Pregunto y me pregunto: ¿Habría formas con la tecnología actual y el saber actual de reducir el número de accidentes en las carreteras, y, por tanto el número de fallecidos…?
Según informan los medios en 1.028 accidentes de tráfico en las carreteras españolas han fallecido 1.119 personas el año 2025. Cifra que es un tres por ciento menor que el año 2024. Pero no contamos aquí, las consecuencias médicas nefastas, desde heridas temporales, hasta heridas permanentes –que ustedes pueden intuir-. Además del gasto social y médico, del gasto a las empresas de seguros. Además, de cuántos niños se quedan o se quedarán sin padre o sin madre, o cuantos abuelos y padres sin nieto o sin hijo. En fin, averigüen ustedes en diez últimos años cuándo habrán podido fallecer, aunque sea en una cifra aproximada.
Según el vientre de Internet 75.000 personas han fallecido en las carreteras españolas en los últimos veinticinco años. Fallecen alrededor de un millón de personas, un poco más cada año en el mundo por accidentes de tráfico. Más todos los heridos con unas consecuencias y otras…
De las cifras de España, tenemos que pensar, que en estos veinticinco años, 75.000 personas que fallecieron, con lo cual, al menos cien mil o doscientas mil familias han quedado heridas psicológica de por vida. Porque no sólo fallece la persona en un accidente de tráfico, sino que deja padres o hijos o nietos o demás familiares. Pongamos una cifra, de multiplicar por dos o por tres. Por cada fallecimiento, dos o tres familias directamente se ven afectadas, quizás más. Por consecuencia, doscientas mil familias y hogares en estos veinticinco años –calculen los expertos estas cifras, porque pueden ser muy aclaratorias-. Doscientas mil familias, cálculo aproximado se han visto afectadas…
Heridas psicológicas que durarán durante toda la vida y toda la existencia de esas personas, tristezas y angustias y penas que durarán toda la existencia de las personas que quedan vivas. Un niño que se quede sin padre o sin madre, llevará esa herida sesenta o setenta años hasta que fallezca. Un dolor muy largo en el tiempo, un dolor que puede que lo exprese, un dolor que puede que apenas diga nada de ello, pero un dolor que lo llevará en su corazón durante décadas, además de los traumas y consecuencias psicológicas y de todo tipo que puede producirle a esa persona, en las distintas etapas de su existir…
No podemos dejar y olvidar, en la relación directa: padres que pierden hijo o hija. O, abuelos que pierden nieto o nieta. O hijo o hija que pierde padre o madre. Esposo que pierde esposa o viceversa. El drama no es pequeño. Un drama que la sociedad puede buscar soluciones, en la medida que se pueda…
Cumplir con todas las normas viales que existen, con todas las normas de sentido común, racionalidad, prudencia, pero además con las normas legisladas… En mayor o menor grado seguir recordándonoslas… Podrían los medios de comunicación, cada semana recordarnos una norma y una razón de la norma. Puede que esto hiciese algo para recordarlas y evitar accidentes...
He planteado ya en otros artículos en años anteriores, que se abriese un debate nacional, en el que interviniesen todo el que quisiese, tanto expertos como la sociedad en general, especialmente los conductores. Y, se les preguntase la siguiente y simple cuestión o algo parecido: ¿Qué podríamos hacer para reducir los accidentes de tráfico, que esta epidemia redujese sus consecuencias negativas, porque un millón de personas en el mundo, es una epidemia…? ¿Mil personas por fallecimiento en España el año pasado, es un número y una cifra que no se puede aceptar…?
Si, se montase una campaña nacional organizada y gestionada por la DGT, recibiendo sugerencias, ideas, proyectos, datos, conceptos. Y, esta campaña los medios de comunicación la quisiesen aceptar y realizar e incentivar. Por ejemplo, que los periódicos tengan una sección para accidentes viales en su ámbito de proyección –en alguno local o provincial lo he visto-. Quizás, creo que millones de cerebros, millones de personas podrían ocurrírseles ideas y conceptos y proyectos. Quizás, quizás cosas pequeñas y medianas, pero que irían reduciendo el número de accidentes de tráfico…
Aquí, aquí dejo esta sugerencia ya expresada en otros artículos. Creo que hasta aquí dejo esta columna periodística de opinión. Hasta aquí. Dejo el tiempo siguiente a la reflexión… a la reflexión del lector o lectora, a la reflexión del interlocutor o interlocutora…