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'Velos de Realidad'. El legado póstumo de Manuel Muñoz Moreno presentado en un emotivo acto en La Merced

El acto, organizado por el Grupo Oretania con la colaboración de la Asociación de Amigos del Museo de Ciudad Real-Convento de La Merced, ha rendido homenaje a la memoria de Manuel Muñoz Moreno. Durante el evento, Luis Díaz-Cacho Campillo destacó el poemario Velos de realidad como un "alegato moral" contra el consumismo desmedido y una apuesta por el retorno a las raíces esenciales. La obra explora la reconstrucción de la razón humana frente a la voracidad del mercado, utilizando para ello mensajes publicitarios extraídos de la prensa escrita.

El pasado sábado 28 de marzo, el Claustro de la Merced se transformó en un refugio de memoria y poesía para descorrer los "Velos de realidad", la obra póstuma del recordado poeta de Argamasilla de Calatrava, Manuel Muñoz Moreno. Bajo la experta y sensible conducción del poeta Luis Díaz-Cacho, que actuó como mantenedor del acto, la presentación se convirtió en un tributo coral a la figura de Manuel.

En la mesa, junto al mantenedor, participaron Beatriz Crespo Alises, Begoña Mansilla López, José Antonio Castro Torres y Ataúlfo Solís Calle, quienes desgranaron la esencia de un hombre cuya sensibilidad marcó las letras de nuestra provincia. Pero la tarde fue mucho más que un análisis literario; fue un recital vivo donde la poesía se sintió en las voces de Begoña Muñoz Mansilla, Luis Romero de Ávila, Marciano Sánchez Cabanilla y los propios Begoña Mansilla, Luis Díaz-Cacho y Ataúlfo Solís. Como broche de oro, la música del cantautor Vicente Castellanos sirvió de hilo conductor para recordar a quien, con la humildad de los grandes, emprendió su viaje final "como la hoja del manzano sin dueño".

Luis Díaz-Cacho Campillo

Durante su intervención, Luis Díaz-Cacho subrayó el valor humano detrás de esta publicación, fruto del empeño de Begoña, viuda del autor, y sus hijas Ana y Begoña, por materializar el proyecto que Manuel inició en 2015. "Manuel Muñoz no ha dejado de estar presente con sus poemas. Begoña ha continuado poniendo voz, sensibilidad y corazón a sus versos en múltiples actos por toda nuestra geografía", afirmó Díaz-Cacho, con cierta emoción.

"Velos de Realidad" se presenta como un "ensayo poético en verso" que disecciona con lucidez el impacto de la publicidad y el consumismo en la sociedad contemporánea. Díaz-Cacho describió la obra como una alerta individual ante una realidad distorsionada por eslóganes y expectativas desbordadas. "Vivimos en el mejor mundo posible y, sin embargo, somos unos insatisfechos de la abundancia. Ya no es suficiente con acumular; nos insatisface lo poseído desde el mismo instante en que es nuestro", señaló durante su discurso.

El autor invita en sus páginas a recuperar la capacidad de sentir, a "abrazar lo que ocurre alrededor como si todo aconteciese por primera vez" y a ser coherentes con quienes carecen de lo básico en un mundo globalizado.

La presentación no solo fue una reflexión sociológica, sino también un recorrido por la esencia del autor: la infancia, los olivos y la ruda belleza de la tierra manchega. Como broche final, Díaz-Cacho recordó la pasión de Manuel por los paisajes de la provincia, recitando versos dedicados a los olivos, símbolo de paz y armonía frente al "tobogán inacabable" de las emociones humanas. "Manuel regresa a aquella edad de la infancia para sentirse cierto, para sentirse seguro, para sentirse él", concluyó, animando a los asistentes a sumergirse en la lectura de un poemario que es, ante todo, un ejercicio de sinceridad vital.

Beatriz Crespo Alises

Durante la apertura del acto, Beatriz Crespo Alises, en representación de la Asociación de Amigos del Museo de Ciudad Real, dio la bienvenida a los asistentes al Convento de La Merced destacando el carácter íntimo y afectivo de la cita. En su intervención, Crespo Alises subrayó el valor de este homenaje a Manuel Muñoz Moreno como un testimonio de que "el amor y la amistad traspasan el tiempo", permitiendo retener con nosotros a quienes nos han marcado. Pese a no haber conocido personalmente al autor, manifestó su satisfacción por acoger a familiares y antiguos alumnos en un encuentro que, más allá de lo literario, se convirtió en un emotivo ejercicio de memoria colectiva.

José Antonio Castro

Por su parte el reconocido artista José Antonio Castro, quien, junto a su hija María Castro, ha sido el encargado de dar vida visual a la obra a través de una portada cargada de simbolismo y memoria compartida, recordó que su vínculo con el autor se remonta a hace 55 años, cuando conoció a un grupo de jóvenes de Argamasilla de Calatrava que marcaron su trayectoria vital. "Mantuvimos esa relación porque nos queríamos mucho", afirmó el artista, subrayando que el encargo de la portada, propuesto por Begoña (viuda del autor), fue recibido con "muchísima alegría y satisfacción" para honrar la memoria del amigo.

La portada es el resultado de una colaboración familiar bajo el sello "Castro al cuadrado", integrado por José Antonio y su hija María. El artista explicó que el proceso fue "muy fácil" gracias a la claridad de los sentimientos que Manolo quería transmitir.

La técnica empleada combina lo digital y lo analógico, utilizando elementos que reflejan la metodología de trabajo de Muñoz Moreno. La portada juega con la idea de "desvelar" la realidad, en ella se han integrado imágenes de los diarios donde el autor escribía y recortes de folios con sus correcciones originales y frases surgidas del sentimiento. El uso del rojo para representar las "realidades sangrantes" que se ocultan tras el consumismo y el negro para las partes "engañosas" de la existencia.

Castro analizó la portada como un reflejo de la "tristeza vital" del autor, provocada por una hipersensibilidad que solo su familia y la escritura lograban sanar. "Manolo no pone capas, él analiza y ve", señaló, relacionando las gotas que aparecen en el diseño con los versos del poeta en "gotas de zozobra caídas sobre sus velos".

El momento más íntimo del acto llegó cuando Castro leyó un poema inédito que Manuel Muñoz Moreno dedicó a su hija María cuando esta apenas tenía tres meses de vida. Con voz emocionada, rescató los versos que describen a la niña como un "escaparate blanco del amor" y un "amanecer puro del beso", cerrando así un círculo de afecto que ha unido a ambas familias durante décadas.

Ataúlfo Solís Calle

Ataúlfo Solís, amigo personal del autor y encargado de realizar el prólogo del libro, definió la obra como un "viaje final" deslumbrante e imprescindible. Durante su intervención, Solís compartió la carga emocional que supuso cumplir la promesa hecha a Muñoz Moreno: "Cuando Manuel se fue, todos los que lo conocíamos morimos un poco. Escribir este prólogo fue la forma que él encontró de obligarme a seguir escribiendo; así era Manolo, siempre preocupado por los demás".

"Velos de Realidad" no es un poemario convencional. Manuel Muñoz dedicó meses a analizar mensajes publicitarios de empresas consolidadas para diseccionar la sociedad de consumo. Ataúlfo Solís subrayó la dificultad técnica de esta propuesta, "Cojan cualquier publicidad de un periódico e intenten darle un sentido poético; es jodidamente difícil. Manolo consiguió abrir esa gran brecha, extrayendo de cada verso un reverso para interrogar el tránsito del tiempo".

Según Solís, este segundo libro supera al anterior por su mirada "adulta e inquisidora", capaz de iluminar los territorios más desconocidos del alma. "En sus páginas, el caos aparente de la publicidad se desvanece y aflora una disciplina y un equilibrio perfecto que roza lo íntimo", añadió.

La obra de Muñoz Moreno funciona como un compromiso ético que invita al lector a mirarse en el espejo para distinguir entre lo necesario y lo superfluo. El autor advierte sobre los "cantos de sirena" que incitan al endeudamiento y al consumo insaciable, recordándonos la futilidad de la vida y la importancia de la realidad propia frente al lujo ficticio.

"Nadie tiene asegurado el futuro", rezan los versos de un Manolo que, en palabras de Solís, reivindicaba la soledad no como una forma de ser, sino como una manera de "estar" en las cosas, en las personas y en la tinta.

"Velos de Realidad" queda ya como el legado de un hombre que supo transformar los "tiempos manchados de tinta" en una lección de vida y estética que, incluso en su ausencia, sigue interpelando con fuerza a quien se atreve a leerlo.

En el apartado de lectura de poemas, Ataúlfo Solís compartió una reflexión íntima sobre su escepticismo inicial ante el género lírico: "Yo le decía a Manolo continuamente que la poesía no se vendía, que se estaba muriendo", confesó. Sin embargo, destacó la lección recibida por parte del autor de "Velos de Realidad", "Él, que es más sabio que yo, me respondía que quizá no hay motivos para vender poesía, pero sí para comprarla". Tras estas palabras, Solís dio lectura al poema que calificó como su predilecto de la obra, una pieza que invita a transitar la "estepa árida de la imaginación" para recuperar la casa de la infancia y perseguir ese "sueño inalcanzable" capaz de purificar los pasos con nuevos fuegos.

Begoña Mansilla

Begoña Mansilla inició su intervención agradeciendo a la Asociación de Amigos del Museo su acogida, subrayando que, tal y como Manuel defendía, "un libro es una obra colectiva". En este sentido, destacó la labor desinteresada de figuras como María Jesús Gallego, Julio Criado, José Antonio y María Castro, Luis Díaz Cacho y Pedro González, además del apoyo fundamental de sus hijas, Ana y Begoña.

La génesis de 'Velos de Realidad' se divide en dos etapas separadas por una década. Mansilla relató cómo el 20 de octubre de 2014, Manuel comenzó a coleccionar ejemplares de prensa escrita con un propósito claro: explorar el diálogo entre la poesía y los mensajes publicitarios. Durante meses, el poeta anotó en las portadas de los periódicos los números de página que habían despertado en él una emoción o una reflexión.

"Era su forma de levantar el velo de la realidad que nos impone la publicidad para descubrir otra verdad, otro dolor u otra alegría a través de la palabra", explicó Mansilla. Sin embargo, aquel proyecto quedó guardado en una cesta junto a su mesa de trabajo, sin que Manuel llegara a mostrar los poemas corregidos a su familia, una costumbre que siempre había mantenido.

La segunda parte de esta historia comenzó en 2024, cuatro años después del fallecimiento del autor. Ante la propuesta del editor Julio Criado de publicar material inédito, su familia se sumergió en la intimidad de sus archivos. "Nos costaba empezar a abrir su ordenador, era meternos en su intimidad, pero allí estaban: 45 poemas impresos y borradores a mano, sin título, pero con la referencia exacta del anuncio que los inspiró", recordó emocionada Begoña.

El proceso de edición ha respetado la voluntad original del autor, incluyendo los poemas en su formato original, en color y con su propia letra. Además, las hijas y la viuda del poeta seleccionaron una serie de "poemas no corregidos" que reflejan vivencias compartidas y reflexiones profundas sobre la tierra, la vida, la familia y la facultad de amar.

La intervención de Begoña concluyó con la lectura de una nota que el propio Manuel dejó escrita como guía del libro. En ella, el poeta define a los seres humanos como creadores que ponen "velos a la realidad" para huir del dolor o buscar la felicidad. Su obra se presenta, así como un ejercicio de resistencia ante la "palabra vacía" del consumo, devolviendo al lenguaje su capacidad para dibujar el perfil, el volumen y la luz de la existencia humana.

"Velos de Realidad" no es solo un libro de poemas; es el testimonio de un camino compartido entre amigos y familia, y un homenaje a la mirada lúcida de Manuel Muñoz Moreno sobre el mundo que nos rodea.

En el apartado de lecturas de poemas, Begoña Mansilla, logró capturar la esencia de la obra de Manuel Muñoz Moreno. Sus versos evocaron "el asombro de la mirada del niño con el primer copo de nieve" y la capacidad de recuperar esa "magia emanada de la sonrisa infantil" para disipar las sombras de la memoria. La lectura invitó a los asistentes a desprenderse de los "cipreses del miedo" y a redescubrir el mundo bajo una luz nueva, transformando lo pequeño y lo lejano en algo magnífico a través de una mirada libre de prejuicios.

Marciano Sánchez

Marciano Sánchez emocionó a los asistentes al rescatar la esencia de Manuel Muñoz como un "señor de reloj", apasionado por el tiempo y su trascendencia. Citando el célebre lema de la casa suiza Patek Philippe Geneve —que invita a custodiar el reloj para la siguiente generación—, Sánchez vinculó esta filosofía con el poema de su lectura. Con voz pausada, recitó los versos donde el autor advierte que "este andar entre las cosas y con las cosas causa la ilusión de que poseemos todo para siempre", una reflexión sobre cómo la vejez nos despoja de lo material a pesar de nuestra voluntad de "acaparar, acariciar o poseer". El momento culminó con la sentencia del poema que resonó en la sala, "el abrazo del hijo no para el tiempo", una llamada a almacenar el instante antes de que llegue la soledad del olvido.

Luis Romero de Ávila

En cuanto a Luis Romero de Ávila ofreció una intervención conmovedora al recordar la figura de Manuel Muñoz Moreno, afirmando que el autor sigue presente a través de su palabra. "Mientras tengamos su palabra", señaló Romero de Ávila, quien destacó la profunda humanidad y el valor de la amistad que caracterizaron a Manolo. En un análisis casi místico de la obra, rescató los versos que definen al ser humano como "un puñado de tierra envueltos en un poco de luz", reflexionando sobre cómo los "velos de satén" y las promesas del futuro a menudo nos ciegan ante la crudeza de la realidad. Cerró su intervención con un recordatorio sobre la fugacidad del tiempo, subrayando que, al final del itinerario, solo queda la esencia de la tierra y la luz que el autor supo plasmar en sus poemas.

Begoña Muñoz Mansilla

Visiblemente emocionada, Begoña Muñoz Mansilla inició su intervención confesando unos nervios poco habituales en ella, fruto de la profundidad del homenaje. En sus palabras, quiso devolver el cariño recibido, dedicando el éxito de la obra no solo a su autor, sino a quienes le han acompañado en su camino vital.

Begoña subrayó la evolución artística de su padre, comparando "Velos de Realidad" con su anterior trabajo, "Hojas Rojas". "Se nota más madurez, otra cadencia y otra reflexión", afirmó. Sin embargo, atribuyó este crecimiento a la capacidad de su padre para rodearse de "grandeza" y a su humildad para aprender de sus seres queridos. "Si este libro es mejor, es porque gracias a vosotros, y sobre todo a ti, mamá, hicisteis mejor a mi padre", declaró entre aplausos.

El momento cumbre de su intervención llegó con la lectura del poema 'La risa es el hermoso hueco'. Según explicó Begoña, el texto nació de una anotación personal del autor que rezaba, "Terracita con amigos, diversión asegurada". Para ella, esos versos encapsulan la esencia de la amistad y el amor que permitieron a Manuel Muñoz Moreno seguir creciendo como hombre y como poeta.

Con la lectura de versos como "La risa es el hermoso hueco por donde escapa la luz, esa que espanta todas las sombras", se cerró una jornada que no solo celebró el lanzamiento de un libro, sino el triunfo de los vínculos humanos sobre la soledad del papel en blanco.

Vicente Castellanos

Aunque el artista no pudo estar presente físicamente en la reciente presentación de este ensayo poético, la aportación creativa y musical de Vicente Castellanos Gómez, fue uno de los momentos más destacados del evento a través de la proyección de dos producciones audiovisuales preparadas para la ocasión. El vínculo de Castellanos con esta obra se remonta al pasado año, cuando en el Espacio Cultural de La Bodega en Argamasilla de Calatrava, el músico puso voz y melodía por primera vez al poema "Lo tenemos vivo entre los muertos", poema incluido en el libro coral "Palabras en silencio" —fruto del XI Encuentro Oretania de Poetas celebrado en La Solana en 2019—.

La carga emocional del primer vídeo presentado radica en la historia personal que envuelve a los versos. El poema fue el último que el autor leyó a su mujer, Begoña, antes de su fallecimiento. Ella misma fue la encargada de recitarlo públicamente durante el homenaje que amigos, poetas y familiares rindieron al escritor el 19 de junio de 2021 en el Parque Huerta Asaura. Castellanos ha logrado capturar esa atemporalidad en una musicalización que subraya pasajes como "Su herencia la sostenemos / como una esencia / que nos abre el universo".

El segundo vídeo recupera la interpretación que Vicente realizó de la popular canción "En el Muelle María Luisa", la preferida de Manuel Muñoz. Esta versión, adaptada específicamente para la presentación en La Bodega, volvió a conmover a los asistentes al acto de La Merced, demostrando la capacidad del cantautor y su sensibilidad, convirtiendo el acto literario en una experiencia sensorial que trasciende la ausencia física de Castellanos.

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