'Nada es silencio' no es solo un libro de poemas; es un puente temporal de más de 30 años. El volumen integra cerca de un centenar de poemas estructurados en tres partes, rescatando los versos de su primer poemario, 'El dios del olvido' (1991), y sumando creaciones actuales que reflejan una voz más madura y reflexiva.
El evento ha contado con una destacada representación institucional y literaria. Han intervenido Vanessa Irla Uriarte, primera teniente de alcalde de la localidad; Juan José Guardia Polaino, prologuista de la obra; la poeta Teresa Sánchez Laguna; el editor Julio Criado y el propio autor, Juan Camacho. La velada se completó con la lectura de versos a cargo de los y las poetas Elísabeth Porrero Vozmediano y Aarón Guardia Pérez, armonizada por la música en directo del cantautor Vicente Castellanos.
Vanessa Irla
Durante el acto de presentación, la concejala de Cultura, Vanessa Irla, ha puesto en valor la trayectoria del autor local y la profundidad de su nueva obra, 'Nada es silencio en el dios del olvido'. "No estamos ante un poemario cualquiera; es una obra transformada y enriquecida que nace de una historia singular. Debemos remontarnos a 1991, cuando Juan publicó su primer libro, 'El dios del olvido'. Hoy, más de tres décadas después, aquella esencia renace ampliada en un centenar de poemas. Es un diálogo interior entre el autor que fue y el que es hoy; una conversación necesaria entre la memoria y el presente".
Para la edil, "Juan no escribe desde la comodidad. Su poesía nos interpela y nos sitúa frente a preguntas esenciales sobre qué permanece de nosotros y qué sentido tiene la memoria en un mundo que avanza a una velocidad de vértigo. Es un poemario para reflexionar, con una doble función: no dejar indiferente al lector y ejercer una necesaria denuncia social. En los tiempos difíciles que vivimos, los poetas tienen un gran trabajo por delante y Juan asume ese compromiso". Irla desgranó los tres bloques temáticos en que está dividida la obra que "transita desde la educación militarizada hasta territorios donde aparecen la lucha interior y la desesperanza. Pero también destaca por su ambición creativa, incorporando elementos sonoros y versiones musicalizadas que llevan la experiencia poética más allá del papel. Como bien dice su título, 'nada es silencio', porque incluso en el olvido hay una voz y en la ausencia existe un significado".
Como concejala, para Vanessa Irla, "es un orgullo presentar los trabajos de nuestros autores. Juan es valdepeñero y, aunque su vida le llevara al País Vasco, siempre quiere presentar sus trabajos aquí, en su casa. Desde el Ayuntamiento de Valdepeñas subrayamos que la cultura no es un adorno, sino una herramienta para comprendernos, cuestionarnos y resistir. Invito a todos a acercarse a esta obra valiente, honesta y madura de Juan Camacho".
Julio Criado
Seguidamente tomó la palabra el editor de la obra, Julio Criado, quien aseguró que 'Nada es silencio' no es solo un poemario; es, en esencia, un ensayo poético que redefine la experiencia de lectura al integrar las nuevas tecnologías en el corazón de la lírica. Juan Camacho ha dedicado décadas a esta obra —quizás treinta años de maduración y meses de trabajo intensivo— para crear un libro único en su especie. Cada poema cobra vida a través de una imagen desarrollada por el propio autor mediante el uso de herramientas de inteligencia artificial, complementada con una descripción detallada que desvela la exégesis de cada verso. Es una obra multidimensional que incluye, del poema "Si tuviera que nacer", una separata con traducciones a diversos idiomas y códigos QR que permiten al lector escuchar la voz de la poesía a través del móvil.
Como editor, este es el tipo de proyecto que uno siempre sueña con realizar. "Hemos apostado por una edición de máxima calidad; el libro tiene cuerpo, tiene peso, porque el contenido exigía el mejor papel posible. Sin embargo, pese a su rotundidad física, es de una lectura asombrosamente ligera y evocadora. Ha sido un desafío de muchos meses, una 'paliza' gratificante que he disfrutado en cada paso. Solo puedo agradecer a Juan su confianza, su amistad y, sobre todo, su poesía. Es un orgullo haber dado forma a una obra que está, sin duda, a la altura de su talento".
Juan José Guardia Polaino
Por su parte, el poeta y prologuista Juan José Guardia Polaino ha compartido una profunda reflexión sobre la condición del poeta y, específicamente, sobre la trayectoria y la nueva entrega de Juan Camacho, 'Nada es silencio en el dios del olvido'. Guardia Polaino definió a los poetas como "seres habitados por la fe y la emoción", destacando su capacidad para enfrentarse a las veleidades de la vida a través de la palabra. En sus declaraciones, subrayó la figura de Juan Camacho no solo como autor, sino como un "tenaz luchador" que utiliza el verso para defender el oficio de ser hombre. El prologuista aclaró que este nuevo volumen es una evolución de 'El dios del olvido', poemario publicado originalmente en 1991. Esta versión, corregida y ampliada, surge de una "necesidad de emocionadas vicisitudes" y se presenta hoy como una impronta de sabiduría revisada por la acción poética.
"He encontrado en sus palabras un cíngulo que rodea el pecho", afirmó Guardia Polaino. "Son versos pasión que nos gritan insistentemente pidiendo socorro, golpean el corazón y nos zambullen en los ríos de su sangre". Para Guardia Polaino, la poesía de Camacho es una "liturgia entre el romanticismo más meridiano" que aborda temas universales como la ausencia, el destino, la tragedia y la gloria. Comparó la capacidad de renovación del autor con el espíritu de Francisco de Quevedo, definiendo a Juan Camacho como un ejemplo de "renovación constante" que se niega a quedar anclado. "Nada es silencio porque en el día del olvido la duda es fe, el amor sueño y vivir es un constante huir del naufragio", concluyó el poeta, invitando a los lectores a descubrir las "tripas del sentimiento" en una obra que transita con firmeza entre la fe y el caos, la rebeldía y el origen.
Elísabeth Porrero
Uno de los momentos más memorables de la presentación fue la intervención de la poeta Elísabeth Porrero, quien dedicó unas afectuosas palabras a su colega Juan Camacho, calificando su obra como un refugio de "belleza y sabiduría" en tiempos difíciles. Como símbolo de la vocación internacional del libro, Porrero cautivó a los asistentes con una lectura políglota del poema "Si tuviera que nacer". Alternando con maestría fragmentos en español, francés, inglés e italiano, la lectura subrayó el mensaje de "unidad y hermandad" que vertebra esta edición. Según explicó la propia Elísabeth, la decisión de presentar el poema en varios idiomas busca elevar al lector a "otra dimensión", invitando a disfrutar de la obra de Camacho con calma para profundizar en su mensaje de esperanza.
Teresa Sánchez Laguna
Durante su intervención en la mesa de presentación, Teresa Sánchez Laguna destacó la profundidad humanista de la nueva obra de Juan Camacho, 'Nada es silencio en el dios del olvido'. Para Sánchez Laguna, este libro no deja indiferente a nadie, ya que "interpreta los sentimientos más profundos, esos que cada uno de nosotros solo puede mirar cara a cara". La ponente analizó la "disquisición literaria" que el autor plantea sobre el concepto de la Nada, diferenciando entre la "Nada con mayúsculas", que lo encierra todo, y la de minúsculas, que representa la carencia absoluta. En este escenario, el silencio se convierte en un "acto litúrgico de la vida" y un cómplice cotidiano.
Sánchez Laguna hizo especial hincapié en la fuerte carga emocional y biográfica de los versos, señalando cómo el autor ha sabido escuchar los consejos maternos para insuflar esencia al amor del hogar: "Juan sostiene entre sus manos la lucha constante por la identidad del hombre, a quien le rompe el alma la desolación y el naufragio". En su análisis, destacó que Camacho compone su palabra desde un "latido abierto de la fugacidad del tiempo", moviéndose entre la energía y la melancolía para encontrarse con su verdadero ser. Sánchez Laguna, quien ya colaboró en el anterior poemario del autor (Y volverá el hombre, 2021), subrayó que esta nueva entrega mantiene la misma vigencia y honestidad, sumergiéndonos en una "vorágine interior siempre en constante ebullición".
"Su poética está inundada del humanismo que el autor le confiere; el ser humano y su existencialidad —el llanto, la duda, la soledad y el amor— son la constante interrogación en el devenir de este poeta que busca la orilla de la verdad", afirmó. Finalmente, Sánchez Laguna conmovió al auditorio al citar versos dedicados a la figura materna y destacar el uso de conceptos metafísicos como el dolor, el alma y la memoria. Concluyó definiendo la obra como una lucha por la "visión humana y divina del hombre que se debate en su propia existencia, encerrando la percepción del pensamiento y la nada que todo lo puede".
Juan Camacho
El acto lo cerró el autor. Juan Camacho dedicó unas emotivas palabras de gratitud a los asistentes y a quienes le acompañaron en la mesa: "Agradezco profundamente a quienes han venido a acompañarnos hoy. Son personas con las que cuento y a quienes estoy enormemente agradecido por compartir estos días en mi ciudad preferida, Valdepeñas", señaló el poeta al inicio de su intervención. Sobre la esencia de su obra, Camacho reflexionó sobre el papel de la poesía en la actualidad: "Vivimos tiempos extraños en los que hablar desde el corazón puede parecer un acto de riesgo. Hay quienes preferimos creer que la palabra, cuando nace desde lo más hondo, no pide permiso; se manifiesta como un acto de libertad y de rebeldía serena".
El autor definió "Nada es silencio" como un libro que no se somete a dictados ni a modas: "Es una voz que se toma la independencia de decir lo que siente necesario, aunque vaya a contracorriente o incomode. La poesía verdadera no está hecha para tranquilizar, sino para interpelar". En sus páginas, Camacho explora temas universales como el amor, la muerte, la soledad y la memoria, buscando "atrapar un instante de humanidad y tender un hilo entre la experiencia propia y la conciencia universal". Uno de los puntos destacados de esta edición es la inclusión de una separata especial con el poema 'Si tuviera que nacer', traducido a seis idiomas (español, francés, inglés, italiano, euskera y catalán). Una iniciativa sugerida por el editor Julio Criado. "Es una apuesta por la universalidad de la palabra y por ese idioma secreto que compartimos más allá de las fronteras", afirmó el autor.
Para finalizar, Camacho subrayó que su obra es una invitación a detenerse y escuchar lo que vibra bajo la superficie del mundo, concluyendo con una lectura de sus versos sobre la tiranía del tiempo: "El tiempo no perdona y mi voz se desespera... vivo odiándome a mí mismo porque el tiempo no me queda". "Gracias por hacerle un cuerpo a la palabra en medio de tanto ruido. Mientras haya alguien dispuesto a escuchar, nada es silencio", concluyó.