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La flexibilidad se impone al salario: así cambian las prioridades del talento en España

La propuesta de subida del Salario Mínimo Interprofesional pone en duda las necesidades actuales de los trabajadores

Los jóvenes entre 25 y 34 años priorizan la flexibilidad horaria y la organización del tiempo frente a la mejora salarial

El 98 % de los encuestados considera muy necesario ampliar los permisos parentales retribuidos

La propuesta de subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) está marcando un punto de inflexión en las políticas retributivas de las empresas españolas. En un contexto de aumento de los costes laborales y de mayor presión regulatoria, las compañías se ven obligadas a replantear su propuesta de valor al empleado. Más allá del salario fijo, los beneficios no monetarios, especialmente la flexibilidad horaria y los modelos de trabajo híbridos, están adquiriendo un papel cada vez más relevante como palancas para mejorar el compromiso, la satisfacción y la retención del talento.

Así lo refleja el Estudio de Hábitos Laborales elaborado por Protime, que pone de manifiesto un cambio claro en las prioridades de los trabajadores. Casi 6 de cada 10 empleados afirman preferir un formato de trabajo híbrido, combinando presencialidad y teletrabajo. Entre quienes optan por esta modalidad, un 58 % se inclina por una fórmula concreta de tres días presenciales y dos de trabajo en remoto, lo que evidencia una demanda creciente de flexibilidad estructurada y estable en el tiempo.

Este cambio de expectativas se produce, además, en un entorno laboral en el que solo el 46,2 % de los trabajadores se consideran salarialmente valorados en su empresa. Este factor está siendo determinante para los trabajadores. Sin embargo, ya no actúa de forma aislada y pierde peso frente a otros aspectos vinculados al bienestar y a la conciliación.

El tiempo, nuevo eje del compromiso laboral

En este escenario, la conciliación entre la vida laboral y personal se consolida como uno de los grandes retos pendientes para las empresas. El estudio revela que el 74,2 % de los trabajadores considera que las medidas actuales para conciliar son insuficientes o mejorables, una percepción especialmente acusada entre las mujeres y entre los empleados con menor nivel de estudios, que suelen desempeñar puestos con menor margen de autonomía horaria.

Esta insatisfacción se produce en un contexto en el que la carga de trabajo sigue siendo elevada. Cerca de 6 de cada 10 asalariados afirman realizar horas extra en sus empresas, una realidad que no siempre se traduce en una mejor compensación ni en una mayor percepción de reconocimiento. Aunque muchas compañías ya disponen de sistemas de control horario, la falta de una homogeneidad sigue dificultando la medición real de las horas extra, con un impacto directo en el bienestar y en el compromiso de los empleados.

En este sentido, Óscar Bermejo, CTO Spain de Protime, señala que "la subida del SMI está obligando a muchas empresas a replantear su propuesta de valor al empleado. El salario sigue siendo importante, pero cada vez más trabajadores valoran elementos como la flexibilidad horaria o la capacidad de conciliar, que se han convertido en auténticos factores de compromiso".

Así, la próxima entrada en vigor de la nueva normativa de registro horario digital, que será obligatoria en 2026, busca reforzar la transparencia en el cómputo de la jornada laboral y garantizar un control más objetivo del tiempo trabajado, tanto en entornos presenciales como en modelos de teletrabajo o trabajo híbrido.

Las nuevas prioridad del talento

Las diferencias generacionales resultan cada vez más determinantes en la forma de entender el trabajo. Los empleados más jóvenes, especialmente los de entre 25 y 34 años, muestran una mayor sensibilidad hacia aspectos como la flexibilidad horaria, la posibilidad de reducir la jornada o concentrar las horas de trabajo, así como la ampliación de los permisos parentales. No en vano, el 98 % de los encuestados considera necesario o muy necesario ampliar los permisos parentales retribuidos para mejorar la conciliación familiar, lo que refuerza la idea de que las políticas de tiempo se han convertido en un elemento central de la llamada retribución emocional.

En paralelo, la digitalización se consolida como un aliado clave para responder a estas nuevas expectativas y facilitar modelos de organización del trabajo más flexibles y adaptados a las personas. El 86,6 % de los trabajadores considera que la digitalización, la inteligencia artificial y la automatización tendrán un impacto muy positivo en su puesto de trabajo, no solo por la mejora de la eficiencia, sino también por su capacidad para aportar mayor transparencia y una gestión más equilibrada del tiempo de trabajo.

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