El sector reclama estabilidad regulatoria para acelerar el despliegue del almacenamiento, al que sitúa en el centro de su agenda de competitividad
La energía se ha convertido en un factor decisivo para la competitividad de la industria, en un escenario marcado por la volatilidad de precios y el crecimiento de la demanda global. La hibridación de tecnologías y el almacenamiento energético ganan así protagonismo como herramientas clave para avanzar hacia un modelo industrial más resiliente y eficiente. En este marco, CEOE y Prosolia Energy han reunido en Madrid a más de un centenar de 'key players' del ámbito empresarial, tecnológico e institucional para debatir sobre el futuro energético de la industria hasta 2030.
Entre los participantes figuraron representantes del Ministerio de Industria y Turismo, directivos de multinacionales como Stellantis y portavoces de asociaciones sectoriales como la Asociación de Empresas con Gran Consumo de Energía (AEGE) o la Asociación Empresarial de Pilas, Baterías y Almacenamiento Energético (AEPIBAL).
Renovables como palanca de competitividad industrial
El sistema energético afronta un fuerte crecimiento de la demanda eléctrica, que aumentará un 3,6 % anual hasta 2030 según la Agencia Internacional de la Energía, en un contexto de elevada incertidumbre geopolítica. Esta combinación está generando tensiones en los mercados y encareciendo los costes para la industria.
En España, el reto es especialmente significativo: el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) fija como objetivo alcanzar 22,5?GW de capacidad de almacenamiento en 2030, frente a una situación actual dominada por el bombeo hidroeléctrico, con algo más de 3?GW operativos, y una presencia todavía incipiente de baterías y otras tecnologías.
La primera mesa, moderada por Cristina Riesta, directora de Industria de CEOE, analizó cómo las industrias perciben el riesgo energético y el papel del almacenamiento como elemento de estabilidad tanto para el sistema como para el consumidor industrial. En ella participaron Gerardo Fernández, socio de Baringa; José Carlos Gil, director general de Ingeniería Libergia; y Antonio Ramón, country manager de Prosolia Energy en España.
Los ponentes subrayaron que el almacenamiento ha pasado de ser una opción técnica para convertirse en una necesidad estratégica para las empresas con alto consumo energético, especialmente ante la creciente volatilidad de los precios en el mercado mayorista.
"Las empresas industriales que no resuelvan su autonomía energética antes de 2030 competirán en clara desventaja. La volatilidad del mercado mayorista ha dejado de ser un riesgo coyuntural para convertirse en un problema estructural. El almacenamiento y la hibridación ya no son una opción: son infraestructuras críticas para cualquier compañía que aspire a ser competitiva. Y eso exige una planificación energética a medio y largo plazo, con visión estratégica.", afirmó Javier Martínez, CEO de Prosolia Energy.
La hibridación energética: cuando la batería resuelve el problema de la demanda
La segunda mesa adoptó un enfoque práctico, con el análisis de casos reales de empresas que han apostado por modelos híbridos, combinando generación solar y eólica con sistemas de almacenamiento en batería (BESS) instalados en sus propias instalaciones.
El debate fue moderado por Pedro González, director general de AEGE, con la presencia de Ignacio Cortés, manager de Stellantis Renewable Electricity; Juan Reinón, director de Generación Distribuida en Prosolia Energy; Andrés Pinilla, director de ventas BESS EU&Latam; y Jesús Mora, desarrollador de negocio en Enspired.
El grupo Stellantis es uno de los casos más representativos: junto a Prosolia Energy como socio estratégico, ha desplegado soluciones de generación multienergía de origen renovable que le permiten cubrir hasta el 80 % de la demanda energética de sus plantas y lograr una mayor autonomía energética.
Otro elemento destacado por los ponentes fue el avance de los modelos de financiación sin inversión inicial, que permiten a las empresas acceder a estas tecnologías sin impacto en su balance. Este modelo está acelerando la adopción del almacenamiento en entornos industriales, especialmente entre compañías que hasta ahora habían pospuesto la decisión por razones de capital.
Regulación: un elemento clave en el avance de la transición energética
La tercera mesa puso el foco en el marco normativo. Moderada por Paco Espinosa, director de ACE, reunió a Miguel Gómez-Pavón, subdirector General de Estrategia y Ecosistemas Industriales del Ministerio de Industria y Turismo; Luis Marquina, presidente de AEPIBAL; y Marta Sánchez, socia de EY en el sector Energía.
Durante la conversación se puso de relieve la existencia de barreras administrativas, operativas y de mercado que están ralentizando la inversión en proyectos de baterías, limitando su acceso a los mercados de flexibilidad y aumentando el riesgo de congestión de la red. Asimismo, se señaló la importancia de apostar por el refuerzo de las capacidades industriales necesarias para dotar a España y Europa de una mayor autonomía estratégica.
"Tenemos la tecnología, tenemos casos de éxito y tenemos una demanda industrial creciente que ya no admite esperas. Hoy las empresas no solo buscan reducir costes, sino también ganar estabilidad y mayor control sobre su suministro energético. Lo que necesitamos ahora es un marco regulatorio a la altura de esta realidad, que aporte certidumbre y garantice la seguridad jurídica necesaria", subrayó Juan Carlos Guaita, presidente de Prosolia Energy.