Opinión

Bitácora de Futuro: Pasó el tiempo del luto

Autor Bayardo Quinto Núñez

Bayquinú

Era un anciano que se enfermó, y conociendo iba a morir, manda a llamar al que más quería de sus criados, había sido fiel a su patrón toda su vida. En cuanto llegó el criado fiel, le exteriorizó: "conozco que se acerca mi fin: sólo temo la suerte de mi hijo, es muy joven, es muy impulsivo y no sabrá dirigirse bien, moriré tranquilo si prometes velar por él, enseñarle todo que es la vida, y que seas como su segundo padre"

-Se lo prometo patrón, no abandonarlo, y servirle lealmente, aunque me cueste la vida-repuso el criado-.

-Gracias, ahora puedo morir en paz-, después de mi muerte muéstrale todo lo que hay aquí, las cercanías, las salas, los subterráneos, las riquezas en ellos encerradas; pero nunca le dejes entrar en el último aposento, donde está el retrato de Oro y Diamantes, si ve este cuadro, experimentará hacia un amor tan increíble que le hará exponerse a los mayores peligros. Mejor procura librarle de esto- le señaló el patrón-.

El fiel criado repitió su promesas de cumplimiento, y tranquilo el viejo patrón bajo su cabeza en la y expiró. Los preparativos del sepelio se hicieron, la gran mayoría del pueblo asistió a la vela y al sepultura, y en cuanto dejaron en la tumba al anciano patrón ya tilinte, el criado se refirió al joven sucesor que había prometido a su padre en el lecho de muerte, estoy dispuesto a cumplirlo- le dijo y seré fiel como fui con su padre, aunque me cueste la vida.

Pasó el tiempo del luto, y el criado le dijo al heredero: "Ya es momento que conozca su herencia. Le enseñaré el palacio de su padre. Lo condujo por lo alto y por lo bajo, mostrándoles las riquezas las magníficas ubicadas en las habitaciones, omitiendo sólo el cuarto en que estaba el peligroso retrato. El bendito retrato estaba colocado de manera que, en cuanto se abría la puerta, se observaba, tan bien hecho, daba la impresión de vida, era muy hermoso y amable.

El joven heredero, siempre observaba cuando pasaba el criado siempre por esa puerta sin abrirla, entonces, un día le preguntó: "el motivo, por qué nunca abría esa puerta". El criado respondió porque hay en el cuarto una cosa que le ocasionará miedo.

Conforme el tiempo el heredero le expresó ya he visto todo lo que hay en la casa, quiero saber lo que hay aquí, quería abrirlo a la fuerza. El fiel criado, le detuvo argumentándole: "he prometido a tu padre, en su lecho de muerte, no dejarte penetrar en ese aposento, podían resultar muchas desgracias tanto para usted como a mí". La mayor desgracia, replicó el heredero es que mi ansiedad curiosa la tendré siempre latente hasta el ultimo día de mi vida, y no quede satisfecho.

-No descansaré hasta que mis ojos lo hayan visto todo. No salgo de aquí hasta que me hayas abierto ese aposento ripostó El heredero-. Entonces, el criado fiel, comprendió no había medio de negarse, tuvo que ir a buscar la llave, su corazón se puso triste. Luego llegó con la llave. Abrió la puerta, entró procurando ocultar el retrato con su cuerpo, fue inútil, el heredero sobre la punta de los pies, vio por encima de sus hombros el cuadro, y, al ver aquella imagen, rostro de una joven tan hermosa y deslumbrante como el oro y más allá del diamante, se desmayó cayendo al suelo, el criado fiel lo llevó a su cama.-

-¡El mal está hecho! ¡Dios mío!, ¿qué va a ser de nosotros? Le dio poco de vino para que, recuperara las fuerzas. La primera palabra del heredero, cuando volvió en sí, fue preguntar: "de quién era aquel hermoso retrato"

-El de la princesa de la invisible e inventada-respondió el criado.-

El amor que me ha hecho concebir es tan grande, incluso, si todas las hojas que tienen los árboles fueran lenguas, no bastarían para ensalzarlo, explicarlo. Mi vida depende en lo futuro de su posesión. Tú me ayudarás, tú que eres mi fiel criado.-

-El criado José reflexionó por largo tiempo como convenía arreglárselas, le daba miedo perder la historia, era muy difícil, por último, imaginó e ideó un medio: "Todo lo que rodea a ese cuadro es de oro; sillas, tazas, muebles de todas clases. Usted tiene cinco toneladas de oro de su herencia, hay que dar una a los plateros para que hagan vasos y alhajas de oro de todas hechuras; pájaros, fieras, monstruos de mil formas, en fin, todo lo que debe agradar.

Nos pondremos en camino con estas joyas y procuraremos probar fortuna". El heredero ordenó venir a todos los plateros del país, para trabajar noche y día hasta que todo estuvo concluido. Entonces, todo lo embarcaron en un navío. El criado fiel tomó el traje de comerciante y el heredero hizo otro tanto para que nadie pudiera conocerlo. Después se marcharon y navegaron hasta la ciudad en que habitaba la princesa de Oro, que era el cuadro. Jamás el pueblo pudo encontrarlos, así ellos vieron esa vida inmortal, pues el pueblo durante milenios y aún siguen añorando al heredero y al fiel criado.

Micro Autobiografía:Bayardo Quinto Núñez (Bayquinú) ha publicado veintiséis (26) Libros: Ensayos; Opiniones diversas; Pohemas; Cuentos; Relatos; Minicuentos; Novelas Cortas; y tiene varios libros escritos inéditos, y otros que va escribiendo, los cuales en su momento si hay oportunidad saldrán a la luz pública, Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales; Abogado y Notario Público; Instructor Deportivo en Baloncesto, Escritor; Pintor; estudio Siempre Música, Artesano del Calzado, y/o Zapatero Alistador, y tras su ardua experiencia en medios escritos de gran trayectoria en Nicaragua, como ¡El Nuevo Diario y Diario La Prensa, Columnista Internacional, y Nicaragüense.

Noticias de Opinión

El sentido de mis letras...

Por María Beatriz Muñoz Ruiz

“Vivir desvivido por los demás puede producir un cansancio infinito, pero es también algo muy gratificante; lo importante es saber que uno existe en hálito donante y en constante sorpresa, con una continua sucesión de coyunturas para sobrevivir”