Internacional, y Nicaragüense.

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