Opinión

Seguiremos escuchando el corazón de Bonnie

El sentido de mis letras...

¿Por qué no? Esta columna va dedicada a Eva, mi mujer, y la razón es que le encantaba Bonnie Tyler

Creo que la primera vez que escuché «It's a heartache», interpretada magistral y sentidamente por Bonnie Tyler, fue a principios de 1978 en el programa televisivo “Aplauso”, que emitían cada sábado por la tarde en Televisión Española.

La presentadora de “Aplauso” avanzó que este tema estaba siendo un gran éxito en todo el mundo, antes de dar paso al vídeo oficial de la canción, que había sido rodado hacía muy poco tiempo en el Reino Unido.

El videoclip comenzaba con los bellísimos acordes iniciales de «It's a heartache», mientras en la pantalla veíamos al mismo tiempo un cristal por el que caían lentamente decenas de gotas de lluvia.

Tras ese cristal aparecía instantes después Bonnie Tyler contándonos su triste y desolada historia de amor.

Todo en «It’s a heartache» era perfecto : la desgarrada y peculiar voz de Bonnie Tyler, su preciosa melodía y su impactante letra.

La primera y contundente frase era, precisamente, la que daba título a esta composición hoy ya mítica, que en nuestro país sería denominada, curiosamente, de varias formas diferentes casi desde el principio.

Hasta seis títulos distintos llegó a tener en castellano : “Es un corazón roto, Es un corazón herido, Es dolor en el corazón, Es un dolor de corazón, Es una pena y Corazón destrozado”.

Todos ellos eran esencialmente correctos, pero el que a mí siempre más me gustó fue sin duda el último, y no sé muy bien por qué.

Hoy escribo estas líneas como emocionado homenaje a esta gran e irrepetible artista, que falleció hace ya unos días a los 75 años de edad.

A lo largo de su dilatada carrera tendría otros grandes éxitos, como «Have you ever seen the rain?», «Total eclipse of the heart» (de nuevo otro corazón roto) o «Holding out for a hero», que también fueron muy populares.

Me acuerdo que mis padres me trajeron de Andorra en el año 1984 un recopilatorio de los mejores éxitos de Bonnie Tyler, y al escuchar esas canciones tenías una sensación muy especial, y la razón es que te marcaban emocionalmente cuando traducías las letras.

Sí, porque ahí están las lágrimas, las risas, los abrazos, los adioses, la dicha, la pena, la luz, la oscuridad, las dudas, las certezas, las caricias, la ternura, el ensimismamiento, el amor luminoso, el desamor sufriente, la pasión, la frialdad, el calor humano, la indiferencia, la compañía, la soledad, la esperanza extrema o la desesperación absoluta.

En cada canción de amor o desamor están el todo y la nada, el siempre y el jamás, la presencia y la ausencia, la vida y la muerte.

Casi medio siglo después de haber descubierto «It’s a heartache» llegas a la conclusión de que las grandes canciones de amor o de desamor nos acaban diciendo siempre la verdad. 

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