Opinión

Bravucón falto de valentía

El sentido de mis letras...

  Las maniobras estratégicas habituales de muchos profesionales de la política no suelen colmar en exceso las expectativas y deseos de los ciudadanos.

Esta época de decadencia del sanchismo, plagada de relatos y engaños, podrá ofrecer a sus protagonistas rendimientos propagandísticos efímeros pero genera personas profundamente desencantadas, hartas de las representaciones teatrales que nos endilgan a diario de forma insultante.

De ahí que muchos votantes -especialmente los jóvenes- pierdan la confianza en los partidos tradicionales y encaminen su voto hacia los extremos.

Uno de los principales defectos que los ciudadanos "huelen" en sus líderes políticos es su falta de valor y valores.

El empeño en decir al público sólo lo que éste quiere escuchar puede ser apreciado por los muchos paniaguados que todos los partidos tienen, pero un número importante de ciudadanos preferiría que se le dijera siempre la verdad, y ser habitualmente tratados como personas mayores de edad.

No es fácil encontrar en la vida pública políticos con verdadero valor, y no me refiero a la bravuconería, a la inconsciencia, a la chulería o a la pura y simple temeridad.

Podemos afirmar que Pedro Sánchez ha demostrado "no ser una persona valiente".

Basta recordar como salió «por patas» de Paiporta (Valencia) cuando fue increpado por los afectados por la Dana, en contraste con la actitud valiente de los Reyes.

Pedro Sánchez no posee valores morales, por lo que el desprecio que la gente siente hacia él -no puede salir a la calle sin ser abucheado- muestra el rechazo que produce habitualmente la maldad.

Es importante decir que además tampoco posee valores éticos, ya que confunde «exhibicionismo» con «tics autoritarios», y esos «tics» los muestra sin pudor y sin disimulo.

La contraposición a Pedro Sánchez es Isabel Díaz Ayuso, gobernante valiente, que dejando a un lado su tendencia al protagonismo constante y algo forzado, la gente valora en ella su compromiso, su toma de decisiones difíciles y la claridad con la que habla de las cosas que afectan a diario a la vida de los ciudadanos.

Su actitud valiente durante el Covid, permitiendo la actividad comercial y la apertura de la hostelería y la restauración en la Comunidad de Madrid, a la vez que construía en tiempo récord un hospital de pandemias, muestra un carácter valeroso que huye de las decisiones más cómodas.

Y ese valor moral le hace ser aplaudida cuando entra en los bares, al contrario de lo que le sucede a Pedro Sánchez.

El supuesto e impostor valor moral y ético de otros líderes políticos resulta menos relevante, ya que «gallitos» como Gabriel Rufián o Pablo Iglesias exhiben un falso valor, es decir, es un valor de "toreo de salón", que no ofrece crédito alguno ante la opinión pública.

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""Nosotros los humanos, tenemos que superar la angustia diaria con la mejor manera de subsistir, que no es otra; que la naturalidad, poniendo a la persona en el centro de la seguridad. Paremos, pues, los temores. Debemos reaccionar, nunca enclaustrarnos""

Por Zayda Quinto Calderón