Opinión

Habermas y la naturaleza humana

En los libros El futuro de la naturaleza humana y En la espiral de la tecnocracia, Habermas advierte sobre los peligros de la ingeniería genética y del dominio de los tecnócratas en las democracias, especialmente en lo que respecta a la toma de decisiones políticas. Y lo hace de forma muy argumentada y detallada, mencionando también las ideas de otros pensadores que ponen énfasis en cuestiones similares a las que él analiza en sus escritos. Habermas escribe: "Hasta ahora, las personas que salían al encuentro en las interacciones sociales eran personas nacidas, no hechas". Lo que plantea dilemas morales evidentes en relación con los extraordinarios avances de la genética actual. Por supuesto, está a favor de la aplicación de terapias génicas como algo necesario para curar enfermedades o suprimir el sufrimiento. Habermas critica la eugenesia liberal, entendida como la posible selección o modificación genética de los embriones decidida libremente por los padres en sociedades tecnológicamente avanzadas. No se trataría de una eugenesia estatal coercitiva, sino de decisiones privadas orientadas al mejoramiento de rasgos. Además, no está de acuerdo con la legitimidad de estas técnicas, porque podrían afectar a la autonomía y la igualdad moral de los individuos. De hecho, el sujeto diseñado no habría participado en una decisión que condiciona toda su vida. Además, de esta forma se generarían desigualdades sociales, ya que solo quienes tengan recursos podrían acceder a estas mejoras, debilitando la idea de dignidad e igualdad entre las personas. Son argumentos poderosos, sin duda.

Es indudable que las normas y las leyes deben ser actualizadas continuamente en función del desarrollo de los avances de la genética. Se puede pensar también en la ingeniería sintética, que podrá crear vida de forma artificial. En el futuro la biología sintética podría diseñar organismos nuevos, aunque actualmente todavía se depende de células vitales preexistentes. Esto plantea preguntas profundas sobre la dignidad humana, los límites éticos de la técnica y las posibles formas de la ingeniería de la vida. Se comprende que Habermas escriba: "Cada nuevo paso de la técnica genera la mayoría de las veces una nueva necesidad de regulación". Podemos preguntarnos si tenemos el derecho a transformar la especie humana o no. A mi juicio, no. Entre otras razones, porque ya está cambiando a lo largo de cientos de miles de años en el proceso evolutivo en el que estamos inmersos. Son cambios que no se perciben debido a la corta duración de la vida humana, pero que ya se están produciendo, aunque sea de una forma extremadamente lenta.

Habermas dedica un capítulo de su libro El futuro de la naturaleza humana a la cuestión de si seremos pioneros de la autoinstrumentalización de la especie. En este texto examina varias ideas. Por ejemplo, el cambio en la autocomprensión moral de la humanidad: si los seres humanos diseñan a otros humanos, se altera la relación entre iguales. Además, las mejoras genéticas estarían disponibles únicamente para los sectores más ricos de la población. Lo que es discriminatorio e injusto. Por tanto, son necesarios límites éticos a la intervención genética antes de que la tecnología posibilite una transformación radical de la condición humana.

Incluso la pensadora Hannah Arendt en su libro La condición humana advierte del peligro de que la técnica llegue a dominar completamente la vida humana. Para ella, existe un riesgo de que el ser humano intente producirse o controlarse a sí mismo como si fuera un objeto técnico.

Como indica el propio Habermas "Las convicciones morales sólo ligan con eficacia la voluntad si están insertas en una autocomprensión ética que enganche la preocupación por el propio bien a la justicia".

Desde la perspectiva de Habermas, es evidente que los problemas políticos pueden redefinirse como cuestiones técnicas, pero los ciudadanos tienen derecho a deliberar y decidir que soluciones implementar. De otra forma, el poder queda en manos de expertos y tecnócratas, lo que debilita la democracia deliberativa considerada fundamental para el bienestar de toda la ciudadanía de cada país. Se entiende que escriba: "La política corre el riesgo de transformarse en administración técnica de problemas". Considero que es un riesgo que ya está afectando a la calidad de las democracias en el mundo. Los ciudadanos deben participar de manera efectiva en las decisiones políticas que afectan a todos. De este modo, se evitan acciones de gobierno que solo buscan favorecer los intereses de los ricos y no tienen en cuenta la justicia social. Las instituciones políticas tienen que ser responsables ante los ciudadanos. Es algo reiterado por Habermas en sus libros e intervenciones.

La justicia exige, como Rawls o Habermas sostienen, instituciones que garanticen igualdad de oportunidades y participación democrática, evitando que la riqueza se traduzca automáticamente en poder político. De este modo, se evita que se gobierne para una minoría que concentra el poder económico en un país. Para este filósofo alemán la tecnología puede asistir, pero no decidir por nosotros. No debe sustituir la deliberación democrática y el juicio ciudadano. A mi juicio, la democracia algorítmica puede integrarse en la democracia deliberativa si se establecen los controles adecuados, ya que aporta información valiosa para la toma de decisiones.

Noticias de Opinión

“Desvividos por vivir en mística alianza, participaremos de un espíritu cooperante y colaborador, ganaremos en adhesión, pero también en esperanza; ya que una labor conjunta siempre une voluntades, acerca pausas y hermana los pulsos”

El Expolio Más Elegante de la Historia Económica: Cómo la Inflación Transfiere Riqueza del Ciudadano al Estado