Las entidades públicas y privadas estarán obligadas a aceptar MiDNI, tras el periodo de doce meses marcado en la Disposición Transitoria Tercera del Real Decreto 255/2025, de 1 de abril, para adoptar las medidas necesarias para el buen funcionamiento de la versión digital del DNI
El formato digital, mediante la aplicación MiDNI, permite la acreditación presencial de ciudadanos españoles, con las máximas garantías de seguridad, así como verificar la autenticidad de las credenciales de otros ciudadanos.
Con el DNI en el móvil se podrá, entre otras cosas, acreditar presencialmente la identidad (siempre y cuando haya una conexión de datos), establecer cualquier tipo de relación jurídica, acreditar la identidad en trámites presenciales ante notarios, ante la administración o llevar a cabo trámites administrativos en Universidades y Centros Docentes (tanto públicos como privados), acreditar la mayoría de edad, formalizar seguros de cualquier tipo, registrarse en un hotel, alquilar un vehículo, comprar entradas o billetes nominativos que requieran identificar al titular interesado, realizar transacciones comerciales presenciales en las que se requiera un DNI en vigor o acreditar la identidad del interesado, realizar un control de acceso a edificios, acceder a diferentes locales de espectáculo (cines, teatros, conciertos, etc.), recogida de paquetería (Correos, mensajerías, …) o retirar medicamentos en farmacias.
Para obtener el DNI digital es necesario tener el DNI físico vigente, registrarse y activarlo. El registro se puede realizar en Internet mediante la web midni.gob, en los Puntos de Actualización de Documentación instalados en las Comisarías de la Policía Nacional, en las Unidades de Documentación y en los más de 300 ayuntamientos que cuenten con un PAD. Para activar el DNI digital es necesario descargar la aplicación, introducir los números de DNI y de soporte, crear una contraseña e introducir el código de verificación que se recibe mediante SMS.
Tras el registro y descarga de la aplicación será posible virtualizar el DNI. MiDNI no guarda los datos de identidad del ciudadano, sino que a través de ella se consulta en tiempo real a la unidad de gestión del DNI. En caso de que el documento esté extraviado perdido o haya sido sustraído, el ciudadano puede anular la versión digital denunciándolo ante la Policía Nacional.
MiDNI ofrece tres opciones en función de los datos que necesitemos mostrar:
· DNI EDAD, que mostrará la fotografía, el nombre y la mayoría de edad;
· DNI SIMPLE, que reflejará la fotografía, el nombre, apellidos, el sexo y validez de DNI,
· DNI COMPLETO, que muestra todos los datos del documento físico.
Una vez elegido el nivel de información solicitado, la aplicación genera un código QR que se muestra en la pantalla del teléfono del titular del DNI. Es un código generado por Policía Nacional, lo que asegura que los datos son auténticos en ese mismo momento, que permanecerá visible durante un corto período de tiempo para facilitar la verificación. Pasado este período, perderá su validez y será necesario generar un nuevo código.
El código QR generado puede ser escaneado por cualquier otro dispositivo en el que haya sido instalada la aplicación MiDNI o desde el verificador QR disponible en la web midni.gob. Al escanearlo, aparecerá en la pantalla del usuario verificador los datos del ciudadano en función de la opción elegida. Estos datos permanecerán en pantalla durante un corto período de tiempo para permitir la verificación y no quedarán almacenados en el teléfono del verificador.
20 años de uno de los mayores avances de la historia del DNI
Este mes de marzo se cumple el 20 aniversario de la implantación del DNI electrónico, que supuso la integración del Documento Nacional de Identidad en la transformación digital de la Administración española. El nuevo modelo DNI incorporó un chip criptográfico que permitió acreditar la identidad digital del ciudadano, firmar documentos electrónicamente con plena validez jurídica y acceder a servicios electrónicos de la Administración Pública.
Fue uno de los avances más importantes en la historia del DNI, y numerosos expertos internacionales defendieron por entonces que el nuevo sistema de firma electrónica ofrecía las máximas garantías. Al mismo tiempo, situaban al documento de identificación español a la vanguardia mundial en seguridad tecnológica. Entró en funcionamiento en su fase piloto durante el mes de marzo de 2006 en la ciudad de Burgos, y posteriormente se implantó progresivamente en las demás provincias españolas.
Sus inicios se remontan al siglo XIX
Fue a partir del año 1800 cuando empezaron a crearse las cartas de seguridad, cédulas de identidad y pasaportes interiores. Las primeras ediciones no portaban fotografía, por lo que incluían una descripción física de su titular, y figuraba el precio pagado por el portador. En ocasiones, autorizaban a su titular a transitar por el interior del territorio español, pero sobre todo tenían carácter fiscal.
Sin embargo, el Documento Nacional de Identidad en España se instauró oficialmente mediante el Decreto de 2 de marzo de 1944. Aunque la normativa nació ese año para centralizar la identificación de los ciudadanos y mejorar el control del censo, su implantación física no fue inmediata. El primer DNI se expidió el 20 de marzo de 1951 en la ciudad de Valencia.
Inicialmente era obligatorio para determinados colectivos (hombres en determinadas profesiones y zonas) y progresivamente se extendió su obligatoriedad a toda la población. Este primer modelo de DNI, vigente hasta 1961, era de color verde e incluía datos como empleo y profesión, y distinguía entre cuatro categorías dependiendo de la situación económica del titular.
Generalización y modernización (1962–1989)
El segundo modelo de DNI fue de color azul. Durante estas décadas se consolidó como documento obligatorio para todos los españoles mayores de edad. Se fueron introduciendo mejoras en el formato y en las medidas de seguridad, incluyendo la incorporación de la fotografía plastificada y sistemas más seguros de impresión.
Un hito relevante fue la evolución en el tratamiento de la identidad de la mujer, que dejó de figurar vinculada al nombre del marido, reflejando cambios sociales y legales hacia la igualdad jurídica.
DNI informatizado (1990)
En 1990 se introdujo el DNI informatizado, con la modernización de los procesos de expedición y la digitalización de datos, mejorando la gestión administrativa y reduciendo errores. No figuraba impresión dactilar y se incluyeron líneas de caracteres OCR.
Tras los avances de 2006 con la creación del DNI electrónico, en 2015 se lanzó el DNI 3.0, que incorporó tecnología NFC (comunicación inalámbrica de corto alcance), permitiendo su uso con dispositivos móviles y facilitando la verificación de identidad de forma más ágil.
DNI 4.0, adaptación a estándares europeos (2021)
El DNIe 4.0, formato europeo, nació hace cinco años para cumplir con el Reglamento UE 2019/1157 del Parlamento Europeo y del Consejo de 20 de junio de 2019 sobre el refuerzo de la seguridad de los documentos de identidad de los ciudadanos de la Unión y a los miembros de sus familias que ejerzan su derecho a la libre circulación.
En España tuvo su presentación el día 2 de junio de 2021 a cargo del ministro del Interior en la Comisaría de Policía Nacional de Móstoles (Madrid). Aparte de las medidas de seguridad que llevaba incorporada el DNI 3.0, se le añadió la bandera de la Unión Europea con las siglas del país que emite el documento y la indicación del título de Documento Nacional de Identidad en al menos otra lengua oficial de la Unión.
App MiDNI (2025)
En el marco del proceso de transformación digital de la identidad electrónica impulsado por la Administración Pública y, en particular, dentro del Plan de Identidad Digital de la Policía Nacional, el 2 de abril de 2025 se lanzó oficialmente la aplicación MiDNI. Esta herramienta permite generar en el teléfono móvil de forma segura, un código QR temporal que, tras su lectura, permite mostrar los datos de identidad y facilita la acreditación presencial de la identidad digital con plena validez jurídica en España.
El usuario puede seleccionar el nivel de datos que desea compartir en función de cada situación, reforzando así la protección de su privacidad, mientras que su identidad queda fehacientemente acreditada mediante la generación de códigos QR seguros firmados por la Policía Nacional.