Opinión

Sexo, amor y otras sombras: un viaje a lo prohibido con Penélope Douglas

Por María Beatriz Muñoz Ruiz

Termino de leer una de las novelas de Penelope Douglas catalogadas como dark romance y me dispongo a escribir lo que me han parecido sus dos obras: Corrupt y Credence. Mis dedos rozan el teclado mientras escucho "All of me" en mis auriculares. Es la una de la madrugada, mi hora preferida para leer, escribir y escuchar música. Todo el mundo duerme; el silencio inunda mi salón mientras la melodía me envuelve y manipula cada una de las palabras de este texto.

Mis dedos siguen divagando por el teclado y no sé cómo explicaros que, aunque iba a comenzar pisando fuerte, me he descalzado para deslizar mis palabras y seduciros lentamente. Con suaves caricias, con un leve roce, con mi aliento cerca de vuestros labios y apenas audibles gemidos de placer que os hagan cerrar los ojos e imaginar un encuentro entre sábanas de seda. Una frase se desliza en mi interior hasta arder en un infierno de placer prohibido, embistiéndome lenta y posesivamente con cada secreto escondido en sus páginas. Y cuando el amor y el placer se difuminan entre sus hojas para volverse a encontrar, sientes que estás donde debes estar: que paseas entre sus sombras sin necesidad de ser alumbrada porque sus sombras son las tuyas. Es entonces cuando desnudas tu cuerpo y tu alma para adentrarte en sus páginas sin equipaje.

Pero cuando guardas silencio porque crees que los demás juzgarán tu lectura, comprendes que la hipocresía de la sociedad ha impuesto ciertas normas no escritas que todos seguimos. A esta sociedad no le importa el amor, no le importa el placer ni la felicidad de los demás; solo le importan las reglas que nos mantienen dentro de un círculo invisible y controlable.

¿Por qué nos gusta el dark romance? Muy sencillo: no es que nos guste lo prohibido, nos gusta la libertad de lo prohibido. Porque la vida a veces es aburrida, simple y lineal; porque los días acumulan minutos y horas que se descuentan de nuestra vida en un calendario en el que solo damos gracias por seguir avanzando.

En Corrupt, Erika Fane, una joven de familia adinerada, busca desesperadamente su independencia y dejar atrás un pasado que la atormenta. Para ello, se muda a otra ciudad para empezar la universidad. Sin embargo, allí se reencuentra con Michael Crist, el hermano mayor de su exnovio y el chico con el que siempre ha estado secretamente obsesionada. Michael, junto a sus tres mejores amigos, conocidos como Los Cuatro Jinetes, formaba un grupo intocable en su ciudad. Realizaban actos vandálicos cada víspera de Halloween, pero tres de ellos terminaron en prisión hace tres años por una noche que salió mal. Ahora que están libres, el grupo busca venganza. A partir de ahí, Michael y sus amigos comienzan un retorcido e intenso juego de manipulación psicológica, acoso y control para hacerla pagar. Sin embargo, la peligrosa tensión y la oscura atracción sexual entre Michael y Rika harán que los límites entre el odio, el miedo y el deseo se difuminen.

Con Corrupt toda la historia avanzó rápido, intercalando un hecho del pasado que marcó la vida de los protagonistas y que la autora maneja magistralmente, avanzando en ambos sentidos a la vez, de tal forma que hasta el final no conoces el panorama completo.

Por el contrario, la trama de Credence avanza al principio lentamente para recrear la evolución de la protagonista y, a pesar de hacerse algo pausada, resulta necesaria. Tiernan de Haas es una joven que ha crecido bajo la sombra de padres ricos y famosos que jamás le prestaron atención. Tras la repentina muerte de ambos, Tiernan queda huérfana y bajo la tutela legal de Jake Van Der Berg, el hermanastro de su padre, a quien ella ni siquiera conoce. Jake vive en una cabaña remota en las montañas de Colorado, completamente aislado del mundo, junto a sus dos hijos veinteañeros, Kaleb y Noah. Al mudarse con ellos, Tiernan entra en un entorno salvaje y sin reglas. Consumida por la soledad y la necesidad desesperada de sentirse querida y viva, se ve envuelta en una red de tensión emocional y atracción física con los tres hombres de la casa.

Podría describir esta última novela como psicológicamente compleja, repleta de relaciones tabú y escenas de sexo explícitamente detalladas; pero, para que me entendáis mejor, diré que en ella cada uno lucha contra sus demonios internos. Todos llevamos nuestra mochila cargada de piedras, algunos más que otros, y todo eso influye en nuestra forma de relacionarnos y de decidir.

Personalmente, al igual que en la primera novela quedé satisfecha con el desenlace porque sabía que debía ser así, con Credence habría elegido otro final. Esto lo digo a pesar de comprender que era lo que la autora nos vino desvelando desde el principio con lentitud, como si fuera atándonos un estrecho corsé poco a poco hasta encajar perfectamente en él, aunque sea aguantando la respiración.

Bueno, voy a empezar a leer una tercera novela de esta autora, con la seguridad de que me sorprenderá y me volverá a seducir, deslizando cada gemido poco ético entre sus letras de seda y placer.

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