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La actividad física moderada, aliada para la protección de la salud visual a largo plazo

Septiembre: vuelta a la rutina

La actividad física moderada favorece la perfusión y el flujo sanguíneo ocular, además de ayudar a controlar factores de riesgo asociados a enfermedades visuales1-3

El ejercicio físico moderado se ha asociado con un 25% menos de probabilidad de desarrollar glaucoma4 y la práctica regular de actividad física con un menor riesgo de degeneración macular asociada a la edad (DMAE)5

Los deportes de coordinación potencian distintas habilidades visuales6,7, mientras que el ejercicio aeróbico contribuye a proteger la salud ocular mediante mejoras en la circulación y el control de factores de riesgo2,3

El inicio del curso y la vuelta a las rutinas convierten septiembre en uno de los meses con mayor número de nuevas inscripciones en gimnasios y actividades deportivas. Aprovechar este impulso para incorporar el ejercicio físico a la rutina diaria no solo beneficia al organismo en su conjunto (salud cardiovascular, metabólica y mental), sino que también puede desempeñar un papel relevante en el mantenimiento de una buena salud visual y un envejecimiento saludable.

La actividad física moderada favorece la perfusión ocular, mejora el flujo sanguíneo hacia la retina y el nervio óptico y contribuye al control de factores de riesgo como la hipertensión arterial o la diabetes, estrechamente relacionados con el desarrollo de distintas patologías oculares1-3.

"Cuando hablamos de ejercicio solemos pensar en el corazón o en los músculos, pero pocas veces en los ojos. Sin embargo, el tejido ocular depende de un adecuado aporte de oxígeno y nutrientes para mantener su funcionamiento", explica el Dr. Andrés Fernández-Vega Cueto-Felgueroso, oftalmólogo del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega. "Mantener una rutina de actividad física moderada no solo ayuda a controlar enfermedades que pueden comprometer la visión, sino que también contribuye a preservar un entorno vascular más saludable para estructuras tan sensibles como la retina o el nervio óptico".

Asimismo, mantener un estilo de vida activo podría reducir el riesgo de desarrollar algunas de las principales causas de pérdida de visión asociadas al envejecimiento. La práctica de ejercicio físico moderado se ha asociado con un 25% menos de probabilidad de desarrollar glaucoma, en comparación con aquellas personas que llevan un estilo de vida sedentario4. De igual manera, realizar una actividad física al menos tres veces por semana también se ha relacionado con una menor probabilidad de desarrollar degeneración macular asociada a la edad (DMAE)5.

Más allá del gimnasio: ¿qué deportes favorecen la función visual?

No todos los deportes estimulan las mismas capacidades visuales. Las disciplinas que requieren seguir objetos en movimiento, calcular distancias o reaccionar rápidamente ante estímulos visuales favorecen el entrenamiento de habilidades como la coordinación ojo-mano, la percepción de profundidad, la visión periférica o los movimientos oculares. Deportes como el tenis, el pádel o el golf exigen una elevada integración entre la información visual y la respuesta motora, mientras que modalidades como el tiro con arco trabajan especialmente la fijación visual, la precisión y el control de la mirada6,7.

Por otra parte, los deportes de carácter aeróbico, como caminar a paso ligero, correr, montar en bicicleta o nadar, contribuyen a mejorar la circulación sanguínea y ayudan a controlar factores de riesgo sistémicos asociados al desarrollo de enfermedades oculares2,3. Además, el ejercicio aeróbico moderado puede producir descensos transitorios de la presión intraocular y favorecer el flujo sanguíneo ocular, efectos especialmente relevantes en personas con riesgo de glaucoma o enfermedades vasculares asociadas1,2.

En este sentido, el Dr. Fernández-Vega Cueto-Felgueroso, señala que "la mejor actividad física para la salud visual no tiene por qué ser la más intensa, sino aquella que pueda mantenerse de forma constante en el tiempo. Incorporar caminatas rápidas, montar en bicicleta o practicar deportes que estimulen la coordinación visual son hábitos que, junto con las revisiones oftalmológicas periódicas, ayudan a cuidar la visión desde un enfoque preventivo y global y lograr un envejecimiento saludable".

Sobre el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega (IOFV)

El Instituto Oftalmológico Fernández-Vega (IOFV) constituye, desde hace más de 135 años y cinco generaciones, una referencia nacional e internacional en la especialidad de Oftalmología, gracias a su triple faceta asistencial, docente e investigadora. De acuerdo con las cinco últimas ediciones del Monitor de Reputación Sanitario Merco, el IOFV es el centro privado con mejor reputación de España entre los profesionales sanitarios y los pacientes. En Oviedo se encuentra la sede principal, donde radica la actividad clínico-quirúrgica, y en Madrid, un centro clínico para primeras revisiones y seguimiento de los pacientes. El Instituto está orientado a ofrecer, a los más de 110.000 pacientes que recibe al año, una atención excelente, garantizada por la humanidad, conocimientos y experiencia de los más de 200 profesionales sanitarios que trabajan en sus instalaciones. La incorporación de los últimos avances tecnológicos, y la revisión interna constante de la calidad y seguridad de los procedimientos médicos y quirúrgicos, son señas de identidad en su actividad asistencial. Además, el Instituto patrocina dos Fundaciones, la Fundación de Investigación Oftalmológica (FIO) y la Fundación Fernández-Vega (FFV), que complementan la vocación de investigación traslacional y de compromiso social.

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