Ofreceremos hoy tres microartículos juntos, relacionados y diferentes, tres temáticas, que tienen puentes entre ellas y que tienen diferencias, que son islas.
- A veces me pregunto si en el mundo, en la sociedad, en nosotros, en usted y en mí, faltan sentido común, prudencia, conocimientos, moral correcta, racionalidad. Porque si hubiese un poco más creo que no se diría en público las cosas que se dicen, a y en todos los temas, desde la cultura a la sociopolítica, etc. Podríamos poner decenas de casos y ejemplos cada semana, que señala la prensa. No sólo lo que te encuentras en la calle cada día, sino los que se expresan en los medios de comunicación.
Pondré uno como ejemplo. Imaginen ustedes que un ente equis dispone de cincuenta mil afiliados. Y, ese ente equis considera que hay que realizar un “trabajo”, porqué y por qué va a llamar a una persona zeta, para que organice o estructure o gestione ese trabajo y no a otra, no a alguna del resto...
¿Si esa entidad equis selecciona a una persona equis para que realice una función o un trabajo, es que ya la conoce antes, ya posiblemente haya realizado otros trabajos…? ¿Y, cómo ha seleccionado esa entidad equis, a esa persona y no a otra persona de los cincuenta mil afiliados que dispone, afiliados o socios o cómo ustedes quieran denominarlos…? ¿¡Ahí, queda eso…!?
- El cristianismo son las masas, como todo fenómeno social. Pero también es que un individuo equis, en una situación zeta, que se le producirá varias cada día, tiene que escoger entre el bien y el no-bien. Ese trabajo callado y silencioso y, muchas veces, en solitario y en soledad. El sujeto equis tiene ante una cuestión o tema, dos o tres opciones. Y, tiene que seleccionar la que sea eficiente, pero también racional, también verdadera y también buena. Buena en varios sentidos.
Imaginen un escritor/a de periódicos, es decir, de artículos de opinión, ante un tema equis, debe seleccionar la frase o idea o enunciado o conjunto de proposiciones que sean más verdaderos, aunque se equivoque, sean buenos, buenos en varios sentidos, con racionalidad y prudencia y algo de belleza, sean racionales e, intenten no hacer heridas. Tiene que seleccionar esas frases, aunque sepa que con ellas tendrá menos audiencia, por tanto, menos futuro en varios sentidos.
Porque hoy, las redes sociales inundan todo, y, sabemos en este oficio, lo que se lleva, lo que se multiplica por esos paisajes electrónicos, y, por tanto, a más audiencia el periódico te ofrece más posibilidades de ascenso por la escalera, y, a menos, te deja en el mismo lugar o te rebaja. La tentación también está aquí.. En la vida hay muchas tentaciones, muchas tentaciones a hacer algo o decir algo que no es verdadero o no es bueno… Cada día, varias veces, al día de pensamiento, de deseo, de palabra, de obra, de acción o de omisión, tienes que escoger o mejor dicho no escoger la “manzana de la tentación”.
Diciendo estas cosas, dirán algunos que nunca aumentaré de audiencia, ni me llamarán a un periódico nacional de Madrid que es mi pequeño sueño. ¡Pero es siempre la misma pregunta, la misma cuestión, el mismo dilema: “comer o no comer de la manzana”!
- Algunos pensarán porque como escribiente o escribano o escritor de artículos de opinión, apenas toco la cuestión política, apenas la rozo, apenas la beso. Menos aún a las personas que encarnan los poderes y Poderes y Cargas y Cargos. Algunos, pensarán, digo algunos porque no tienen mis textos demasiada audiencia. Que quizás debería echar más carne, más sangre, más vidrio, más hierro, más pus...
Creo que sin vanidad y sin soberbia tiene este escribiente suficientes conocimientos para abordarlos, por observación de estos hechos, por diversos saberes, con un conocimiento suficiente, no de experto, si suficiente en la rex pública, desde la historia e historia de la política, desde la filosofía y filosofía de la política, desde la religión y la religión con la política, desde la cultura y los fenómenos socioculturales… Podría decir algo.
Pero tengo dos o tres o cuatro grandes dudas: una, que las realidades sociopolíticas, existen muchos planos y dimensiones, el pueblo, yo soy parte del pueblo, apenas rozamos y conocemos el suflé, la superficie de la nata del pastel. Los medios de comunicación saben más, pero no pueden escribir más. Prueba evidente, llevamos cuatro décadas y media con el 23F, y, sabemos mucho de esa realidad, pero no todo.
Segundo, no deseo “escribir mal” de ninguna persona y de ninguna entidad sociopolítica, ni de ninguna sigla, ni de ninguna bandera. No deseo entrar en esa barahúnda. No es mi forma de ser, ni de estar en el mundo, ni mi sensibilidad moral. No deseo ofender a nadie, al final, la vida me ha enseñado a grandes golpes en la cabeza y en los muslos, que el Betis es el mejor aunque pierda. Esa es la postura de todo el mundo. Son de un color o de otro, por mil razones, que no dirán nunca. Quizás por endoculturación, quizás por ambición, quizás por lo que le pasó al bisabuelo hace nueve décadas…
Tercero, qué puede decir alguien, que ha estado casi tres décadas en un oficio digno y honesto y legal y moral, pero muy por debajo de su formación académica, de Auxiliar de Enfermería, que puede decir alguien de la realidad sociopolítica, que ha visto el tapiz del mundo, como diría Pío de Pietrelcina, como el niño que percibe el tapiz que está haciendo la madre, por la parte detrás, y, no por delante. Alguien que ha trabajado cientos, miles de noches, diez horas, también de mañanas y también de tarde… ¡Qué puede decir, qué debe decir…! ¡Paz y bien… ¡