Opinión

El sector agrario no necesita peleas politicas, necesita soluciones

Este pasado jueves, agricultores y ganaderos de la Región de Murcia salieron a la calle para expresar su hartazgo ante una situación que ya resulta insostenible. El detonante de la manifestación fue el tratado de la Unión Europea con Mercosur y la competencia desleal que se está produciendo, especialmente desde países como Marruecos. A ello se suman las restricciones hídricas derivadas del nuevo caudal ecológico y un mayor control del consumo de agua de los acuíferos, medidas que supondrán recortes muy importantes para el regadío de nuestra Región, sin garantizar alternativas reales de suministro. Sin agua, sencillamente, no hay agricultura.

A esta asfixia hay que añadir los recortes en la PAC, que comprometen seriamente la viabilidad de las explotaciones familiares y profesionales; la nueva normativa de zonas vulnerables, que dificulta aún más las futuras producciones e introduce un régimen sancionador desproporcionado; y las actuaciones del Gobierno regional en relación con la tortuga mora, con expropiaciones de fincas y corredores ecológicos que vuelven a recaer, una vez más, sobre los mismos.

El relevo generacional completa un panorama desolador. No es extraño que los jóvenes no quieran continuar con las explotaciones de sus padres o familiares cuando perciben la agricultura y la ganadería como sectores sin incentivos, sin estabilidad y, sobre todo, sin futuro.

Si no se produce un cambio radical en esta deriva, la agricultura y la ganadería de la Región de Murcia están condenadas a desaparecer.

La manifestación convocada por ASAJA, COAG y UPA fue un éxito rotundo de participación, tanto a nivel regional como nacional. Durante la jornada se repartieron hortalizas a los ciudadanos que se acercaban, formándose largas colas. Sin embargo, al preguntar a muchos de ellos por el motivo de la protesta, la mayoría desconocía las razones de fondo que habían llevado al sector a movilizarse.

El consumidor, cuando acude al supermercado y ve los lineales llenos de frutas y hortalizas, no se pregunta de dónde vienen ni en qué condiciones se producen. Solo cuando falten productos en las estanterías se tomará verdadera conciencia del problema que atraviesa nuestro sector primario.

A esta desconexión social se suma la incoherencia política. Mientras en España se lanzan mensajes de apoyo al campo, en Bruselas se vota lo contrario. Ha ocurrido con el tratado de Mercosur, donde PSOE y PP no votaron en contra, mientras Vox sí lo hizo como partido nacional. Con este doble discurso, el futuro del sector primario resulta poco alentador.

En la Región de Murcia, el espectáculo es aún más lamentable. PP y Vox mantienen un pulso permanente por ver quién se posiciona más cerca del sector agrario, pero sin aportar soluciones reales. Un ejemplo claro es el del nuevo caudal ecológico de 8,6 m³ por segundo. El PP presentó una moción en la Asamblea Regional solicitando su suspensión, pero Vox votó en contra al no aceptarse dos enmiendas adicionales. El resultado: otra oportunidad perdida.

Lo mismo ocurre con la modificación de la Ley 3/2020 del Mar Menor. Vox se mostró inicialmente a favor de la reforma presentada por el Partido Popular el 23 de diciembre de 2025, que contemplaba igualar las sanciones a las del resto de España, flexibilizar la normativa sobre fertilizantes y mejorar las infraestructuras hidráulicas, de saneamiento y depuración (propuestas de Vox). Todo parecía encaminado a firmarse en febrero.

Sin embargo, ahora Vox exige incorporar dos nuevos puntos: que las plantas fotovoltaicas en la cuenca del Mar Menor sean agrofotovoltaicas, manteniendo la producción agrícola, y que el municipio de Fuente Álamo salga del acuífero cuaternario y de la zona de influencia del Mar Menor. Mientras tanto, la reforma sigue bloqueada.

Para rematar este rosario de desencuentros, esta misma semana el grupo municipal de Vox presentó en el Ayuntamiento de Murcia una moción alternativa en defensa del sector agroalimentario. El PP votó en contra por una cuestión de redacción, por no considerar adecuadas las palabras utilizadas. Otra discusión estéril, otra oportunidad desperdiciada.

Sinceramente, tanto el PP como Vox dan pena cuando anteponen cálculos electorales y discusiones menores a los problemas reales del campo. El sector primario no necesita más gestos ni reproches cruzados, necesita decisiones valientes y soluciones urgentes.

Cierren y voten ya la reforma de la Ley del Mar Menor y, a partir de ahí, trabajen juntos con responsabilidad y sentido común para garantizar el futuro de la agricultura en la Región de Murcia. El campo no entiende de siglas, entiende de agua, de estabilidad y de viabilidad económica. Cuando hay acuerdos, hay futuro; cuando hay enfrentamiento político, quien pierde siempre es el agricultor.

José García Martinez

Noticias de Opinión

El sentido de mis letras...