Autor Bayardo Quinto Núñez
Bayquinú
La liebre familiar se marchó y contó a todos el secreto del árbol consanguíneo que hizo hablar en esta guerra sucia. Aunque el plan del lobo parentesco fue descubierto, y el árbol de la vida sin herir absolutamente a nadie, continuó hablando solo en esta vida.
Que me cuelguen si no era tiempo alicaído aunque sintió un súbito despertar interés. Su admirado esposo, alto, esbelto, tez blanca, risueño, Silbador cuya elegancia, contribuían a resolver disputas y a mantenerlos en un aceptable estado de buen humor.
Habían encontrado a un amigo que tenía por don decir la verdad razonable, ello parecía arrancado de las páginas solemnes de una novela, despertaba su atención. A fin de cuentas con la esperanza de ver cosas que los libros mencionan. En ese sentido, queda abierta una rendija por la que se cuela todo.
Corría el tiempo en plena guerra, era un 20 de octubre de ese año, había llovido, a raudales, doña Airam se desplazaba por el patio decepcionada porque su hijo no le permitió irlo a visitar al país dónde se encontraba, y después iba a ir al otro país a visitar a su otro hijo que estudiaba medicina, entonces, el hijo le argumentó: "como está trasladando su oficina a otro sitio su visita sería en otra ocasión y que le avisaría"
Ese desairé la perturbó y en momentos que caminaba sobre el patio descalzo de su casa, acababa de cesar la lluvia, se resbaló y se hizo una cortadura en su pie, y como padecía de azúcar se complicó durante cinco días, a esto se le sumó el síndrome de tétano. La trasladaron al hospital de la capital, ahí falleció.
Al dichoso hijo se le avisó y se dejó venir en avión, pero todo era muy tarde, la ciencia médica no podía hacer nada. Él estuvo en la vela y el sepelio. Sus hermanos presentes, ninguno le cruzó palabras, sólo uno de ellos Otrebilif durante dieciocho años le quitó la palabra.
En ese mismo instante su primo hermano con apenas veinticinco años de edad se debatía entre la vida y la muerte debido a un balazo que le atravesó las dos piernas, amputándole una.
El hijo que había hecho desaire a su madre que murió por esa caída, vivió el restó de su vida con ese dolor, cuando llegaba a su ciudad natal no visitaba a nadie de sus hermanos, se iba a un hotel a pasar los días de estadía. Los últimos once años de su vida sus hermanos lo aceptaron, pero, primero muy furtivamente se fue arrimando a sus primos hermanos, al primo que en esa época que murió su madre tenía largas conversaciones, todo le traía del exterior, le regalaba dinero, el primo no sabía nada de lo que había sucedido con su madre. Fue hasta hace dos días del tiempo.
Así, fue pasando el tiempo, el hijo de Airam paulatinamente fue perdiendo la memoria y los dos últimos años de su vida todos los hermanos le aceptaron y se hospedaba en casa que fue de su mamá y que él había sacado de varios empeños que hizo su madre de dicha casa.
En su último viaje a su patria, por supuesto nadie sabía que iba a morir al año siguiente. Se fue a su hogar que tenía constituido con Adnaloy y con tal mal suerte, a los meses de estar estable en su hogar, hubo una separación conyugal, vivió con ella cincuenta años, en ese tiempo jamás le pasó nada, empero, a los seis meses de separado lo encontraron muerto y nadie fue a su entierro, los vecinos del residencial de ese país extranjero dieron parte a las autoridades competentes y llevaron a enterrar sus cenizas no a un cementerio, sino a un lugar algo así un monasterio.
A los dos o tres años su hermana y sobrinos fueron a buscar la sepultura, en el residencial les indicaron dónde reposaban sus restos. Fueron, y el responsable del monasterio les dijo, creo que Oivlis es ese que ahí está, y señaló con su dedo índice.
Ni el responsable de ese lugar sabía a ciencia cierta que ahí estaban los restos hechos cenizas de Oivlis. La hermana, y sobrinos salieron con la cabeza desconcertada. Sólo decían, qué barbaridad y se fueron, antes dejaron una flor preciosa en su lugar de reposo a Oivlis.
A la esposa que lo abandonó Adnaloy le dejo presuntamente todo su capital, herencia, mansión, vehículos y etc. Y a saber que más se cocinó con el presunto hijo que despreció a su madre.
Micro Autobiografía:Bayardo Quinto Núñez (Bayquinú) ha publicado veintiséis (26) Libros: Ensayos; Opiniones diversas; Pohemas; Cuentos; Relatos; Minicuentos; Novelas Cortas; y tiene varios libros escritos inéditos, y otros que va escribiendo, los cuales en su momento si hay oportunidad saldrán a la luz pública, Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales; Abogado y Notario Público; Instructor Deportivo en Baloncesto, Escritor; Pintor; estudio Siempre Música, Artesano del Calzado, y/o Zapatero Alistador, y tras su ardua experiencia en medios escritos de gran trayectoria en Nicaragua, como ¡El Nuevo Diario y Diario La Prensa!. Columnista Internacional, y Nicaragüense.