Desde el Sindicato de Técnicos de Enfermería (SAE) nos sumamos al Día Mundial del Trastorno Bipolar con el objetivo de visibilizar una patología con la que conviven más de 60 millones de personas en todo el mundo, afectando a entre un 2% y un 3% de los españoles.
La bipolaridad es un trastorno crónico del humor que conlleva cambios extremos en el ánimo, alternando episodios de depresión con fases de manía. Se trata de una patología que afecta por igual a mujeres y hombres, siendo todo el mundo susceptible de padecerla. Como ocurre con todas las enfermedades mentales, las principales actuaciones deben ir encaminadas a eliminar el estigma social y garantizar la empatía, y para ello es fundamental educar y concienciar a la sociedad, acabando con los falsos mitos que rodean a la bipolaridad.
Por nuestra parte, este año queremos poner el foco en los profesionales que trabajan en salud mental, destacando las reivindicaciones que tienen para mejorar este campo asistencial, que pasa, por ejemplo, por una mayor formación, pues "cuanto mejor se conoce, por ejemplo, el trastorno bipolar, mejor se puede abordar y tratar", explica Jorge Santurio, Técnico en Cuidados de Enfermería con más de 30 años de experiencia en la unidad de Hospitalización de Agudos de Psiquiatría del Hospital de Jove (Asturias).
Santurio resalta, igualmente, la necesidad de revisar las ratios para incrementar las plantillas de las unidades de psiquiatría, pues contar con "un mayor número de profesionales nos permitiría dedicar más tiempo a las actividades que realizamos con los pacientes, lo que, combinado con la medicación, es esencial para su bienestar".
"Conseguir una estrategia de Salud Mental eficiente, fuerte y segura pasa por contar con los recursos, humanos y materiales, necesarios, que garanticen una atención adecuada, individualizada e integral, lo que, sin duda, redundará en un avance significativo en el bienestar de los pacientes. Por ello, el Ministerio de Sanidad debe realizar una apuesta real por la salud mental, que facilite, por ejemplo, la implantación de unidades específicas para el tratamiento de cada patología mental. Además, debemos destacar la necesidad de seguir invirtiendo en investigación, de continuar desarrollando protocolos de detección temprana el trastorno bipolar se diagnostica entre 6 y 7 años después de haber debutado-, y de garantizar tratamientos adecuados, pues la medicación es primordial para tener una vida plena", explica Daniel Torres, secretario de Acción Social de SAE.