El 94% de los adultos españoles utiliza redes sociales, con 13,4 horas semanales y los más jóvenes son los más afectados por estrés, ansiedad y fatiga emocional
El 36% de los jóvenes entre 18 y 34 años sienten presión y comparación constante por mostrar una versión ‘’perfecta’’ de sí mismos
1 de cada 3 jóvenes españoles se siente más solo después de estar en redes y casi la mitad asegura que hacer un ‘’detox digital’’ mejora su bienestar
Mientras que el Gobierno prepara la prohibición del acceso a redes sociales para los menores de 16 años, muchas familias se preguntan cómo proteger la salud mental en el entorno digital y cómo poner límites al tiempo frente a las pantallas y la presión por ‘’estar siempre conectado’’. El último informe de Unobravo, la plataforma de psicología online líder en Europa, sobre bienestar digital pone cifras a esa preocupación: las redes están muy presentes en el día a día y, cuando se usan sin límites, pueden tener un impacto negativo en el estado de ánimo y la autoestima.
Hiperconectados y más cansados
El estudio muestra que las redes sociales forman parte de la rutina del 94% de los adultos españoles, que pasan una media de 13,4 horas a la semana conectados, lo que equivale a unos 115 minutos al día. Las plataformas sirven para entretenerse, mantenerse al día y hablar con amigos o familia pero también pueden generar presión, sensación de dependencia y malestar emocional.
Los datos muestran que los jóvenes son quienes más notan ese impacto, en concreto el grupo de 25 a 34 años, el 39% afirma que las redes afectan negativamente a su salud mental, aumentando su estrés o ansiedad. Entre los 18 y 24 años, el porcentaje es muy similar (37%), mientras que a partir de los 35 años la cifra empieza a bajar.
Comparación, autoestima e imagen corporal
El informe refleja un fenómeno muy conocido para cualquiera que haya hecho scroll infinito: la comparación con los demás. El 41% de los jóvenes reconoce que se compara con otras personas en redes sociales y el 36% dice que esto afecta a su autoestima o a cómo ve su cuerpo. Además, el 35% de las personas entre 18 y 34 años siente presión por mostrar una versión ‘’perfecta’’ de sí misma, y un 31% admite que su identidad online no refleja del todo la vida real.
Todo esto tiene un coste emocional, ya que el 34% de los usuarios más activos dice sentirse solo después de usar redes, y uno de cada tres (32%) ha tenido conflictos personales por este motivo. La buena noticia es que también hay cierta conciencia: el 49% asegura que hacer un descanso en las redes mejora su bienestar mental.
Francisco Rivera, Manager Clínico de Unobravo, explica: ‘’las redes pueden ser una buena compañía: nos conectan, nos inspiran y nos informan cuando se usan con medida. El problema aparece cuando todo pasa por el móvil: la comparación constante, el miedo a perderse algo o la sensación de no desconectar nunca, acaban afectando al ánimo y a la forma en la que nos vemos’’.
En este sentido, Rivera señala que la clave no está en demonizar las redes, sino en aprender a convivir con ellas: ‘’poner límites de tiempo, cuidar a quién seguimos, reservar momentos del día sin móvil y pedir ayuda cuando lo necesitamos son gestos sencillos que marcan la diferencia en nuestro bienestar’’.
La futura ley que prohibirá el acceso a redes sociales a los menores de 16 busca dar respuesta a la preocupación de las familias y los profesionales de la salud mental. Sin embargo, los datos del estudio de Unobravo muestran que una parte importante del malestar se concentra también en la población adulta jóven, que ya ha normalizado estar conectada casi todo el día.