Opinión

Derecho internacional o imperialismo

Evidentemente, el derecho internacional debe prevalecer sobre la imposición de la fuerza de las armas de los más poderosos.  Es indudable que ningún país está legitimado para actuar como juez y verdugo a nivel internacional. En este sentido, la política de Trump se puede considerar un imperialismo. Estados Unidos ya es una nación muy poderosa y, gracias a sus bases militares y a su pertenencia a la OTAN, puede defenderse ante posibles agresiones militares. En relación con la pretensión del presidente norteamericano de apoderarse, por las buenas o las malas, de Groenlandia es algo inaudito. La Unión Europea ya ha enviado algunos efectivos militares a la isla de Dinamarca para defenderla, pero es una acción simbólica frente a la fuerza militar de Estados Unidos. Macron ya ha ordenado aumentar el presupuesto militar de Francia, buscando casi doblar el gasto para ser temidos ante las crecientes amenazas globales. En efecto, la libertad de Francia y Europa está bajo presión por varios conflictos. Desde su planteamiento, una defensa fuerte disuade y preserva la soberanía nacional en un mundo percibido como cada vez más brutal.

En cuanto a la intervención militar en Venezuela, es una intromisión ilegal en la soberanía de otro país. Es algo en lo que han insistido numerosos mandatarios políticos con toda razón. La política exterior debe basarse en la cooperación económica y en el respeto a la soberanía de cada Estado.  Estados Unidos puede llegar a acuerdos sobre bases con otros países, pero no puede obligar a los gobiernos a aceptar incondicionalmente sus intereses geoestratégicos y comerciales. La ambición desmedida no puede invalidar normas o leyes comunes.

Además, la soberanía de los países pequeños debe ser protegida por instituciones globales. La diplomacia no debe ser sustituida por decisiones unilaterales y coercitivas. No vivimos en la época del Salvaje Oeste. En cuanto a la hegemonía económica, no da derecho a intervenir en otros países. Es indudable que, si se desea estabilidad política, la diplomacia europea debe recuperar el protagonismo frente a la intimidación militar.  No se puede tolerar ningún tipo de imperialismo moderno. Ignorar el derecho internacional es incrementar las probabilidades de conflictos y guerras que nadie desea. Además, la Unión Europea corre el riesgo de ser percibida como vasalla si no actúa defendiendo la soberanía de Dinamarca en relación con Groenlandia. No bastan las palabras. La fuerza económica y militar de Europa es considerable, pero puede ser mucho mayor. De hecho, tanto Francia como Alemania, aumentarán en gran medida su gasto militar para hacer frente a posibles amenazas. No se debe olvidar que Francia posee más bombas atómicas que el Reino Unido.

Estados Unidos respetando el derecho internacional y la soberanía de los países puede aumentar su poder económico y militar. Los acuerdos para la explotación de las tierras raras o del petróleo son posibles a través de acuerdos con países. Por supuesto, desde el respeto a las decisiones de los gobiernos de los Estados soberanos. Si el gobierno de Trump colabora de la mejor manera con la OTAN y la Unión Europea en el ámbito comercial y militar, todo es posible. Los asesores de Trump deberían poner de relieve el extraordinario valor de la diplomacia para mejorar las cosas. 

Si Estados Unidos es un aliado de la Unión Europea puede ganar mucho más de lo que podría suponerse. De hecho, si se suman la potencia económica y militar de Europa y Norteamérica, puede afirmarse que este bloque es ya uno de los mayores a nivel mundial. Además, la colaboración con los países de América Latina es otro activo importante para la estabilidad política y económica en el presente y en el futuro.

La actividad económica de las empresas norteamericanas puede seguir avanzando o expandiéndose en los países que autoricen libremente sus inversiones y objetivos productivos. Se trata de impulsar políticas de crecimiento económico respetando las leyes internacionales y las de cada país.  El unilateralismo económico y militar socava la confianza global. Una cuestión que no debe olvidarse es que la pasividad frente al imperialismo erosiona la influencia a nivel internacional de la UE. Además, el multilateralismo es la mejor barrera frente a la hegemonía unilateral que pretende imponerse a la fuerza.

Los dirigentes de la Unión Europea no deberían permanecer pasivos ante la actitud de Trump respecto a Groenlandia. Por el momento, no se ven reacciones firmes y categóricas ante la posible conquista militar de Groenlandia. Es un enorme error que puede costar muy caro. Es cierto que Macron lidera la posición de enfrentar este desafío con firmeza y determinación junto a otros líderes políticos europeos. Esperemos que sea suficiente, aunque lo dudo. Europa pone en juego su libertad y su influencia en el orden político y económico mundial. Apostar por la paz es compatible con disponer de un ejército europeo que defienda la soberanía territorial de todos los países del continente. Es lo que corresponde. Esperemos que la firmeza de la UE impida la vulneración de la soberanía territorial en Europa. La Unión Europea debería liderar la protección del derecho internacional.

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