Totana

Totana despide a Isidro, el sacerdote totanero que hizo de la cercanía su forma de evangelizar

Monseñor José Manuel Lorca Planes destaca en la homilía su humildad, cercanía y generosidad, así como su entrega al ministerio sacerdotal y a las personas más necesitadas

La parroquia de Santiago el Mayor de Totana acogió hoy la celebración de las exequias por el sacerdote totanero Isidro Molino, en una ceremonia marcada por el recuerdo de su trayectoria pastoral y por las palabras de reconocimiento y afecto pronunciadas por el obispo de la Diócesis de Cartagena, monseñor José Manuel Lorca Planes.

Desde el comienzo de la celebración, el prelado presentó la despedida como un momento de gratitud por la vida sacerdotal de Isidro y de esperanza en la vida eterna. Lorca Planes recordó que el sacerdote fue incorporado a Cristo mediante el bautismo y que, posteriormente, recibió el sacramento del orden, consagrando sus manos, sus labios y su corazón al ministerio sacerdotal.

El obispo quiso dirigirse de manera especial a la familia de Isidro, a la que trasladó su cercanía y pidió a Dios que le concediera "la paz, la tranquilidad" y la fuerza necesarias para afrontar una pérdida irreparable. También recordó el periodo de enfermedad y sufrimiento vivido por el sacerdote, subrayando que lo afrontó desde la fe y desde la cruz, siendo consciente en todo momento de su propia limitación humana.

Un sacerdote profundamente vinculado a Totana

Uno de los ejes de la homilía fue la relación de Isidro con Totana. Lorca Planes destacó que la parroquia de Santiago lo había acogido "como hijo de Totana", una condición que, según explicó, el sacerdote vivía y manifestaba con especial intensidad.

"Totana llevaba su sangre", señaló el obispo, quien repasó algunos de los destinos pastorales en los que Isidro desarrolló su ministerio. Entre ellos mencionó su paso por la parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Bullas, la parroquia de San Lázaro de Alhama, Sangonera la Verde, donde ejerció como rector, y posteriormente San Ginés.

Lorca Planes recordó además que coincidió con Isidro durante su etapa en Alhama, cuando él era coadjutor de la parroquia de Totana, y evocó las numerosas ocasiones en las que compartieron encuentros y reuniones con otras personas.

"Quería dulcificar lo amargo y lo difícil"

El obispo puso especial énfasis en la personalidad de Isidro y en su manera de relacionarse con quienes encontraba en su camino. Lo definió como un hombre de "muy buen talante", capaz de hacer más llevaderas las situaciones difíciles y de acercarse a los demás desde la sencillez.

"Ha querido dulcificar lo amargo y lo difícil", afirmó Lorca Planes, destacando que esa capacidad estaba presente en su forma habitual de tratar a las personas. Según explicó, Isidro buscaba que quienes estaban a su alrededor entendieran las situaciones, permanecieran cerca unos de otros y encontraran apoyo.

Esa vocación de servicio, añadió, estuvo orientada a llevar a Jesucristo al corazón de las personas que lo rodeaban, también de aquellas que se encontraban privadas de libertad.

Una especial dedicación a la pastoral penitenciaria

Entre las facetas de su ministerio que el obispo quiso destacar se encuentra precisamente el trabajo desarrollado en el centro penitenciario de Sangonera. Lorca Planes reconoció que se trataba de una tarea difícil, pero aseguró que Isidro consiguió convertirla en un espacio de acercamiento y acompañamiento para hombres y mujeres que cumplían condena.

El sacerdote, explicó, contribuía a hacer más llevadera su situación gracias a su carácter y a su manera de acercarse a las personas. Les anunciaba el Evangelio y les transmitía el mensaje de libertad y esperanza contenido en la Palabra de Dios.

Lorca Planes destacó también el reconocimiento que Isidro había alcanzado dentro del propio centro penitenciario. Recordó que era una persona muy querida tanto por la dirección del centro como por los funcionarios y quienes desarrollaban allí su labor. En palabras del obispo, Isidro se había convertido en "una institución", alguien capaz de transmitir paz y amor a quienes trataba.

Un sacerdote cercano, sencillo y alegre

La homilía incidió en varias ocasiones en los rasgos personales que, según Lorca Planes, definieron el ministerio de Isidro: cercanía, sencillez, humildad, generosidad y alegría.

El obispo destacó que siempre estuvo dispuesto a ayudar a sus compañeros y que nunca se negaba cuando alguien acudía a él. Lo describió como "un hombre entero, especial, cercano" y recordó que quienes lo conocieron en Totana pudieron comprobar directamente esa forma de vivir el sacerdocio.

También subrayó que Isidro no era una persona que actuara buscando reconocimiento. Su manera de ayudar, consolar y acompañar, explicó, nacía de forma natural de su propia personalidad y de su fe.

"No lo hacía por artificio, no lo hacía por quedar bien, no lo hacía para ganar fama", afirmó Lorca Planes. "Lo hacía porque le nacía del corazón".

Para el obispo, esa actitud convirtió al sacerdote en una persona capaz de aliviar el sufrimiento de los demás y de aportar serenidad incluso en circunstancias difíciles. "En esto, Isidro era un maestro", señaló.

La esperanza en el encuentro con Dios

La celebración estuvo marcada también por el mensaje de esperanza propio de las exequias cristianas. Las lecturas proclamadas durante la misa incluyeron el pasaje del profeta Isaías sobre la misericordia de Dios, la carta de san Pablo a los Filipenses y el Evangelio de san Mateo sobre los trabajadores de la viña.

A partir de esos textos, Lorca Planes presentó la muerte de Isidro desde la esperanza de quien, después de una vida dedicada al ministerio sacerdotal, se dispone a encontrarse cara a cara con Dios.

El obispo expresó su deseo de que la Virgen María acogiera a Isidro y lo presentara ante Jesús como un sacerdote que se consagró a la Iglesia y sirvió a los demás. Evocó así la imagen de la acogida en el Reino de los cielos y de la recompensa prometida a quien ha dedicado su vida al servicio.

En el tramo final de la homilía, Lorca Planes habló de la fe como el apoyo que permite al creyente avanzar incluso sin poder verlo todo con claridad. Frente a ese conocimiento limitado de Dios que proporciona la fe, explicó, situó la esperanza de un encuentro definitivo "cara a cara".

"Gracias, Isidro, por tu corazón"

El obispo cerró su intervención con un mensaje personal de agradecimiento al sacerdote fallecido. Dio gracias por haberlo conocido y por el testimonio que dejó como compañero y como sacerdote.

"Gracias, Isidro, por tu corazón", afirmó, antes de reconocer su sencillez y humildad, su entrega a las tareas que la Iglesia le había encomendado y su cercanía a las personas en las parroquias y otros ámbitos donde desarrolló su ministerio.

Lorca Planes concluyó expresando su deseo de que Dios le conceda la paz, que la Virgen María lo acompañe ante el Padre celestial y que pueda vivir eternamente junto a los santos y los ángeles, dando gloria a Dios.

"Poca cosa, pero con un corazón totalmente entregado"

Las palabras finales de Francisco José Fernández, párroco de Santiago el Mayor de Totana, pusieron el broche a la despedida con un recuerdo especialmente cercano de los cinco años en los que Isidro formó parte de esta comunidad parroquial.

Fernández destacó que, durante este tiempo, Isidro fue acogido como un verdadero "hermano mayor" dentro de la fraternidad sacerdotal, siempre disponible para ayudar y con una especial capacidad para disfrutar de la vida y hacerla disfrutar también a quienes estaban a su alrededor.

El párroco recordó además su constante actividad pastoral y su incansable afán evangelizador. Isidro mantenía el contacto cotidiano con los vecinos durante sus paseos, participaba los viernes por la mañana en los grupos de reflexión y Evangelio del Centro de Día, acudía a las reuniones del arciprestazgo y tomaba parte en retiros y encuentros sacerdotales. "Estuvo siempre presente en cada iniciativa", destacó Fernández.

Pero fue una conversación mantenida el pasado 6 de junio, durante la celebración de los 60 años de sacerdocio de Isidro en la parroquia, la que dejó para Fernández una de las frases que mejor resume la personalidad del sacerdote. Al preguntarle qué debía decir de él, Isidro respondió "De mí di que soy poca cosa". Poca cosa, pero con un corazón totalmente entregado.

Ese recuerdo adquiere especial significado al final de la despedida, después de que monseñor Lorca Planes hubiera reivindicado precisamente su sencillez, humildad y entrega a los demás.

Francisco José Fernández quiso agradecer también a la familia de Isidro, especialmente a sus hermanas y sobrinos, el cariño y los cuidados que le dispensaron durante estos últimos años. Recordó asimismo que en sus últimos meses permaneció acompañado en un ambiente sacerdotal, integrado en la residencia donde la Diócesis atiende a sus sacerdotes, donde recibió en septiembre la visita de la imagen de la Virgen de la Fuensanta.

El homenaje a Isidro tendrá continuidad con las celebraciones eucarísticas previstas por la comunidad. La misa funeral parroquial se celebrará el próximo viernes, a las 20:00 horas, en la parroquia de Santiago el Mayor, mientras que el 6 de octubre, a las 19:30 horas, tendrá lugar una misa funeral comunitaria en la parroquia de las Tres Avemarías. 

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