Edward Robb Ellis (1911-1998), norteamericano, periodista, escritor y escribió un diario durante 71 años, que contiene 22 millones de palabras, entre 1927-1998.
Fue considerado el escritor de diarios literarios más prolífico o con más palabras. La Wikipedia ofrece una lista de los diarios con más palabras y sus autores, pero creo que siendo un hito importante, está todavía muy incompleta, por ejemplo el Diario de Andrés Trapiello, titulado: Salón de los pasos perdidos, dispone de 25 tomos, entre once y catorce mil páginas, entre tres y cuatro millones de palabras –mas los tomos que todavía no ha publicado-. Este diario debería estar mencionado en la Wikipedia y no lo está, al menos en estos momentos.
Por tanto, pienso que en esta lista o ranking de diarios más extensos en palabras, creo que deben quedar aún sin mencionar varias docenas que quizás estén en Asia, en Europa, en América del Sur, en África o en Australia. Sugiero e invito a todos los escritores o conocedores de diarios que los menciones, existen varias entidades internacionales que los conservan y guardan y coleccionan. Por tanto, pónganse en contacto con ellas, autores/as o herederos, pero que no se pierdan. Y, aunque el número de palabras no es lo esencial, no cabe duda que una vaca de doscientos kilos tiene más carne que una cabra de diez kilos…
Decíamos que durante bastante tiempo fue considerado el diarista más prolífico, pero la misma Wikipedia ha demostrado que no lo es, en ese índice o lista o ranking, que me parece incompleto ocupa el lugar número cinco… el libro Guinness de los Récords, lo consideró el diario más extenso en número de palabras, pero actualmente se ha demostrado que no.
Actualmente, según los datos que dispongo, el Record Guinness en esta categoría de diarios más prolíficos o con más palabras lo dispone Ernest Achey Loftus, que redactó un diario durante 91 años, entre 1896 hasta 1987, aunque en la Wikipedia, en esa lista, indican que el número de palabras es desconocido. Con lo cual, quizás el Guinness debería en cuanto a las palabras, no a los años de producción que puede ser el más extenso, pero en cuanto a palabras estaría Laura Penrose en 40 millones, Shields en 37,5 millones, Fredericks en 30 millones, Halloway en 25 millones, y, el quinto en palabras, de momento, sería Robb Ellis.
Pero también hay una diferencia no pequeña en esto de los diarios, diríamos varias clasificaciones: primera, los que se conocen y los que se intuyen que existen pero no se conocen, segundo, entre los que existen todavía y los que se saben se han perdido, tercero, entre los que se sabe el número de palabras y los que no se saben, al menos en parte; cuarto, los que se han publicado casi totalmente o en parte y los que están inéditos… Todas estas clasificaciones parecen innecesarias, pero nos dan un acercamiento al género del diario como género literario.
Desde la teoría de la literatura, habría que mencionar, que los diarios pueden tener importancia para futuras investigaciones de datos para la historia, para investigadores de la historia, de la cultura, de la sociedad o sociología, de la psicología, de la antropología porque narran aspectos de lo real. De una realidad, sea un tiempo, sea una comarca o ciudad, sea de un oficio, sea de otros aspectos. Sean de personas concretas.
Los diarios son la base y fuente, una de ellas, para estudios posteriores. Por eso, en el momento que se hacen, pueden tener importancia para el sujeto criador y creador de experiencias y observaciones y datos y vida, para el diarista, pero posteriormente para otras ramas del saber… en el momento presente, que se van haciendo no se pueden ir publicando por razones de que pueden verse afectadas muchas personas, pero cincuenta años después del fallecimiento, pueden tener importancia de documentación histórica para varias disciplinas… para contrastar las informaciones.
Se cuenta que Ellis en su vivienda, un piso en Nueva York, era periodista, y, estaba todo lleno de libros, se calcula que quince mil, además de recortes de prensa. Creo que se escriben diarios por muchas razones, quizás sea una necesidad de redactar textos, ideas, conceptos, imágenes, sensaciones, emociones. A veces, he pensado que escribir tanto, es una manera o un pequeño síndrome o una pequeña patología. Claro está, ahora esa necesidad que antes se hacía escribiendo, ahora se hace con los móviles, los móviles ahora son o pueden utilizarse como diarios, son diarios.
Supongo que habrá personas que empezarán a conservar, lo que escriben en sus móviles a otras personas, para ellos mismos, las imágenes que toman y envían a otras personas o se quedan con ellas. Creo que los móviles es la herramienta que permitirá que el diario literario de siempre dé un salto cualitativo y tecnológico. El móvil de hoy, abrirá paso a un diario que mezclará palabras y textos escritos, con imágenes fijas, con imágenes en movimiento, con sonidos, etc. Creo que el móvil es la herramienta actual que cambiará o dará una vuelta de rosca al diario literario de siglos. Pero esto, los que vayan haciéndolo, que son millones de personas, pero los que vayan conservándolo que pueden ser miles o cientos, eso no lo verán mis ojos, sólo puedo prever que se estará haciendo, como posibilidad o hipótesis…
Los diaristas o creadores de diarios cuentan mucho de su vida, otras personas, no sabemos porqué y por qué apenas lo hacen o lo hacemos. Hay escritores que narran mucho de su vida, de forma camuflada o no. En cambio otros, apenas redactan textos de su vida. En fin, el misterio y el enigma del hombre.
A veces, miro hacia atrás y me digo porqué nunca he escrito un diario. Y, la respuesta es siempre la misma, si escribo busco verdades y bienes y belleza. Si escribo o escribiese un diario, tengo que redactar textos de mí, y, estos deben ser honestos, pero si soy honesto conmigo, tengo que ser honesto con otras personas. Y, tendría que decir, muchas negruras y grises y de todos los colores de muchas personas, posiblemente más que de mi mismo. Por eso, no he escrito, ni escribiré nunca unas memorias en sentido estricto. No deseo poner nada negro sobre nadie, aunque piense que se lo merece. Eso sí, espero el Juicio Particular, al menos, para que todos nos arrepintamos.
¡En fin, hoy le hemos citado que existe un Diario enorme de este autor Edward Robb Ellis! Recordemos una frase que dejó escrita o expresó: “soy un hombre común y corriente, que ha hecho algo extraordinario” [se refiere a su Diario], creo que hasta dónde tengo información es cierto este juicio, este autojuicio de este autor.