Una vez más, el examen de Oferta Pública de Empleo de Función Pública genera la indignación y el malestar entre los opositores Técnicos en Cuidados de Enfermería (TCE), que denuncian una prueba cuyo contenido sobrepasa la formación de los profesionales.
A pesar de que debemos esperar al resultado definitivo, el elevado número de quejas recibidas por el Sindicato de Técnicos de Enfermería (SAE) nos lleva a exigir a la Administración mayor transparencia, coherencia y equilibrio en la elaboración de estas pruebas, diseñadas para valorar la capacidad profesional que se exige para acceder a un puesto de esta categoría.
El objetivo principal de una convocatoria de OPE es estabilizar el empleo, mejorar las plantillas y garantizar así una dotación de recursos humanos acorde a las necesidades de los diferentes ámbitos sanitarios y socio-sanitarios. Por ello, los exámenes deben ajustarse al currículum formativo de cada categoría profesional, valorar las competencias de cada opositor de acuerdo al mismo y procurar la cobertura de las plazas convocadas. Lo contrario supone un ataque al esfuerzo y tiempo invertidos por los opositores y puede conllevar un desequilibrio en el sistema sanitario, manteniendo las plantillas sin los recursos suficientes lo que, desde luego, provoca una merma en la calidad asistencial.
"Desde SAE nos mantendremos a la espera de los resultados del proceso y, tras el periodo de impugnaciones, valoraremos adoptar las actuaciones que consideremos necesarias para garantizar la igualdad, la proporcionalidad y la capacidad que deben primar en cualquier proceso selectivo", explica Elisa Romero, secretaria autonómica de SAE en Murcia.