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¿Es posible prevenir el rechazo antes de que dañe el injerto?

Los expertos apuntan a que el éxito del trasplante se define incluso antes de entrar en quirófano

Esta ha sido una de las claves debatidas durante la 14ª Reunión DETECTA, organizada por Astellas con el aval de la Sociedad Española de Trasplante (SET).

Los expertos analizaron la incompatibilidad molecular, que ayuda a ir más allá de la compatibilidad tradicional entre donante y receptor, y el papel de los biomarcadores para individualizar la inmunosupresión.

MADRID, 5 de marzo de 2026 A pesar de los últimos avances en el ámbito del trasplante, el rechazo del órgano trasplantado sigue siendo uno de los principales retos clínicos. Una realidad que se ha puesto sobre la mesa durante la 14ª Reunión DETECTA, organizada por Astellas con el aval de la Sociedad Española de Trasplante (SET), y que ha reunido a especialistas nacionales e internacionales en trasplante.

En este contexto, los expertos coincidieron en que el siguiente paso en el manejo del paciente trasplantado es anticipar el riesgo inmunológico (incluso antes del trasplante) para ajustar el seguimiento y el tratamiento de cada paciente, en lugar de actuar cuando el rechazo ya se ha manifestado.

Con este objetivo, se abordó el papel de la estratificación del riesgo inmunológico, un enfoque que permite identificar con mayor precisión qué pacientes tienen más probabilidad de presentar complicaciones a lo largo del tiempo. Entre las herramientas analizadas destaca la incompatibilidad molecular, que ayuda a afinar la compatibilidad entre donante y receptor más allá de los criterios tradicionales, estimando no solo la presencia de diferencias inmunológicas, sino también su posible relevancia clínica. Esta información puede estar disponible antes de realizar el trasplante.

Al respecto, la doctora Marta Crespo, jefa del Servicio de Nefrología y Unidad de Trasplante Renal en el Hospital del Mar y coordinadora del evento, subraya que "un reciente estudio multicéntrico presentado en la jornada, en el que se ha evaluado no la cantidad de incompatibilidad molecular sino la calidad de esa incompatibilidad, ha identificado algunas diferencias moleculares que son más perjudiciales, es decir, se asocian con más frecuencia a rechazo del trasplante".

Como señala esta experta, "el receptor de trasplante de órgano sólido se enfrenta a dos tipos de riesgo. Por un lado, el riesgo de rechazo que puede derivar de una inmunosupresión insuficiente y, por otro, el riesgo de infección o cáncer por excesiva inmunosupresión o enfermedad cardiovascular asociada a su enfermedad original y a los efectos adversos de los fármacos inmunosupresores. La estratificación de estos riesgos hoy en día es aún poco precisa. Sin embargo, el desarrollo de biomarcadores puede ayudar en la práctica clínica a mejorar el seguimiento del paciente trasplantado".

Hacia un tratamiento inmunosupresor más preciso

En paralelo al avance en herramientas de diagnóstico, el encuentro ha puesto el foco en la evolución de la inmunosupresión, un elemento esencial que ha cambiado la historia del trasplante en las últimas décadas. En palabras del doctor Lluís Guirado, director del Servicio de Nefrología en Fundació Puigvert y uno de los coordinadores del evento, "en las últimas décadas hemos pasado de un enfoque centrado casi exclusivamente en evitar el rechazo agudo a una visión mucho más amplia, orientada a preservar la función del injerto a largo plazo y la calidad de vida del paciente".

En este sentido, subraya que el reto actual no es intensificar el tratamiento, sino optimizarlo: "Hoy entendemos que el desafío no es 'más inmunosupresión', sino mejor inmunosupresión, ajustada al riesgo inmunológico real de cada paciente". Para lograrlo, los biomarcadores están adquiriendo un papel clave, pues permiten a los especialistas "obtener información directa sobre lo que está ocurriendo a nivel inmunológico en el injerto".

Este enfoque abre la puerta a ajustar la inmunosupresión con mayor precisión, evitando tanto el infra como el sobretratamiento. "Este uso más personalizado de la inmunosupresión tiene el potencial de reducir complicaciones metabólicas, cardiovasculares, infecciosas y neoplásicas, que hoy son una causa principal de morbimortalidad en el paciente trasplantado. Además, permite actuar de forma precoz sobre procesos de daño crónico del injerto, antes de que sean irreversibles. En conjunto, este enfoque representa un paso clave hacia un trasplante más seguro, más duradero y centrado en el paciente, que es precisamente el objetivo que perseguimos con encuentros como DETECTA", concluye.

Más allá de los avances que ya empiezan a integrarse en el seguimiento clínico, la reunión ha reservado un espacio para explorar oportunidades de futuro que podrían cambiar el escenario del trasplante a medio y largo plazo. Entre ellas, destaca el debate sobre el vínculo entre xenotrasplante y terapia génica, dos campos que, aunque a menudo se presentan por separado, comparten un mismo objetivo: mejorar la tolerancia inmunológica y ampliar las alternativas disponibles para los pacientes.

En este sentido, la doctora Crespo aclara que, "cuando hablamos de terapia génica aplicada al trasplante, nos referimos a modificar genéticamente células u órganos, ya sea del donante, del receptor o incluso del propio injerto, para hacerlos más "compatibles" desde el punto de vista inmunológico o más resistentes al daño. Por tanto, no se trata de curar una enfermedad genética concreta, sino de modular la respuesta inmunitaria. Por ejemplo, se puede intentar que el injerto exprese moléculas que frenen la activación inmunológica, que resista mejor la inflamación o que sea menos reconocible por el sistema inmune del receptor".

"El 'puente' más claro entre terapia génica y xenotrasplante es precisamente la edición genética del animal donante", aclara la especialista del Hospital del Mar. "En el caso del xenotrasplante renal con órganos de cerdo, se utilizan técnicas de edición genética para eliminar antígenos responsables del rechazo hiperagudo y añadir genes humanos que regulen la coagulación o la activación del complemento y la respuesta inmune. Es decir, el xenotrasplante moderno es, en esencia, trasplante apoyado en ingeniería genética avanzada".

Con iniciativas como DETECTA, Astellas refuerza su compromiso con el trasplante, un ámbito en el que lleva más de 30 años trabajando junto a los profesionales sanitarios para contribuir a mejorar el abordaje clínico y los resultados en los pacientes trasplantados.

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