2025 no podemos considerarlo, en general, un año bueno para el sector del transporte que sigue azotado por los mismos problemas de siempre: atomización, reducida dimensión de las empresas, escaso poder de negociación con clientes y proveedores, reglamentación excesiva y compleja…, agravados todos ellos con la acuciante escasez de conductores o el absentismo laboral que en Murcia creció, en el conjunto de los sectores, por encima del resto de España, llegando a alcanzar el 9,2 % en el tercer trimestre.
En 2025, las novedades legislativas más relevantes en transporte por carretera incluyeron la obligatoriedad del Tacógrafo Inteligente de 2ª Generación y la entrada en vigor de las 44 toneladas para camiones, que está produciendo verdaderos quebraderos de cabeza en su aplicación técnica y cuyos efectos positivos en los precios del transporte están por ver.
En 2026, entrará en vigor la discutida baliza V-16 – en mi opinión, un sacaperras inútil- y con efectos desde octubre de 2026 la obligatoriedad de la carta de porte electrónica y el e-CMR, una norma muy esperada por el sector por los efectos positivos en aspectos como la seguridad jurídica, la eliminación de documentos en papel y, por lo tanto, de carga administrativa, así como la posibilidad de facturar los servicios en el mismo momento de la entrega de la mercancía al destinatario.
Entre los aspectos positivos que nos ha dejado 2025, está la marcha atrás que ha dado la UE en su absurdo proyecto de electrificación, permitiendo la construcción de vehículos de combustión más allá de 2035 algo que, excepto los grupos de presión ideologizados y financiados con nuestros impuestos, han criticado los fabricantes de vehículos -se estaba poniendo en grave riesgo la industria automotriz europea con enormes pérdidas de empleo- pero también y más importante, el ciudadano de a pie y el sector del transporte en particular.
Por último, otro aspecto positivo ha sido la firma del preacuerdo del Convenio Colectivo para las empresas de transporte de mercancías por carretera de la Región de Murcia cuya negociación ha llevado siete años, con los perjuicios de todo tipo que han tenido que sufrir los trabajadores del sector y las propias empresas.
Este preacuerdo solamente lo han firmado los sindicatos UGT y USO, porque CCOO, como era de esperar, no lo ha hecho y, a mi entender, ha sido la responsable de esta difícil situación al enrocarse en la eliminación del Plus de Kilometraje, aspecto por el que dicho sindicato, impugnó el Convenio Colectivo 2013-2015, que negoció pero que tampoco firmó -si lo hicieron UGT y USO- perdiendo su reclamación primero en el Tribunal Superior de Justicia de Murcia y, más tarde en el Tribunal Supremo que ratificó la sentencia del TSJ en su sentencia de 16 de junio de 2016 dando la razón a FROET, UGT y USO, partes firmantes del convenio.
También 2026, comenzará con una nueva composición del Comité Nacional de Transportes, órgano de interlocución del sector con la Administración, tras su renovación para el período 2026-2029. Cabe destacar que en la nueva composición siguen ostentando la mayor representatividad, en la sección de viajeros, CONFEBUS y en la sección de mercancías, CETM, organizaciones a las que FROET pertenece.
Por tanto, me atrevo a afirmar que, a pesar de las dificultades, hemos empezado 2026 con buen pie.
Manuel Perezcarro Martín | Secretario General FROET