Opinión

La Universidad de Murcia: razones para creer, motivos para avanzar

En las últimas semanas, la Universidad de Murcia vive un proceso electoral para elegir a su rector o rectora, que ya termina y constituye, ante todo, una oportunidad colectiva para reflexionar sobre el presente y el futuro de nuestra institución.

Precisamente por ello, en un contexto de campaña electoral, conviene también preservar aquello que nos une como institución. La Universidad de Murcia es el resultado del esfuerzo colectivo de muchas generaciones, y su prestigio se construye día a día a partir del trabajo de toda su comunidad.

A lo largo de este tiempo, hemos tenido la oportunidad de conocer distintos proyectos para la universidad. Cada candidato y candidata ha elaborado su programa con dedicación y lo ha compartido con la comunidad universitaria en un ejercicio que pone de manifiesto la riqueza, la pluralidad y el compromiso que caracterizan a esta universidad. Ahora es el momento de que la comunidad universitaria decida, con libertad y desde la reflexión, cuál considera el proyecto más adecuado para afrontar los próximos años.

Y no son unos años cualquiera. Nos encontramos ante una oportunidad especialmente relevante. Un periodo de seis años de mandato que permite desarrollar con profundidad un proyecto transformador en cuanto a propuestas de oferta formativa y metodologías docentes ajustadas a los tiempos actuales, el impulso aun mayor de nuestra capacidad de investigación e innovación en un contexto internacional, la forma en que vamos a abordar las necesidades de infraestructura y el cumplimiento del Pacto Verde Europeo y de la transformación digital con la incorporación de la inteligencia artificial. Y todo ello en un marco financieramente sostenible y en un entorno en el que la igualdad de oportunidades, la ética y la integridad científica marquen el camino a seguir en cada decisión.

Es, sin duda, una excelente noticia que cinco personas de esta institución hayamos dado el paso de liderar proyectos exigentes e ilusionantes. Y también lo es que una parte significativa de la comunidad universitaria se haya implicado activamente en este proceso. Esto dice mucho de nosotros: de nuestro compromiso, de nuestra responsabilidad colectiva y de la convicción compartida de que la universidad es un proyecto común que merece ser cuidado y fortalecido.

Porque si algo caracteriza a la Universidad de Murcia en los últimos seis años es la consolidación de un sistema de investigación robusto, competitivo y en crecimiento. Y es desde esa realidad, basada en indicadores objetivos y resultados tangibles, que debemos analizar y proyectar su futuro con ambición, pero también con responsabilidad.

Los datos son claros. Un 29% de aumento en contratos predoctorales, un 123% en contratos postdoctorales, un 130% en los fondos captados (con una media de 23 millones de euros anuales en los últimos tres años) y una cifra de transferencia de conocimiento en torno a los 5 millones de euros anuales. A todo esto, se suman la creación de cuatro nuevos institutos de investigación (bioderecho, agroalimentación, ciencias marinas y biomarcadores) y la captación de casi 11 millones de euros para equipamientos de alta capacidad científica.

Estos avances se reflejan directamente en la producción científica, que ha aumentado en más del 50%, con publicaciones recientes en revistas de máximo impacto a nivel mundial, como Nature y Science, lo que sitúa a la Universidad de Murcia en la primera línea del conocimiento global.

Dos indicadores reflejan la excelencia de la Universidad de Murcia: el aumento de investigadores entre los 1% y el 2% más citados a nivel mundial, señal de su impacto internacional, y su consolidación en el ranking de Shanghái, donde se mantiene desde hace años entre el 4% de las mejores universidades del mundo.

En conjunto, todos estos indicadores dibujan un panorama de una universidad que no solo mantiene una trayectoria sólida, sino que también ha experimentado un avance significativo en los últimos años. Una institución que ha sabido reforzar su capacidad investigadora, atraer talento, generar conocimiento de impacto y proyectarse internacionalmente.

Ese es el punto de partida. Y, precisamente por ello, el reto ahora no es otro que seguir avanzando, consolidando lo conseguido y proyectando la Universidad de Murcia hacia el futuro con ambición, responsabilidad y una visión compartida de lo que debe ser una universidad pública al servicio de la sociedad.

Por último, además de poner de manifiesto la posición internacional de nuestra universidad, es importante transmitir un mensaje claro a la ciudadanía. Especialmente, las familias que confían en la Universidad de Murcia para la formación de sus hijos e hijas acceden a un entorno de excelencia, con un amplio abanico de oportunidades académicas, científicas y profesionales. Vienen a una universidad en la que su profesorado está entre los mejores del mundo en muchos ámbitos del conocimiento, y donde ese nivel de excelencia investigadora se traslada directamente al aula, enriqueciendo la formación, despertando vocaciones y preparando a las nuevas generaciones para afrontar con éxito los desafíos del futuro.

Porque, en definitiva, invertir en la universidad pública es invertir en oportunidades, en conocimiento y en el futuro de toda una sociedad.

Senena Corbalán

Candidata a rectora de la Universidad de Murcia

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