Opinión

Obsession: ¿Comedia o terror?

Por María Beatriz Muñoz Ruiz

¿Película de terror? ¿En serio? Creo que no me había reído tanto desde Friends. La película dura una hora y cuarenta y cinco minutos, y os puedo asegurar que me he pasado hora y media riéndome. No me ha parecido terror psicológico, ni clásico, ni de ningún otro tipo que se pueda mencionar. Ha sido tan absurda que la gente se ha inventado teorías aún más descabelladas, pensando que detrás de una película tan tonta había algo oculto que los simples mortales no logramos ver y que el director quiso introducir de forma subliminal solo para los más inteligentes.

Es como los que se las dan de entendidos en arte: ven un cuadro abstracto y destacan el "uso magistral del trazo que demuestra y deja ver al espectador la melancolía y la pasión que sentía el pintor en ese momento"; cuando, seguramente, si nos trasladáramos al instante en que creó la obra, al artista simplemente le pareció bien desparramar ese color por el lienzo o, peor aún, se le cayó la lata de pintura porque la empujó el gato.

A ver, una cosa está clara: es de primero de magia que no se puede alterar la voluntad de nadie porque se volverá en tu contra. Otra cosa que deja patente la película es que la obsesión no venía de ella, sino de él. La mala no era Nikki; era él, un "princeso" consentido que patalea cuando no consigue lo que quiere.

La gente decía que la cara de ella daba miedo, pero yo no pude parar de reír con la escena en la que dice: "Me gusta observarte mientras duermes" y sale de la esquina con esos pasos. En realidad, no me hacía gracia ella, sino el susto que se pegaba él; y creo que me divertía tanto porque se merecía todo lo malo que le pasara: un maldito loco, acosador, infantil e inseguro de mierda que no asume que a veces se pierde y quiere a toda costa su juguetito.

Bueno, y después de todo esto estaréis esperando que os diga que no vayáis a verla. Pero no; a todos los que quieran reírse un buen rato, les aconsejo que vayan. No tiene desperdicio a pesar de ser, según mi criterio, una pésima película de terror.

Terror es ver venir a mi jefe soplando con un listado en la mano, terror es abrir el frigorífico en plena ola de calor y no tener cerveza, y, sobre todo, terror es entrar en los dormitorios de tus hijos e ir saltando obstáculos hasta llegar a la ventana y verlos retorcerse en la cama como si fueran vampiros por recibir los rayos del sol; ¡eso sí que es terror y no lo de la película!

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