Platanomelón explica el fenómeno que está reflejando cómo hablamos de placer, intimidad y deseo femenino en la cultura pop
Las historias de romance universitario siempre han existido, pero Off Campus, el nuevo fenómeno de la pantalla, logra algo distinto: poner en la conversación temas como la violencia sexual, la masturbación, la dificultad de orgasmo, el consentimiento, la conexión emocional y la sexualidad femenina desde un lugar mucho más honesto, moderno y cercano.
Y sí, internet está completamente obsesionado con los hockey boys, pero detrás del fenómeno viral, hay una conversación mucho más interesante ocurriendo. De acuerdo con Claudia Lobatón, sexóloga de Platanomelón: “Hoy, una nueva generación está dejando atrás las narrativas tóxicas y apostando por relaciones donde la comunicación, el deseo y el placer femenino sí importan. Esto conecta directamente con algo que en Platanomelón llevamos años impulsando: hacer de la sexualidad una conversación mucho más abierta, natural y libre de culpa. Porque el placer no debería seguir siendo tabú”.
Primera serie con una narrativa que no cae en la revictimización
El gran acierto de la serie Off Campus, que es en realidad una adaptación de las novelas de Elle Kennedy, es que evita a toda costa que la protagonista, Hannah, que ha sido víctima de una violación, caiga en el rol únicamente de víctima. En lugar de definir a su protagonista, exclusivamente por su trauma de abuso, la narrativa la empodera dándole agencia, ambición académica y mostrando cómo el proceso terapéutico es algo que puede realmente reparar. Otro de los grandes aciertos es que no se muestra en ningún momento la escena en cuestión y habla de lo difícil que es denunciar una violación a nivel social, sobretodo, si la persona que ejerce la violación es un chico joven, hijo de y líder en un deporte de prestigio.
Los inhibidores del orgasmo explicados como nunca antes
La serie contiene una de las escenas más sex-positive que hemos visto en mucho tiempo. Hannah le pide a su falso novio Garret que le ayude a tener un orgasmo. Y Garret lo que hace es pedirle consejo a su amigo Dean, quien le dice, muy acertadamente que “lo más importante para conseguirlo es conseguir que la otra persona se sienta segura, y que no puede consentir si no se siente segura”. Aunque la seguridad no es la única clave para tener un orgasmo, sí es un aspecto importante para una persona que ha sufrido un abuso o una violación, ya que la confianza en el sexo compartido se ha corrompido absolutamente.
En el momento de la cita, ocurren muchas cosas que hacen que Hannah pueda regular su sistema nervioso (que es lo que está provocando su estrés e impidiendo el orgasmo) y encontrarse cada vez más en un estado de seguridad: le propone cambiarse de ropa porque su vestido es visiblemente incómodo y le ofrece una camiseta, le propone poner una canción que le guste para “preparar el ambiente” y luego se ponen a bailar, como para quitar la presión, la expectativa y la rigidez de la situación.
Otro apunte importante es que Hannah le pide a Garret que le ayude a tener un orgasmo para “hacer el check”, para comprobar que lo puede conseguir. Y de esta forma tener la confianza que lo puede volver a hacer con el otro chico, el que le gusta de verdad. “La idea de Hannah de querer tener un orgasmo es muy racional, como si tener un orgasmo fuera como apretar un botón, pero lo guay de la escena es que gracias a la propuesta de probar la masturbación compartida se crea un contexto que facilita el orgasmo. Se pasa de un plano racional a un plano de excitación, atracción y placer”, explica Alex Segura. Lo interesante es que en esta escena es que hay un cambio, se pasa de la rigidez a la relajación, y aparecen el deseo, la excitación, el juego, el placer, la seguridad y el consentimiento.
Análisis desde el Female Gaze: Personajes, valores e ideales
A diferencia de las narrativas románticas tradicionales construidas bajo el male gaze (la mirada masculina), el hombre es el sujeto activo que observa, y la mujer es tratada como un objeto pasivo de deseo. Off Campus está firmemente cimentada en el female gaze (la mirada femenina).
¿Cómo son los personajes y cuáles son sus valores? Los protagonistas masculinos rompen con el viejo tropiezo del "bad boy" inalcanzable y machista. Son atletas populares, pero sus valores principales se centran en la responsabilidad afectiva, la empatía, la vulnerabilidad y el consentimiento. No temen expresar sus emociones ni buscar apoyo psicológico. Por su parte, las protagonistas femeninas son mujeres independientes, ambiciosas y con agencia sobre sus cuerpos y decisiones. El ideal de la serie no es el control ni la posesividad, sino la equidad, el apoyo mutuo en el crecimiento profesional y el respeto hacia los límites del otro.
Del “guilty pleasure” al placer sin culpa: ¿En qué momentos se nota?
Históricamente, el consumo de literatura o series eróticas enfocadas en el público femenino se catalogaba despectivamente como un "placer culpable". Off Campus ayuda a suprimir esa culpa al retratar la intimidad de una manera real (aunque el siguiente paso sería contar con actores y actrices menos normativos).
Nos damos cuenta de esto en momentos clave de la narrativa:
- El análisis del consentimiento y la negociación: Las escenas íntimas más icónicas de la trama no ocurren por impulso agresivo, sino tras conversaciones explícitas en contextos cotidianos (en los dormitorios universitarios o salas de estudio). Un ejemplo específico ocurre cuando los protagonistas hablan sobre la seguridad que brinda la confianza en pareja durante el acto.
- La deconstrucción del orgasmo simultáneo: La serie muestra que el camino al placer no es una línea recta perfecta. Hay escenas específicas donde los personajes hablan abiertamente sobre qué les gusta, guían las manos del otro, y normalizan que la satisfacción femenina puede requerir estimulación específica (como el clítoris) o el uso de juguetes, alejándose del coitocentrismo tradicional.
- La sexualidad como forma de conexión emocional: La dificultad de sentirse segura en el sexo compartido de la protagonista se muestra para explorar cómo el abuso puede romper la asociación entre sexo y seguridad emocional, y cómo la recuperación implica reconstruir la confianza, la autonomía corporal y la capacidad de vincularse de forma segura con otra persona.
La serie entiende algo clave sobre la sexualidad actual: el sexo no empieza en la cama, empieza en sentirte segura contigo misma y con la persona que elegiste.
El placer también es autocuidado
Justo ahí es donde Platanomelón conecta con toda una generación que busca explorar su sexualidad desde un lugar más consciente, libre, divertido y sin juicios. A través de contenido educativo y productos pensados para acompañar y explorar el placer, la marca se ha convertido en un espacio en el que hablar de deseo, masturbación y bienestar íntimo se siente mucho más natural y accesible.
Desde aprender a conocer mejor tu cuerpo mediante la autoexploración (con herramientas icónicas de la marca como el succionador Mambo para potenciar el orgasmo clitoridiano), reconocer el autocuidado íntimo, comunicar lo que te gusta (y lo que no) a tu pareja, hasta resolver dudas sobre la sexualidad sin pena en sus canales digitales; Platanomelón ayuda a derribar los muros de la desinformación.
Muchas veces, la educación sexual que realmente necesitábamos nunca llegó a las aulas. Hoy, conversaciones culturales tan potentes como las que genera Off Campus, de la mano de aliados como Platanomelón, están ayudando a cambiar las reglas del juego. Porque explorar tu placer no es un lujo ni un pecado: es, en su forma más pura, una parte fundamental del bienestar integral y el autocuidado.