Emil Cioran nació en Rumanía en 1911 en un pequeño pueblo de Transilvania, que entonces formaba parte del Imperio Austrohúngaro y murió en 1995 en París a los 84 años. Estudió filosofía en la Universidad de Bucarest, donde coincidió con intelectuales que después serían figuras centrales en la cultura rumana e internacional, como Mircea Eliade y Ionesco, con quienes mantuvo una amistad que duraría toda la vida.
Fue precisamente en Bucarest donde Cioran padeció un insomnio crónico y devastador que él mismo situó como el origen real de su filosofía. Cioran repitió muchas veces que ese insomnio le enseñó más sobre la existencia que toda su biblioteca filosófica junta. Escribió numerosos libros con el estilo aforístico que le caracteriza. Entre sus libros se pueden citar, por ejemplo, En las cimas de la desesperación, El libro de las quimeras, Silogismos de la amargura, La tentación de existir, Del inconveniente de haber nacido, etcétera.
La influencia de Schopenhauer es evidente. Cioran también considera que el pesimismo metafísico es un punto de partida legítimo y no es un simple estado de ánimo. También sostiene la idea de la existencia como sufrimiento estructural y la falta de sentido de todo.
A Cioran se le suele considerar un místico sin fe o un ateo religioso, ya que escribió mucho sobre cuestiones religiosas. Admiraba profundamente a los santos y a figuras como Eckhart. Él mismo decía cosas como que no podía perdonarle a Dios haberlo creado, lo cual es una postura casi de rencor personal, no de indiferencia metafísica. No era agnóstico, ya que no mostraba una actitud epistemológica tranquila: no se puede saber, así que suspendió el juicio acerca de la existencia de Dios. Fue un pensador que perdió la fe, pero no el instinto religioso.
Entre las ideas paradójicas que aparecen en sus libros está la siguiente: "Solo lo que no tiene sentido tiene sentido." Lo que desea expresar con esta frase es el absurdo que no es defecto de la realidad, sino su única forma real de significar algo. Siempre mantuvo que la lucidez es un ejercicio de crítica constante. Es lo que Cioran consideraba: pensar contra uno mismo.
En cuanto a su idea del aburrimiento como única metafísica del hombre moderno sustituye la angustia existencialista por un tedio que no busca una trascendencia divina, ya que solo lo constata como ausencia.
Otra de sus ideas célebres es: "Nací para no llegar a nada, y he cumplido mi destino a la perfección." En realidad, es la expresión de la ironía y el fracaso convertidos en vocación, ya que el fracaso, según él, no interrumpe el proyecto vital, lo completa.
Quiere decir que todo lo que se consiga en la existencia ante la fugacidad de la vida humana y la desaparición completa parece que es nada, aunque objetivamente no lo sea.
En cuanto a la lucidez escribe que es la única vía que no lleva a ninguna parte, pero que se recorre con los ojos abiertos. Es cierto. Ver claramente lo que es la vida y lo que son las cosas del mundo es lo esencial. En cuanto a la temporalidad escribe: "Todo lo que se hace en el tiempo termina siendo devorado por él." Es evidente, poque todo está sometido al transcurso implacable de los días, los años y los siglos. Aunque eso, a mi juicio, no significa que el valor de lo que se realiza disminuya, todo lo contrario.
Cioran está convencido de que nacer es una catástrofe tan grande como morir. Es un análisis muy pesimista. No estoy de acuerdo con este planteamiento, ya que el nacimiento saca de la nada a un nuevo ser que puede realizarse a lo largo de su vida y lograr grandes cosas.
Cioran elaboró en sus escritos una misantropía elegante: la humanidad resulta más tolerable como idea que como presencia concreta. Dudaba de todo, hasta de la propia duda. Superó el escepticismo cartesiano y lo amplió. En relación con la música dijo que es el único medio para anular el tiempo. Entendía el arte como suspensión, no como sentido.
Respecto al aprender a morir clásico Cioran escribió que "Filosofar es aprender a estar triste con dignidad." Es una reformulación irónica de la filosofía como higiene emocional y no como sistema de verdades. Estoy convencido de que es mejor seguir el planteamiento alegre de Spinoza cuando escribió: "El hombre libre, en nada piensa menos que en la muerte, y su sabiduría no es una meditación de la muerte, sino de la vida." Además, como también afirmaba Spinoza, la alegría nos permite avanzar de una perfección menor a una mayor perfección. De hecho, alegrarse es, literalmente, volverse más pleno.
La filosofía de Cioran sigue vigente en el siglo XXI. Ha inspirado a numerosos artistas y lectores. Sus aforismos circulan hoy de forma masiva en redes sociales. Algo paradójico en un pensador que despreciaba la vida pública y la exposición mediática. Su obra no pretendía construir doctrina ni programa, sino testimoniar una experiencia radical y personal de la existencia. Es una filosofía sumamente crítica que trata las grandes cuestiones de la existencia. Cioran es un nihilista lírico. Él mismo no se consideraba existencialista. No llegó a serlo porque no aceptaba el optimismo residual del existencialismo de Sartre y Camus.