Ante la volatilidad de los mercados derivada del conflicto en Oriente Próximo y del cierre del estrecho de Ormuz, la Comisión Europea insta a los Estados miembros que se preparen de forma oportuna y coordinada para garantizar el suministro de petróleo y productos petrolíferos refinados en la UE.
La Unión Europea cuenta con una buena capacidad de respuesta, gracias a la obligación de los Estados miembros de mantener reservas de petróleo y de disponer de planes de contingencia para hacer frente a los incidentes que afecten la seguridad del suministro. Los Estados miembros de la UE también contribuyen, en aproximadamente un 20 %, a la puesta en circulación de más de 400 millones de barriles de reservas de petróleo de emergencia coordinada por la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
El comisario de Energía y Vivienda, Dan Jørgensen, ha declarado: «La seguridad del suministro de la Unión Europea sigue estando garantizada. Pero debemos estar preparados ante una perturbación potencialmente prolongada del comercio internacional de energía. Por eso debemos actuar ya. Y tenemos que actuar juntos, como una verdadera Unión. Solo trabajando juntos podremos ser más fuertes y proteger a nuestros ciudadanos y empresas de manera más eficaz».
En una carta dirigida a todos los ministros de Energía de la UE, el Comisario exhortó a los Estados miembros a aprovechar al máximo las reuniones en el marco del Grupo de Coordinación para el Petróleo y del Grupo de Trabajo sobre Seguridad de la Unión de la Energía para garantizar una buena coordinación, así como a considerar la promoción de medidas de ahorro de la demanda, prestando especial atención al sector del transporte, tal como recomienda la AIE en su plan de 10 puntos para reducir el consumo de petróleo.
Un seguimiento sólido y mecanismos rápidos de intercambio de información y coordinación siguen siendo indispensables. Cualquier riesgo de emergencia o cambio significativo en las condiciones del suministro de petróleo y en la industria, incluidas las reservas comerciales, debe ser objeto de seguimiento y notificación a la Comisión para garantizar una evaluación continua y una acción coordinada.
Con el mismo espíritu, los Estados miembros deben abstenerse de adoptar medidas que puedan aumentar el consumo de combustible, limitar la libre circulación de productos petrolíferos o desincentivar la producción de las refinerías de la Unión. También deben consultar a sus Estados miembros vecinos y a la Comisión para preservar la coherencia a escala de la UE y el funcionamiento del mercado interior.
Para salvaguardar la disponibilidad de productos petrolíferos en el mercado de la UE debe aplazarse todo mantenimiento no urgente de las refinerías. Al mismo tiempo, aumentar el uso de biocarburantes podría ayudar a sustituir los productos petrolíferos fósiles y aliviar la presión sobre el mercado.