Los datos correspondientes al primer trimestre de 2026 ponen de manifiesto una realidad preocupante: cada vez se producen menos procesos de incapacidad temporal entre las personas trabajadoras autónomas, pero las bajas son cada vez más largas cuando finalmente se producen.
Entre el primer trimestre de 2024 y el primer trimestre de 2026, el número de trabajadores autónomos protegidos aumentó un 2,5%, pasando de 3.310.323 a 3.391.709 personas. Sin embargo, durante ese mismo periodo los procesos de incapacidad temporal iniciados descendieron un 10,1%, pasando de 122.422 a 110.094, mientras que los procesos finalizados disminuyeron un 10,4%, hasta situarse en 109.450.
La incidencia de la incapacidad temporal cayó un 11,9%, pasando de 12,33 a 10,86 procesos por cada mil trabajadores protegidos. También descendió el número de procesos en vigor, que pasó de 140.718 a 136.416, un 3,1% menos. Paradójicamente, la duración de las bajas siguió aumentando. Los procesos finalizados pasaron de una duración media de 96,4 días a 101,5 días, es decir, 5,1 días más (+5,3%). En el caso de las bajas que permanecen en vigor, la duración media alcanzó los 203,4 días, frente a los 192,8 días registrados hace dos años, un incremento de 10,6 días (+5,5%).
No hay menos enfermedad; hay menos posibilidad de dejar de trabajar
Desde UPTA consideramos que estos datos no significan que los trabajadores autónomos enfermen menos, sino que muchos continúan trabajando aun estando enfermos porque no pueden permitirse dejar de hacerlo.
En España existen más de 1,5 millones de trabajadores autónomos personas físicas que desarrollan su actividad sin trabajadores asalariados. Para todos ellos, una incapacidad temporal supone, en la práctica, cerrar el negocio o paralizar completamente su actividad, dejar de percibir ingresos desde el primer día y asumir el riesgo de perder clientes o incluso de no poder recuperar posteriormente su actividad económica. Esta realidad explica que miles de trabajadores autónomos retrasen la visita al médico y continúen desarrollando su actividad hasta que la enfermedad les impide seguir trabajando.
Desde UPTA queremos dejar claro que este análisis no pretende cuestionar en modo alguno las bajas médicas de los trabajadores por cuenta ajena. Muy al contrario. Los trabajadores autónomos que cuentan con empleados saben perfectamente que la salud de sus trabajadores debe estar siempre por encima de cualquier otra consideración y que, cuando un trabajador asalariado inicia una incapacidad temporal, lo hace porque existe una causa médica que la justifica y porque su recuperación debe ser la prioridad. Lo que reclamamos es que los trabajadores autónomos puedan disfrutar de una protección equivalente cuando son ellos quienes enferman. Nadie debería verse obligado a elegir entre cuidar de su salud o mantener abierto su negocio.
Retrasar la baja agrava las enfermedades
Desde UPTA advertimos de que este comportamiento tiene consecuencias directas sobre la salud. Cuando una enfermedad no recibe tratamiento desde sus primeras manifestaciones aumentan las posibilidades de que evolucione hacia procesos más complejos o persistentes. Como consecuencia, cuando finalmente resulta inevitable solicitar una incapacidad temporal, las patologías requieren tratamientos más prolongados y periodos de recuperación considerablemente superiores.
Los datos reflejan precisamente esta situación. Mientras la incidencia de la incapacidad temporal desciende un 11,9%, la duración media de las bajas sigue aumentando. En apenas dos años, los procesos finalizados duran 5,1 días más, mientras que las bajas que permanecen en vigor se prolongan 10,6 días más que en 2024. En otras palabras, el problema no es que los trabajadores autónomos enfermen menos; el problema es que llegan demasiado tarde al sistema de incapacidad temporal. La necesidad de mantener abierta la actividad económica provoca que muchas patologías se atiendan tarde, dificultando la recuperación y favoreciendo bajas de larga duración.
UPTA reclama una reforma urgente para eliminar el castigo económico de las bajas médicas
Desde UPTA España llevamos años reclamando una reforma que elimine los desincentivos económicos que hoy siguen impidiendo a miles de trabajadores autónomos cuidar de su salud cuando la enfermedad aparece.
Nuestra principal reivindicación consiste en que la exención en el pago de la cuota al RETA se aplique también en todos los procesos de incapacidad temporal de duración inferior a 60 días, desde el día siguiente al inicio de la baja médica y hasta su finalización.
En la actualidad, la exención en el pago de la cuota de autónomos únicamente se reconoce, con carácter general, a partir del día 61 de la incapacidad temporal. Esta regulación deja sin protección económica la inmensa mayoría de los procesos de incapacidad temporal de corta duración, obligando al trabajador autónomo a seguir abonando su cuota precisamente cuando deja de percibir ingresos.
Eliminar este desincentivo permitiría que miles de autónomos acudieran antes al médico, iniciaran el tratamiento desde las primeras fases de la enfermedad y evitaran que muchas patologías terminaran cronificándose. Proteger la salud del trabajo autónomo no solo supone mejorar la calidad de vida de quienes sostienen diariamente su actividad económica; también significa prevenir bajas de larga duración, favorecer recuperaciones más rápidas y garantizar la continuidad de cientos de miles de pequeños negocios.
Eduardo Abad, presidente de UPTA España: "Los autónomos no enfermamos menos; sencillamente, no podemos permitirnos ponernos enfermos. Para más de 1,5 millones de trabajadores autónomos personas físicas que trabajan sin asalariados, una baja médica supone, en la práctica, cerrar temporalmente su negocio. Esa es la diferencia. Los autónomos somos los primeros interesados en proteger la salud de nuestros trabajadores y sabemos que cuando un trabajador asalariado está de baja médica es porque existe una causa que la justifica y porque su recuperación debe ser la prioridad. Nosotros solo pedimos disponer de una protección equivalente cuando enfermamos. Los datos son claros: cada vez se producen menos bajas, pero cuando finalmente llegan duran más tiempo porque las enfermedades se atienden demasiado tarde. Es el momento de eliminar ese castigo económico. La exención del pago de la cuota de autónomos desde el día siguiente al inicio de la baja médica en todos los procesos de incapacidad temporal permitiría que miles de trabajadores pudieran recuperarse sin poner en riesgo la continuidad de su actividad."