Durante demasiado tiempo se ha presentado el Estado del bienestar como un sistema en el que unos aportan y otros reciben. Valores cree que España merece una visión mucho más ambiciosa: un país donde nadie quede abandonado cuando atraviese una dificultad, pero donde quien pueda contribuir al bien común también tenga la oportunidad de hacerlo.
Porque una sociedad verdaderamente fuerte no se construye únicamente sobre la solidaridad. Se construye sobre la solidaridad y el compromiso.
Ese es el nuevo pacto social que Valores quiere proponer a los españoles.
Por ello, Valores anuncia que presentará al comienzo de la próxima legislatura una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para impulsar una ley que incorpore este principio al Estado del bienestar mediante la creación del Programa Nacional de Servicio a la Comunidad.
Valores ha decidido esperar al inicio de la nueva legislatura para garantizar que la iniciativa pueda desarrollarse con estabilidad parlamentaria y con el mayor consenso posible, evitando que una eventual disolución de las Cortes Generales interrumpa su tramitación.
La propuesta parte de un principio irrenunciable: el Estado tiene el deber de proteger siempre a quien realmente lo necesita. Nadie quedará excluido por enfermedad, discapacidad, incapacidad, responsabilidades de cuidado de menores o dependientes, edad u otras circunstancias objetivas que impidan su participación.
Pero también parte de una convicción profunda: recibir el apoyo de la sociedad puede ser, cuando las circunstancias personales lo permitan, una oportunidad para participar activamente en la construcción del bien común.
El Programa Nacional de Servicio a la Comunidad ofrecerá actividades adaptadas a la formación, experiencia y capacidades de cada participante. Entre ellas figurarán la recuperación y conservación de montes, ramblas, ríos y espacios naturales; la limpieza y mejora de parques, playas y espacios públicos; la reforestación y la prevención de incendios; el mantenimiento de caminos rurales y senderos; la colaboración con bancos de alimentos, comedores sociales y entidades sociales; el acompañamiento no sanitario a personas mayores o en situación de soledad; la conservación del patrimonio histórico y cultural; la participación en campañas medioambientales, educativas y de protección civil; el apoyo a actividades deportivas, culturales y comunitarias; así como programas de alfabetización digital, formación profesional e inserción laboral.
Estas actividades tendrán una dedicación aproximada de entre quince y veinte horas semanales y estarán orientadas exclusivamente al interés general, sin sustituir en ningún caso puestos de trabajo estructurales del sector público o del sector privado.
Valores considera que este programa permitirá mejorar la empleabilidad, fortalecer los vínculos con la comunidad, combatir la exclusión social y movilizar un enorme caudal de talento y esfuerzo que hoy permanece desaprovechado.
Galdón ha insistido en que la iniciativa «no nace para recortar derechos ni para señalar a quienes reciben una ayuda pública tales como el IMV, subsidios del SEF, ayudas de Ayuntamientos y Diputaciones Provinciales…: «Todo lo contrario. Nace para dignificar el Estado del bienestar. Creemos profundamente en la solidaridad. Pero creemos también que la mayor dignidad de una persona consiste en sentirse útil, necesaria y capaz de contribuir al bienestar de los demás. Una prestación económica puede aliviar una necesidad. Participar en la mejora de la comunidad puede, además, devolver la confianza, la autoestima y la esperanza.»
Valores abrirá durante los próximos meses un proceso de diálogo con juristas, expertos en políticas sociales, entidades del tercer sector, administraciones públicas y representantes de la sociedad civil para enriquecer el texto de la futura Iniciativa Legislativa Popular antes de su presentación en el Congreso de los Diputados.
Alfonso Galdón ha concluido afirmando: «No queremos una España dividida entre quienes sostienen el Estado del bienestar y quienes se benefician de él. Queremos una España en la que todos nos sintamos parte del mismo proyecto colectivo. Una España donde la sociedad nunca abandone a quien atraviesa una dificultad, pero donde quien pueda hacerlo también tenga la oportunidad de devolver a la comunidad parte de lo que la comunidad le ofrece. Porque la mayor riqueza de un país no está en sus presupuestos. Está en sus ciudadanos. Y cuando millones de ciudadanos caminan en la misma dirección, unidos por la solidaridad y el compromiso, no hay reto que España no sea capaz de superar.»