Imagen bochornosa para los visitantes. El Partido Cantonal de Cartagena pide la restauración de los elementos ornamentales más importantes del Parque Torres que presentan hoy en día un estado de abandono impropio de uno de los principales referentes turísticos de la ciudad. La fuente de entrada al recinto con la dedicatoria y un relieve del insigne alcalde Alfonso Torres tiene la azulejería rota. Y las pinturas murales del paseo que une el estanque de los patos con el mirador con secuencias de la Historia de la ciudad y su folclore, obra de Ramón Alonso Luzzy, muestran ya muy mal estado e incluso la ausencia de algunos de los azulejos. El conjunto lo conforman siete pinturas cada una de ellas con 245 losetas pintadas y cocidas.
La falta de limpieza del enclave también destaca en numerosas publicaciones de redes sociales. En especial en la zona del estanque donde, como es evidente, los patos depositan sus excrementos y la tardanza de varios días en la limpieza de los mismos deja hedor y un suelo y asientos repletos de inmundicia. Tampoco hay regularidad en el alimento de los animales. Los vecinos de la calle Concepción e incluso de la calle Muralla del Mar emiten quejas a diario de cómo los pavos reales acceden a los patios de sus viviendas en busca de comida. Incluso, los viandantes hacían fotos la semana pasada con estas aves de gran tamaño en plena búsqueda de sustento en plena calle Cuatro Santos, en una ubicación ya bastante alejada de su espacio habitual.
Otras partes del parque también presentan un aspecto inapropiado como las jaulas de los pájaros con las puertas abiertas de par en par, en un camino de la subida a la Linterna, o las semillas que caen de los árboles de gran porte, también en las inmediaciones de este faro árabe, que los servicios de limpieza también tardan varios días en su recogida.
Además, las obras para la mejora de la accesibilidad del Parque Torres, que costaron a las arcas municipales la friolera de 363.630 euros hace dos años, culminaron con unas imprescindibles rampas para el acceso de discapacitados a los aseos del Auditorio Paco Martín pero sin el ascensor prometido. Proyecto que ahora recupera las obras del nuevo restaurante que, en la actualidad, están a punto de su conclusión para la posterior adjudicación pública del local.