Sánchez cerró las bases de Rota y Morón al ejército de Trump durante los ataques contra Irán. El presidente americano montó en cólera y amenazó con cortar el comercio con España. Mientras, el precio de la gasolina ya está subiendo en todas las gasolineras del país. Te contamos, paso a paso, qué ha ocurrido y qué significan para tu bolsillo.
Primero, un poco de contexto: ¿qué pasó en Oriente Medio?
El sábado 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel lanzaron conjuntamente un ataque militar contra Irán. La llamaron «Operación Furia Épica». El objetivo era destruir instalaciones subterráneas iraníes de misiles balísticos, los mismos cohetes que Irán había usado para atacar territorio israelí semanas antes.
Para ese ataque, Estados Unidos usó sus bombarderos más avanzados: los B-2 Spirit, aviones furtivos capaces de lanzar bombas de casi una tonelada diseñadas para penetrar búnkeres subterráneos. Esos aviones despegaron desde su base en Misuri, cruzaron el Atlántico, bombardearon, y regresaron. De vuelta, sobrevolaron espacio aéreo español. Las grabaciones de las comunicaciones con el Control de Tráfico Aéreo de Sevilla los identifican con el indicativo de vuelo «PEDRO 41-44».
Esto es importante: ese sobrevuelo ya había ocurrido antes de que el Gobierno español hiciera ninguna declaración oficial. Los aviones no salieron desde Rota ni desde Morón, simplemente pasaron por encima de nuestro territorio.
¿Qué decidió entonces Sánchez y por qué?
El lunes 2 de marzo, la ministra de Defensa Margarita Robles y el ministro de Exteriores José Manuel Albares anunciaron que España denegaba el uso de las bases de Rota, en Cádiz, y Morón, en Sevilla, para cualquier operación relacionada con los ataques a Irán.
¿Con qué argumento legal? Existe un convenio firmado entre España y Estados Unidos en 1988 que regula exactamente para qué pueden usarse esas bases. Ese convenio dice que su uso militar debe estar dentro del marco de la OTAN o contar con una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Los ataques a Irán no cumplían ninguna de las dos condiciones: ni la OTAN los había aprobado, ni la ONU había dado luz verde. Tampoco el propio Congreso de Estados Unidos había autorizado la operación a Trump.
En palabras del ministro Albares: «No vamos a prestar nuestras bases para nada que no esté en el Tratado ni tenga encaje en la Carta de la ONU».
Dicho de forma sencilla: España dijo no, pero no por capricho, sino amparándose en un contrato firmado hace décadas con el propio Estados Unidos.
¿Y qué hicieron entonces los aviones y barcos americanos?
Tras el posicionamiento oficial del Gobierno, 15 aeronaves militares estadounidenses abandonaron las bases españolas. Los aviones cisterna KC-135, que sirven para repostar a otros aviones en pleno vuelo, volaron desde Morón hacia Ramstein, la gran base americana en Alemania. Otros aviones apagaron sus sistemas de localización al despegar, por lo que no se pudo seguir su rastro.
Sin embargo, hay un matiz importante que conviene conocer: los dos destructores de la Marina americana con base en Rota, el USS Roosevelt y el USS Bulkeley, siguieron operando en el Mediterráneo oriental. Esos barcos ya estaban desplegados en alta mar cuando estalló el conflicto. España no tiene ninguna capacidad legal para ordenar a un buque en navegación internacional que deje de moverse. Así que los barcos continuaron su misión de proteger a Israel frente a misiles iraníes, y no fue posible impedirlo.
La furia de Trump: ¿puede realmente cortar el comercio con España?
El martes 3 de marzo, mientras recibía al canciller alemán en el Despacho Oval, Trump fue muy directo sobre España. Dijo, textualmente: «He dicho a Scott que corte todas nuestras relaciones con España. Vamos a cortar todo el comercio. No queremos tener nada que ver con España»..
La amenaza sonó muy grave. Pero hay que entender sus límites reales antes de alarmarse en exceso.
España no negocia su comercio directamente con Estados Unidos. Somos miembros de la Unión Europea, y la política comercial europea la gestiona la Comisión Europea desde Bruselas, no cada gobierno por su cuenta. Trump puede imponer aranceles o amenazar, pero cualquier guerra comercial afectaría a toda la Unión Europea al mismo tiempo, lo que es una pelota mucho más grande de lo que parece. La propia Comisión Europea ya avisó de que «se garantizará que nuestros intereses estén protegidos».
Dicho esto, el riesgo no es cero. Trump también criticó que España es el único país de la OTAN que ni siquiera ha aceptado subir su gasto en defensa al 3% del PIB, cuando el nuevo objetivo es el 5%. Esa es una disputa real que viene de antes del conflicto y que seguirá dando que hablar.
¿Y Europa? ¿Todos pensaban lo mismo que Sánchez?
No. De hecho, al principio España estaba bastante sola. Francia, Alemania y Reino Unido firmaron un comunicado el domingo diciendo que estaban dispuestos a apoyar «acciones defensivas necesarias», lo que muchos interpretaron como un espaldarazo a Trump.
Pero las cosas cambiaron muy rápido. El primer ministro británico Keir Starmer autorizó a EE..UU. a usar la base aérea de Akrotiri, en Chipre, territorio del Reino Unido. Esa misma noche, drones iraníes atacaron la base. Por primera vez en este conflicto, la guerra llegaba a suelo europeo. Starmer tuvo que comparecer de urgencia ante el Parlamento para dar explicaciones.
Ese ataque fue el punto de inflexión. Macron, días después, grabó un vídeo donde rectificó la posición francesa: «Junto con Alemania y Reino Unido, hemos dejado claro que es deseable un cese inmediato de los ataques». La postura de Sánchez, que al principio parecía la de un díscolo solitario, empezó a ser la postura de toda Europa.
Lo que más te importa: ¿va a subir la gasolina?
Aquí hay que ser muy claros, porque circula mucho bulo en redes sociales. La respuesta corta es: ya está subiendo.
Antes del ataque a Irán, el 23 de febrero, la gasolina sin plomo 95 costaba de media 1,47 euros por litro en España. Esta misma semana, el precio medio ya supera los 1,54 euros. El gasóleo ha pasado de 1,42 a más de 1,51 euros. Son datos del Ministerio de Transición Ecológica, que actualiza los precios de más de 12.000 gasolineras españolas cada 30 minutos.
La Organización de Consumidores y Usuarios, la OCU, advierte de que lo peor está por llegar: calculan que el precio puede subir entre 8 y 10 céntimos más por litro en las próximas semanas, porque el encarecimiento del petróleo crudo todavía no se ha trasladado del todo al surtidor. Esto tiene un nombre técnico: se llama «efecto cohete y pluma», que significa que los precios suben muy rápido cuando el petróleo encarece, pero bajan muy despacio cuando baja.
¿Por qué sube? Porque el estrecho de Ormuz, el pequeño canal de agua entre Irán y la Península Arábiga, está en tensión máxima. Por ese estrecho pasa una de cada cuatro cisternas de petróleo que navegan por el mundo. Si Irán lo cierra o lo bloquea, el precio del crudo se dispararía a niveles que no hemos visto desde la crisis de Ucrania de 2022, o incluso peores.
La buena noticia es que la factura de la luz no se verá afectada de momento. Las lluvias de febrero llenaron los embalses españoles por encima de la media histórica, lo que mantiene barata la generación de electricidad con agua. El precio de la luz en el mercado mayorista estuvo en febrero en su segundo valor más bajo de la historia reciente.
En resumen: lo que sabemos seguro y lo que todavía es incierto
Lo que podemos afirmar con datos: España usó un convenio firmado en 1988 para cerrar legalmente sus bases a los ataques de Trump contra Irán. Quince aviones militares americanos se fueron de Rota y Morón. Los barcos no se pudieron parar. Trump amenazó con cortar el comercio, pero hacerlo es mucho más complicado de lo que parece. Europa acabó acercándose a la postura española. Y los carburantes ya están subiendo, con más incrementos previstos en las próximas semanas.
Lo que aún no sabemos: si Trump ejecutará de verdad sus amenazas comerciales, cuánto durará el conflicto en Oriente Medio, si el estrecho de Ormuz se cerrará del todo, y cuál será el impacto económico final para las familias españolas. La prudencia y la información verificada son, en momentos como este, las mejores herramientas.
Jose Antonio Carbonell Buzzian