Más ventas, pero menos rentabilidad: el crecimiento deja de traducirse en progreso real
Una quinta parte de las pymes españolas están en pérdidas.
El 86% de los gestores administrativos advierte que la Administración dificulta cada vez más la actividad empresarial.
La pequeña y mediana empresa española sigue funcionando.. Produce, vende, mantiene empleo y sostiene buena parte de la actividad económica del país. El flujo de más de 100.000 millones de euros que entran del turismo y un superávit exterior superior a los 60.000 millones de euros anuales permiten engrasar las cuentas de resultados de las empresas, especialmente las grandes y medianas. Pero lo hace en un contexto que, lejos de acompañar ese esfuerzo, está introduciendo cada vez más presión, más complejidad y más riesgo estructural.
El Barómetro de primavera de 2026 del Consejo General de los Colegios de Gestores Administrativos, elaborado a partir de una muestra representativa de gestores administrativos, que ofrece un 95,5% de nivel de confianza y un 6,05% de error muestral máximo, dibuja una realidad que no es de crisis inmediata (exactamente igual que sucede con el dibujo general del ciclo económico), pero sí de desgaste progresivo: una economía que resiste coyunturalmente, pero cada vez con menor margen.
“El problema no es la empresa. La pyme española está respondiendo. El problema es el entorno en el que tiene que hacerlo”, afirma Fernando Jesús Santiago Ollero, presidente del Consejo General. “Nos debatimos siempre entre dónde estamos (ostensiblemente mejor, por ejemplo, que nuestros socios europeos en cifras macro) y dónde podríamos estar si las reglas, el marco regulatorio y las decisiones de política económica fueran las correctas y adecuadas”.
Una fotografía que exige mirar más allá del titular
A primera vista, los datos podrían invitar a cierto optimismo. El 57,6% de las pequeñas y medianas empresas cerró 2025 con beneficios, lo que indicaría que el tejido empresarial sigue en pie y generando actividad.
Pero esa lectura, por sí sola, resulta incompleta. Porque junto a ese dato convive otro que cambia completamente la interpretación: el 20,1% de las empresas cerró el ejercicio en pérdidas, y un 22,3% adicional lo hizo en una situación de equilibrio, sin generar beneficio. Es decir, más de cuatro de cada diez empresas no están generando rentabilidad, siempre y cuando entendamos que la rentabilidad está en la cifra de beneficios en comparación con el volumen de los activos o con el patrimonio neto.
Y aún hay un elemento más relevante: de ese 20,1% de empresas en pérdidas, el 26,6% ha entrado en pérdidas durante el propio año 2025. Esto no habla de un problema heredado, sino de un deterioro reciente.
“Lo preocupante no es solo cuántas empresas están en pérdidas, sino cuántas han pasado a estarlo ahora. Eso es lo que indica hacia dónde nos dirigimos”, señala Santiago.
Se vende más… pero se gana menos
El análisis de la actividad económica introduce una paradoja que atraviesa todo el informe. El 41,3% de las empresas ha incrementado sus ventas en 2025, lo que refleja que la economía no está parada.
Sin embargo, ese aumento de ingresos no se traduce en una mejora equivalente de los resultados. La consecuencia es clara: una compresión generalizada de márgenes, donde el esfuerzo adicional no se convierte en beneficio, sino en mera supervivencia.
“Las empresas están haciendo más para conseguir menos. Están vendiendo más, trabajando más, asumiendo más riesgo… pero con menor retorno. Y eso no es sostenible en el tiempo”, advierte el presidente del Consejo General. “Esta conducta de las pymes es consistente con el escenario macroeconómico en el que estamos entrando donde la palabra “estanflación” define muy bien un crecimiento muy bajo (valor añadido estancado) combinado con un incremento de los costes (inflación)”.
Un entorno que aprieta por todos los lados
El informe identifica un conjunto de factores que, acumulados, están configurando un entorno cada vez más exigente. El 69,1% de los gestores administrativos percibe un aumento de la presión fiscal. El 81,85% señala los costes laborales como uno de los principales problemas. Y el 84,56% apunta a la incertidumbre económica como un elemento determinante.
No se trata de un único factor, sino de la suma de todos ellos. Y sus efectos empiezan a ser visibles: el 56,15% de los profesionales considera que el riesgo empresarial está aumentando, mientras que cerca de un 19,2% de las empresas presenta ya problemas graves de liquidez. Precisamente, un porcentaje similar de las empresas que declaran pérdidas es el de aquéllas que aumenta sus necesidades de financiación, con lo cual, donde hay un beneficio neto negativo también hay un flujo libre de caja negativo.
“Cuando la presión viene de todos los frentes —costes, impuestos, incertidumbre—, lo que se reduce no es solo el margen sino también la capacidad de resistir en el tiempo”, explica Santiago.
La sensación creciente de que el sistema no acompaña
Más allá de los datos económicos, el barómetro introduce un elemento especialmente relevante: la percepción sobre el funcionamiento del entorno en el que operan las empresas.
El 86,1% de los gestores administrativos considera que la relación con la Administración no ha mejorado en el último año, y un 39,9% afirma que gestionar hoy es más difícil que hace doce meses.
Los problemas son conocidos, pero no por ello menos relevantes: exceso de normativa (83,5%), lentitud (69,8%), falta de atención (62,8%) y dificultades derivadas de la digitalización (53,3%).
“Hemos avanzado en tecnología, pero no siempre en eficacia. Y eso está generando una sensación cada vez más extendida de que el sistema no está acompañando a quien tiene que acompañar”, afirma el presidente del Consejo General.
El informe apunta, además, a un cambio de fondo: la digitalización administrativa no está reduciendo la carga, sino que en muchos casos la está trasladando al empresario, añadiendo nuevas capas de complejidad. Nadie hasta la fecha ha valorado cuál es el coste de la burocracia implícitamente asumida por los empresarios que debería recaer exclusivamente en la Administración. Una tarea pendiente de calcular.
Una pregunta de fondo: quién está acompañando realmente a la pyme
En este contexto, el barómetro plantea una cuestión que va más allá de los datos: en un entorno cada vez más complejo, exigente e incierto, ¿quién está acompañando realmente a la pequeña y mediana empresa en su día a día?
Porque, pese a todo, las empresas siguen respondiendo. El 64,7% ha mantenido su plantilla en 2025, evitando ajustes incluso en un entorno adverso. Pero lo hacen con menos margen, más presión y mayor riesgo.
“Hoy el valor no está solo en analizar o en representar, sino en acompañar de verdad a las empresas cuando tienen que tomar decisiones, cumplir obligaciones y seguir operando en un sistema cada vez más complejo”, señala Santiago.
Una advertencia que no conviene ignorar
El Barómetro de primavera de 2026 no dibuja un escenario de crisis inmediata, pero sí lanza una advertencia clara: el desgaste es acumulativo. El problema no es la falta de actividad. El problema son las condiciones en las que esa actividad se desarrolla.
Fiscalidad, costes, burocracia y funcionamiento administrativo configuran un entorno que limita el crecimiento, reduce la rentabilidad y aumenta la vulnerabilidad del tejido empresarial..
“Las empresas están respondiendo. La cuestión es cuánto tiempo pueden seguir haciéndolo en estas condiciones. Y esa es una pregunta que como país deberíamos hacernos”, concluye el presidente del Consejo General.