¿Ustedes saben o sienten dentro de sí mismos lo que es pasear con el tiempo? Yo lo explico a continuación con el sentido de mis letras... La experiencia cultural y personal del sentimiento es un buen camino dentro del corazón de cualquier persona...
¡Y por favor, no me lo nieguen! Con esto, quiero decir que importantes políticos e historiadores actuales afirman que ya se estudió lo suficiente a los clásicos, y que no vale la pena seguir investigando sobre ellos.
¿Desean estos aprendices de historiadores y políticos acabar con la cultura clásica? ¡No me fastidien! Pero la verdad es que la cultura clásica siempre puede más que la lápida con que quieren sepultarla.
Hace décadas, y coincidiendo con el inicio de la moda posmodernista del fin de los grandes relatos y las primeras embestidas privatizadoras del pensamiento neoliberal (un ejemplo son las nuevas y aberrantes ideologías de hoy), en nuestro país se empezaron a escuchar voces prestigiosas y muy mediáticas que anunciaban el fin de la investigación histórica.
Decían estos nuevos lumbreras que se debía prestar mayor atención a personajes de aquella época que no eran tan conocidos pero que merecían serlo...
¡Yo lo he dudado siempre! Estos nuevos creadores culturales (permítanme el sarcasmo) es como si pensaran aquello de que ya está todo dicho y establecido, y que se ha cambiar por el simple hecho de transformar.
Sin embargo, cada vez que leo textos de los clásicos, y lo hago desde mi formación académica y profunda desde los rincones más bien servidos de mi introvertido interior, llego a la conclusión de lo mucho que aportaron los clásicos al pensamiento jurídico, político y social.
La prueba de fuego de mi experiencia es mi tesina sobre el romanticismo y el tenebrismo en las “Leyendas” de Gustavo Adolfo Bécquer, donde descubrí posteriormente lo mucho que me han aportado, ya que consideré que era un tema digno de ser analizado. Investigar los interiores donde se desarrollan las “Leyendas”, fue enriquecedor, fue fabuloso.
Pude haber elegido otras opciones más sencillas, pero las “Leyendas” de Bécquer siempre me han llegado “muy adentro” : su intensa profundidad valía la pena analizarla minuciosamente...
¿Por qué? Porque ustedes, lectores, saben que soy un enamorado, un inseparable, un componente sentimental del alma del grupo musical Los Secretos, por eso, deseo plasmar aquí, y para ustedes mismos, una frase del inigualable Enrique Urquijo en referencia a los clásicos literarios, y así lo he interpretado yo toda mi vida : “Dos versos en la estantería esperan alguna canción”... Supongo, apreciados lectores, que me entienden o han hecho el esfuerzo de entenderlo, y por todo ello les digo : ¡Nunca dejen escapar esa canción! ...
¡Nunca dejen escapar ese pasear con el tiempo! ¡Y echaré en falta todo este 2026 un concierto en directo de Los Secretos, ya que se dedican a un nuevo disco y a la película de su vida! ¡Siempre conmigo Los Secretos y mi amada Eva!