Lo ocurrido esta semana en Estados Unidos debería hacernos reflexionar a todos. En las elecciones de medio mandato, los demócratas han arrebatado a los republicanos el control del Congreso, en un duro revés para el presidente Donald Trump y para los candidatos que él había apoyado. La ciudadanía estadounidense ha enviado un mensaje muy claro: se ha cansado del extremismo, del enfrentamiento permanente y de una política que divide en lugar de unir.
Y yo me pregunto: ¿no nos recuerda esto a lo que está pasando en nuestro país?
En España, la ultraderecha lleva demasiado tiempo intentando imponer su discurso de miedo, odio y confrontación. Culpan a los inmigrantes, enfrentan a los ciudadanos entre sí y convierten cada problema en una guerra cultural. Pero cuando la gente necesita soluciones reales mejor sanidad, empleo digno, vivienda asequible, pensiones dignas y una educación pública fuerte, no encuentran respuestas. Solo encuentran ruido, insultos y promesas vacías.
Lo que ha pasado en Estados Unidos demuestra que los pueblos, tarde o temprano, se dan cuenta. Cuando una política se basa en el odio y en la división, acaba pasando factura. Los estadounidenses han decidido frenar ese camino, y en España también llegará el momento en que la ciudadanía diga basta.
Los ceutíes, como el resto de los españoles, deben pensar y darse cuenta de lo que está en juego. Ceuta es una tierra de convivencia, de culturas, de religiones y de personas que llevan décadas viviendo juntas. No podemos permitir que unos pocos intenten romper esa convivencia con discursos que solo siembran rechazo y desconfianza.
La ultraderecha no tiene un proyecto para mejorar la vida de la gente. Tiene enfados, enemigos y titulares. Y eso no construye futuro.
Por eso, lo sucedido con Trump en Estados Unidos no es solo una noticia internacional: es una advertencia. La política de los extremos siempre acaba siendo castigada en las urnas. Más temprano que tarde, también en España, y también en Ceuta, la ciudadanía elegirá la convivencia, el respeto y las soluciones frente al odio y la división.
Porque la democracia es más fuerte que el extremismo. Y porque el futuro de Ceuta y de España no se construye enfrentando a la gente, sino defendiendo a todas las personas.
Jose Antonio Carbonell Buzzian