La entidad aborda el drama silencioso de muchas familias murcianas, mediante grupos de ayuda mutua tutelados por profesionales y voluntariado especializado.
La Región de Murcia da un paso decisivo en la atención social y emocional de las grandes olvidadas del drama de las adicciones: las familias de personas que consumen drogas, que sufren en soledad y con graves consecuencias psicológicas y económicas este problema, frecuentemente oculto a la sociedad.
El Área de Salud de Cruz Roja ha desarrollado, durante el año 2025, un nuevo proyecto de Grupos de Apoyo a Familiares de Personas con Problemas de Adicción, que surge tras la experiencia piloto desarrollada durante el año 2024. Este grupo, formado por 15 personas (principalmente madres y parejas) relacionadas con personas con problemas de adicción y algunas en situación de privación de libertad, demuestra la urgencia de ofrecer recursos que ayuden y ofrezcan apoyo a un colectivo duramente golpeado por la adicción de sus allegados: "Estos familiares describen que sufren una situación de impotencia, abandono y soledad en la que se han visto a lo largo de un proceso de deterioro progresivo de las conductas de su familiar que se encuentra en consumo. Esta situación es conocida como Coadicción, se trata de una situación de sufrimiento, desconfianza y conflictos por asumir el control de la vida del individuo que consume, que puede generar una dependencia patológica por el familiar adicto, y un deterioro físico y psicológico significativo. Esta experiencia vital de estrés continuado facilita el desarrollo de trastorno mentales en el familiar coadicto, que en la mayoría de los casos suele ser también un problema de género, puesto que son madres, hijas y parejas las personas que más acuden a este tipo de recursos.
Los familiares retratan un calvario de años, desde los primeros síntomas de consumo y deterioro cognitivo y conductual de sus hijos, hijas o parejas, hasta conflictos, violencia y sobrecarga económica. Muchas familias llegan destrozadas a los servicios sociosanitarios tras episodios críticos de salud física o mental, sobrecargadas de culpa, abandonadas y sin red de apoyo. La experiencia evidencia la infradotación de recursos públicos y privados para abordar integralmente estas situaciones y la invisibilidad del sufrimiento familiar: "Por cada persona adicta hay tres o cuatro afectados directos en el núcleo familiar cercano" resalta Ana Belén Martínez Aguado, directora del Área de salud de Cruz Roja en la Región de Murcia.
El proyecto de Cruz Roja tiene como objetivo dar una respuesta realista a la demanda de estas familias. Los grupos, funcionando actualmente en las asambleas de Cruz Roja de Murcia y Cartagena, se reúnen semanalmente en un espacio seguro y confidencial donde compartir experiencias, acceder a orientación psicológica y formar una comunidad de apoyo mutuo. Este enfoque prioriza la autogestión y la formación en desarrollo personal, con pautas de acompañamiento, gestión emocional, recursos de información legal y psicosocial para las familias. Estos familiares no son solo un punto de apoyo más en el proceso de tratamiento de los afectados, sino que son personas también dañadas por la adicción y eso les convierte en afectados que necesitan tratamiento (psicológico y farmacológico).
Los testimonios de las personas participantes del proyecto piloto son estremecedores, tal y como pone de manifiesto Ana Belén "En todas las familias tratamientos farmacológicos en curso, depresión, ansiedad, soledad que puede derivar en incluso, ideas suicidas, con un alto grado de desesperanza que a veces los puede llevar a buscar solución en terapias alternativas y poco seguras. Se trata de separar su propio destino vital de la conducta adictiva de su familiar, también de su pronóstico mental o penal, aprendiendo a vivir de forma consciente y realista el problema y ayudar a reducir el deterioro físico y psicológico de todo el entorno", resalta la directora de Salud de Cruz Roja.
El programa cuenta, además, con voluntariado profesional (psicólogos, trabajadores sociales…), coordinado por personal especializado, e incorpora dinámicas especificas para el apoyo mutuo con protocolos de acogida, talleres de formación personal y emocional, testimonio de expertos y actuaciones lúdicas para la recuperación del vínculo familiar y el bienestar. Además, se crea un banco de recursos actualizado de ayudas, información legal, soporte y derivación a otros servicios.
La estructura del programa está pensada para ser replicable y expandirse a cualquier punto de la comunidad murciana, con grupos de entre 8 y 15 personas en asambleas locales de la organización humanitaria, con supervisión periódica de resultados. Cada grupo se autogestiona con el apoyo de dos personas voluntarias y la supervisión de una figura profesional del área de salud a nivel regional, facilitando que la experiencia y el conocimiento del sufrimiento familiar sean compartidos y capitalizados por quienes lo han vivido en primera persona.
La Región de Murcia supone una comunidad especialmente golpeada por problemas de adicciones y de salud mental y afronta retos crecientes: los episodios de ingreso hospitalario por consumo de drogas se han triplicado en 25 años y el consumo de nuevas sustancias y adicciones tecnológicas (videojuegos, apuestas…) se disparan entre las personas jóvenes. La falta de recursos de diagnóstico, tratamiento y acompañamiento, unida al estigma, sitúa a las familias en una situación de fragilidad y abandono social.
La iniciativa considera de suma importancia la difusión de esta problemática y la necesidad de seguir formando a las figuras profesionales que apoyan estos grupos de familias, tanto personal voluntario como laboral, que con su formación y actitud altruista ofrecen ese apoyo incondicional a estas personas.
Cruz Roja hace un llamamiento a entidades, administraciones y la sociedad murciana para visibilizar este sufrimiento y sumar esfuerzos en la lucha contra las adicciones y el apoyo a su entorno más cercano. El proyecto ya es un referente de innovación social y apoyo integral en la Región de Murcia.