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MISUP revela las dificultades de las organizaciones que apoyan a los migrantes

El proyecto MISUP, desarrolla herramientas de formación en seis idiomas para fortalecer a las entidades que trabajan con población migrante. El 85,8 % de los participantes afirma haber mejorado sus competencias de gestión

La migración ocupa un lugar central en la agenda europea. Pero, mientras el debate político se concentra en las fronteras, los procedimientos de asilo y los flujos migratorios, existe otra realidad menos visible: la de las organizaciones que acompañan a las personas migrantes cuando llegan, buscan oportunidades e intentan construir una nueva vida.

Son entidades que desempeñan una labor esencial para la inclusión social, pero que también afrontan sus propios desafíos: financiación inestable, recursos limitados, dificultades de planificación y necesidad de fortalecer sus equipos.

Precisamente sobre esta realidad ha trabajado durante dos años MISUP (Fortalecimiento de las Comunidades de Apoyo a los Migrantes), un proyecto europeo cofinanciado por la Unión Europea en el que participa Incubadora CON VALORES, junto con otras organizaciones internacionales.

Su objetivo parte de una idea tan sencilla como necesaria: para mejorar el acompañamiento a las personas migrantes, también hay que cuidar y fortalecer a quienes las acompañan.

Un desafío europeo que va mucho más allá de las fronteras

La iniciativa cobra especial relevancia en un momento de transformación de las políticas migratorias europeas, señala Melquiades Lozano, Presidente y Co-fundador de Incubadora CON VALORES.

El 12 de junio de 2026 comenzó a aplicarse el nuevo Pacto Europeo sobre Migración y Asilo, una reforma que introduce procedimientos comunes de gestión migratoria, medidas de acogida y mecanismos de solidaridad entre Estados miembros.

Al mismo tiempo, las cifras reflejan la dimensión del desafío. Según Eurostat, cerca de seis millones de personas inmigraron a países de la Unión Europea en 2024, de las cuales aproximadamente 4,2 millones procedían de fuera del territorio comunitario.

En este escenario, la integración no depende únicamente de las decisiones institucionales. También requiere organizaciones capaces de orientar, formar, acompañar y generar oportunidades reales para las personas migrantes.

Y para hacerlo de forma sostenible, esas organizaciones necesitan herramientas, formación y recursos.

La investigación desarrollada por MISUP identificó cuatro grandes desafíos entre las organizaciones de apoyo a migrantes: sostenibilidad financiera, planificación estratégica, liderazgo y desarrollo organizacional.

Para responder a estas necesidades, el proyecto diseñó una metodología de fortalecimiento y un conjunto de herramientas prácticas destinadas a mejorar la capacidad de gestión de las entidades participantes.

De la investigación a la acción: herramientas que permanecerán más allá del proyecto

Una de las principales aportaciones de MISUP es haber transformado los resultados de su investigación en recursos que las organizaciones pueden aplicar en su actividad cotidiana.

El proyecto ha desarrollado una plataforma digital de aprendizaje, formación presencial y online, manuales, cuadernos de trabajo y guías sobre planificación estratégica, captación de fondos, gestión del cambio y comunicación.

Todos estos recursos se ofrecen en seis idiomas: español, inglés, italiano, griego, lituano y neerlandés, facilitando su utilización por organizaciones que trabajan en diferentes contextos europeos.

Pero MISUP también ha llevado su metodología al terreno. Las actividades locales de empoderamiento, desarrolladas en cinco países, alcanzaron a 81 participantes frente a los 50 inicialmente previstos, superando en un 62 % el objetivo establecido.

Esta experiencia demuestra el potencial de trasladar los aprendizajes de un proyecto europeo a iniciativas concretas, adaptadas a las necesidades de las comunidades locales.

Medir el impacto: el siguiente reto del tercer sector

El proyecto ha cerrado una de sus etapas más importantes con un seminario web europeo que reunió a 24 participantes, entre socios, representantes de organizaciones de apoyo a migrantes y profesionales del ámbito social.

Durante el encuentro se compartieron los principales resultados de dos años de colaboración, así como los desafíos que afrontan las entidades para mantener sus actividades y evaluar sus resultados.

Uno de los asuntos centrales fue la medición del impacto social, abordado por la experta invitada Annette Schout a través de la Teoría del Cambio.

La reflexión introdujo una distinción especialmente relevante para el tercer sector: no es lo mismo contabilizar las actividades realizadas que comprender los cambios que esas actividades generan en las personas.

Una organización puede medir cuántas formaciones ha impartido o cuántas personas han participado. El verdadero desafío es conocer qué ha cambiado después: qué capacidades se han fortalecido, qué oportunidades se han abierto y qué resultados pueden mantenerse con el tiempo.

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