Opinión

Fenomenología de Eugen Fink

El filósofo Eugen Fink nació el 11 de diciembre de 1905 en la ciudad de Constanza. Su origen está en esta zona del sur de Alemania, cercana a la frontera suiza. Esta circunstancia le situó en un contexto cultural europeo que estaba marcado por intensos debates filosóficos a principios del siglo XX. Desde su adolescencia mostró una clara inclinación hacia el estudio de las humanidades. Esto le llevó a iniciar estudios universitarios en filosofía, filología y pedagogía.

En cuanto a su formación intelectual, se interesó especialmente por la fenomenología de Edmund Husserl. Además, llegó a ser su asistente personal. Esta colaboración con el fundador de la fenomenología resultó decisiva. Fink participó, de modo activo, en la organización, edición e interpretación de los manuscritos fenomenológicos de Husserl y se convirtió en uno de los principales continuadores del pensamiento fenomenológico de su maestro. También mantuvo contacto con Heidegger, lo que le sirvió para ampliar su comprensión de la fenomenología. Fink desarrolló una interpretación original de la fenomenología. Después de la Segunda Guerra Mundial ocupó una cátedra como profesor en la Universidad de Friburgo y elaboró la mayor parte de sus obras filosóficas. En su reelaboración de la fenomenología integró elementos cosmológicos, ontológicos y antropológicos. Entre sus temas centrales destacan el juego como función esencial de la existencia humana, la finitud y la relación entre el ser humano y el universo.

También se interesó por la filosofía antigua. Dedicó estudios interpretativos al idealismo platónico. Desde su perspectiva fenomenológica, el sujeto forma parte de un orden cósmico más amplio que el puro análisis de las vivencias de la conciencia. Eugen Fink falleció el 25 de julio de 1975 en Friburgo a la edad de 69 años.

Fink consideró que, aunque está bien que se analice la conciencia como fundamento último de toda realidad, la filosofía fenomenológica no debe limitarse solamente a la descripción de las vivencias de la conciencia. Su propuesta repiensa la fenomenología como una cosmología fenomenológica y el tema fundamental no es el sujeto únicamente, sino el mundo en el que todo aparece. Ya que todo lo que se muestra a la mirada humana lo hace siempre desde el mundo. Considera que la totalidad envolvente del mundo no se deja reducir al pensamiento, ya que es inabarcable. Lo que supone una crítica al idealismo trascendental husserliano. Si bien Fink no rechaza la fenomenología de la conciencia de Husserl, sí cuestiona la idea de que la subjetividad conforme o constituya el mundo de manera absoluta.

Desde sus análisis, cada ser humano no es el creador del mundo o de la realidad, ya que vive en él como yo situado en un horizonte mundanal y vital que lo precede y le excede. Según el planteamiento de Eugen Fink, la reducción fenomenológica, que suspende la creencia en el mundo para acceder a la conciencia pura o no empírica no es suficiente. La reducción no elimina el mundo establece Fink, sino que lo revela como horizonte originario. De este modo, la fenomenología no es solo investigación sobre la conciencia y se transforma también en una investigación o exploración de la totalidad del aparecer.

Uno de los planteamientos más originales de Fink es su interpretación del mundo como juego. Está convencido de que es lo más propio de la naturaleza humana. La creatividad, la improvisación, la audacia y la imaginación son expresión evidente de una interpretación de la vida como juego. Además, la interpretación lúdica de la vida es la reafirmación del inmenso valor de la libertad y la indeterminación, lo que manifiesta que el mundo humano y el natural son dinámicos y abiertos. Todo está en constante transformación por el inexorable transcurrir del tiempo que todo lo consume y devora. Fink también considera que no todo puede ser dominado por parte de los seres humanos y reconoce un cierto misterio en relación con el mundo, porque no todo puede ser explicado con la razón. La fenomenología de Fink no se limita a la descripción de la experiencia. De hecho, investiga sobre lo que plantean las grandes preguntas metafísicas. Se abre también a la interpretación de lo enigmático.

En relación con las diferencias entre la fenomenología de Fink y Szilasi son evidentes. Szilasi a diferencia de Fink centra sus análisis en la experiencia vivida y en la conciencia como espacio de aparición de los fenómenos. De este modo, mantiene un planteamiento más cercano al de Husserl. En cambio, Eugen Fink se fija más en el mundo y desarrolla una fenomenología cosmológica, mundana y lúdica que se adapta a distintas problemáticas de la realidad.

A mi juicio, un enfoque ecléctico es el más productivo, en el sentido de que ambos planteamientos fenomenológicos son desarrollables de forma complementaria, ya que no son excluyentes. También se pueden conectar las dos perspectivas fenomenológicas, ya que se relacionan en una consideración hermenéutica más amplia. En realidad, la fenomenología hermenéutica actual es una filosofía de la existencia que lo engloba todo con su dimensión interpretativa. Las ramificaciones de la fenomenología actual son numerosas, ya que dependen de los diversos desarrollos realizables por los filósofos.

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