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Carnaval sin miedo: cómo la tecnología transforma la seguridad infantil en los desfiles y en días sin colegio

La masiva afluencia a desfiles y cabalgatas reabre el debate sobre cómo garantizar la seguridad de los menores sin limitar su participación en el Carnaval 

Multitudes, desfiles y pantallas: el nuevo reto de la seguridad infantil en Carnaval 

El Carnaval es sinónimo de calles llenas de música, disfraces y desfiles multitudinarios en colegios y ciudades de toda España. Durante estos días, miles de familias salen a celebrar una de las festividades más esperadas del año, donde la creatividad infantil y la participación colectiva son protagonistas. Sin embargo, tras el maquillaje y las máscaras, también emergen preocupaciones cada vez más presentes: la seguridad de los menores en entornos masificados y el uso intensivo de la tecnología durante los periodos festivos. 

Las cabalgatas escolares y los pasacalles municipales congregan a grandes multitudes, generando situaciones de estrés para muchos padres y madres. No es extraño que, en recorridos largos o en eventos con elevada afluencia, los menores se separen momentáneamente de sus familias; lo que pueden convertirse en momentos de tensión. 

Frente a este escenario, cada vez más familias buscan fórmulas que les permitan mantener la calma sin restar autonomía a los menores. La clave no está en limitar su participación en cabalgatas y pasacalles, sino en incorporar herramientas que acompañen esa experiencia con una capa adicional de protección eficaz, y es la tecnología especializada para la infancia la que se abre paso como una solución práctica. 

“Impedir que los niños participen en celebraciones escolares o que se queden en casa por miedo a las multitudes no es una solución. Es esencial que los niños socialicen y pasen el mayor tiempo posible con sus compañeros para que tengan una infancia en la que los móviles no sean los protagonistas de su vida. Esto es un pensamiento creciente entre los padres, que buscan alternativas en la tecnología infantil para reducir las horas de exposición ante pantallas sin renunciar a la seguridad y mantener vías de comunicación con sus hijos, lo que garantiza que los niños interactúen con sus amigos y participen en actividades como los desfiles de Carnaval sintiéndose seguros y con sólo pulsar un botón puedan alertar a sus padres”, explica Jorge Álvarez, CEO de SaveFamily. 

La solución más popular entre los padres son dispositivos como los relojes inteligentes con GPS, diseñados específicamente para menores, cuya demanda se ha disparado un 40% en los últimos años. Con apariencia de reloj tradicional, integran funcionalidades propias de un teléfono móvil, como localización en tiempo real, llamadas seguras y botón SOS. En situaciones de pérdida o desorientación durante un desfile, el menor puede activar una alerta inmediata, mientras que los progenitores pueden consultar su ubicación exacta desde el móvil. Además, esta tecnología incorpora mensajería segura, lo que permite mantener la comunicación sin exponer a los niños a los riesgos de un smartphone convencional. 

Pero la seguridad en Carnaval no se limita al espacio físico. Los días festivos y las vacaciones asociadas a estas celebraciones también traen consigo un incremento notable del tiempo frente a las pantallas por parte de los menores. Según datos de SaveFamily, un 42% accede a internet antes de los ocho y casi siete de cada diez menores de 15 años tienen su propio smartphone. A los doce, más de dos tercios navegan a diario y, a los quince, el 96% está permanentemente en línea. El resultado es una infancia hiperconectada, con más del 80% de los menores pasando al menos una hora diaria frente a pantallas. Con la suspensión de la actividad escolar y, en muchos casos, con condiciones meteorológicas adversas, el consumo digital se dispara. 

Este fenómeno plantea un doble desafío: por un lado, el riesgo de exposición a contenidos inadecuados, contacto con desconocidos o situaciones de ciberacoso; por otro, el fomento de hábitos sedentarios en un periodo que debería estar marcado por la actividad y la socialización. Desde la compañía se insiste en que la solución no pasa por la prohibición absoluta, sino por el acompañamiento y el control parental consciente. 

En este sentido, los relojes inteligentes infantiles incorporan funcionalidades que permiten delimitar contactos, supervisar aplicaciones y activar modos específicos como el “modo aula”, que restringe el uso durante el horario escolar. Más allá de la dimensión digital, estos dispositivos también incorporan métricas de actividad física, permitiendo a las familias monitorizar el nivel de movimiento diario. En pleno Carnaval, cuando los niños pasan horas desfilando, bailando o recorriendo las calles, esta funcionalidad añade un componente de bienestar que refuerza la idea de equilibrio entre tecnología y vida activa. 

Así, entre disfraces de superhéroes, comparsas y serpentinas, la innovación tecnológica se cuela como un elemento clave para muchas familias en este paisaje festivo. El Carnaval encuentra en estas soluciones tecnológicas un complemento que no resta magia a la celebración, pero añade una capa de seguridad para evitar las preocupaciones de padres y niños. 

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