Empresa

El coste invisible de no conciliar: por qué recortar flexibilidad sale caro a las empresas

Casi 6 de cada 10 trabajadores prefieren modelos de trabajo híbridos, para equilibrar vida personal y profesional

Más del 70% de los empleados considera que las medidas actuales de conciliación son insuficientes

Las políticas de tiempo se han convertido en un elemento central de la retribución emocional

En un contexto marcado por la contención de costes y la presión sobre los márgenes empresariales, el trabajo híbrido y la conciliación se consolidan como factores clave para atraer y retener talento en las empresas españolas. Sin embargo, la ausencia de políticas de flexibilidad bien gestionadas está generando un coste invisible que impacta directamente en la rotación, el absentismo y la productividad. Lejos de ser un beneficio accesorio, la conciliación se ha convertido en una palanca estratégica para garantizar el compromiso y la estabilidad de los equipos.

El Estudio de Hábitos Laborales de Protime refleja que casi 6 de cada 10 trabajadores prefieren modelos de trabajo híbridos, no solo por comodidad, sino por su impacto directo en el equilibrio entre vida personal y profesional. Entre quienes optan por esta modalidad, un 58 % se inclina por una fórmula concreta de tres días presenciales y dos de trabajo en remoto, lo que evidencia una demanda creciente de flexibilidad estructurada y estable en el tiempo. Al mismo tiempo, solo el 46,2 % de los empleados se sienten salarialmente valorados en sus empresas, lo que indica que el salario ya no actúa como único factor decisivo a la hora de retener talento.

Rotación, absentismo y productividad: el coste invisible de no conciliar

La falta de medidas reales de conciliación y flexibilidad genera además sobrecarga de trabajo y horas extra, que muchas veces no se reconocen ni compensan, afectando al bienestar y al compromiso de los empleados. Cerca de 6 de cada 10 asalariados afirman realizar horas extra de manera habitual, una situación que se traduce en fatiga, desmotivación y menor eficiencia, sin que la mayoría de las compañías logre medir el impacto real de estas horas.

"En un escenario de contención de costes, muchas empresas creen que no pueden permitirse invertir en conciliación. La realidad es justo la contraria: no hacerlo genera costes ocultos en forma de rotación, desmotivación y pérdida de productividad", explica Óscar Bermejo, CTO Spain de Protime. "El trabajo híbrido y la flexibilidad horaria, bien gestionados, permiten optimizar recursos y mejorar el compromiso sin incrementar el gasto salarial".

El tiempo se ha convertido en un activo estratégico para los trabajadores, que valoran cada vez más la capacidad de organizar su jornada y reducir desplazamientos. De hecho, el 74,2 % de los empleados considera que las medidas actuales de conciliación son insuficientes o mejorables, especialmente entre colectivos con menor autonomía horaria, como aquellos con puestos operativos o con menores niveles de estudios. Esta brecha entre las políticas formales y la experiencia real de los empleados evidencia la necesidad de reforzar la flexibilidad de manera estructurada, con reglas claras y un seguimiento homogéneo.

Digitalización y flexibilidad

La digitalización y el uso de herramientas de gestión del tiempo se consolidan como aliados clave para equilibrar eficiencia y bienestar. Según el estudio, el 86,6 % de los trabajadores considera que la automatización y la inteligencia artificial tendrán un impacto positivo en su puesto, no solo por la mejora de la eficiencia, sino también por su capacidad para aportar mayor transparencia y un control más objetivo de la jornada laboral.

En paralelo, los beneficios no monetarios, especialmente la flexibilidad horaria y los modelos de trabajo híbridos, están adquiriendo un papel cada vez más relevante dentro de la propuesta de valor al empleado. Aspectos como la reducción de la jornada, la concentración de horas o la ampliación de los permisos parentales son cada vez más demandados, especialmente por las nuevas generaciones. Según el estudio, el 98 % de los encuestados considera necesario o muy necesario ampliar los permisos parentales retribuidos para mejorar la conciliación familiar, lo que refuerza la idea de que las políticas de tiempo se han convertido en un elemento central de la retribución emocional.

El trabajo híbrido y la conciliación ya no son elementos opcionales dentro de la propuesta de valor al empleado. Ignorar estas demandas supone asumir costes invisibles que afectan directamente a la productividad y a la estabilidad de las organizaciones, mientras que apostar por ellas se traduce en equipos más comprometidos, satisfechos y dispuestos a permanecer en la empresa. Así, las compañías que logren integrar flexibilidad, conciliación y tecnología de manera efectiva estarán mejor posicionadas para atraer talento y mejorar su competitividad en un mercado laboral cada vez más exigente.

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