El ácido hialurónico ha dejado de ser un tratamiento exclusivamente para mujeres. De hecho, en los últimos años, la presencia masculina en consulta ha crecido de forma sostenida, reflejando un cambio claro en la forma en que los hombres entienden el cuidado estético. Así lo explica la Dra. González, especialista en dermatología médico-quirúrgica y medicina estética de IMR, centro de dermatología de vanguardia. Este aumento, añade, responde a que hay más conciencia sobre el autocuidado. Por otro lado, el paciente masculino busca mejoras discretas, sin cambios evidentes y con poco o ningún tiempo de recuperación.
Este crecimiento, sin embargo, va de la mano de una transformación social más amplia. El cuidado estético masculino se ha normalizado y hoy se entiende como una parte más del bienestar. El enfoque actual no es maximizar la masculinidad, sino encontrar el equilibrio de rasgos para lograr un resultado armónico y alineado con los objetivos individuales de cada paciente, señala la especialista.
En cuanto a si existen determinados rellenos para hombres o mujeres, la especialista aclara. No existen rellenos para hombres y para mujeres. Utilizamos los mismos productos y elegimos según la zona, la anatomía y el objetivo. Lo que cambia es el plan y la técnica: ajustamos cantidades y proporciones para respetar los rasgos masculinos y evitar feminizar, añade.
A cada edad, su tratamiento: ojeras, definición y «buena cara»
El perfil más habitual, apunta, se sitúa entre los 30 y los 55 años. Sin embargo, aquí va la principal diferencia, tal y como explica. Entre los 30 y los 40, las consultas se centran en la ojera y el aspecto de cara cansada. A partir de los 45, la preocupación más frecuente es la pérdida de definición en mandíbula y mentón. En general, los hombres buscan verse más descansados y definidos, piden la tan ansiada buena cara más que rejuvenecer, aclara.
Los tratamientos más demandados: del óvalo facial al enfoque preventivo
En cuanto a aplicaciones, el ácido hialurónico permite corregir hundimientos como la ojera en determinados pacientes o los surcos nasogenianos, mejorar la estructura y el soporte en mentón y mandíbula para redefinir proporciones, y optimizar la calidad de la piel sin modificar rasgos. En hombres suele priorizarse el marco facial, mandíbula y mentón, frente a otras zonas más tratadas en mujeres, explica.
Por otro lado, explica, cada vez es más frecuente un enfoque preventivo, con pequeñas correcciones progresivas que permiten mantener la estructura y la calidad cutánea sin aportar volúmenes visibles. La clave está un plan conservador y progresivo, priorizando estructura sobre volumen y respetando las proporciones para mantener la naturalidad, concluye la Dra. González.
¿Qué errores se deben evitar para no feminizar el rostro?
La especialista señala que conviene evitar tratamientos más feminizantes como el perfilado labial, o una proyección del pómulo muy redondeado entre otros. En el paciente masculino suele funcionar mejor una intervención más estructural y medida. Ellos suelen priorizar el marco facial (mandíbula y mentón) y la corrección del aspecto cansado (ojera). Es mejor evitar los volúmenes y si lo utilizamos, es para recuperar soporte y equilibrio facial, como en el caso de la ojera, añade.