Región

La Unidad de trastornos alimentarios del Hospital General Universitario Reina Sofía atendió en 2012 a 29 pacientes

La Consejería de Sanidad y Política Social se suma a la conmemoración del Día regional de lucha contra los trastornos de la alimentación

La directora general de Asistencia Sanitaria del Servicio Murciano de Salud, Magina Blázquez, subraya la "importancia" de disponer de un grupo multidisciplinar para atender estas patalogías

La Unidad de trastornos alimentarios del Hospital General Universitario Reina Sofía atendió el pasado año a 29 pacientes, que estuvieron ingresados una media de 61,97 días, según explicó la directora general de Asistencia Sanitaria del Servicio Murciano de Salud, Magina Blázquez, con motivo del Día Regional de lucha contra los trastornos de alimentación, que se celebra hoy, 5 de octubre, por acuerdo de la Asamblea Regional de Murcia.

De los pacientes ingresados, un 60 por ciento presentaban anorexia nerviosa, un 34 por ciento, bulimia nerviosa y un seis por ciento, trastornos alimentarios no especificados.

La Unidad de trastornos alimentarios se creó en 2005, como unidad de referencia regional, para el tratamiento en régimen hospitalario de pacientes con Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA). Se encuentra diferenciada de la Unidad de Psiquiatría del centro hospitalario y dispone de seis camas, una sala comedor y una terraza.

Blázquez reseñó que la Unidad está atendida por un grupo multidisciplinar, formado por psiquiatra, psicólogo, enfermeros, auxiliares de enfermería, nutricionistas y terapeutas ocupacionales. En ella se interviene de forma individual y grupal, tanto con los pacientes como con sus familiares para que aprendan a convivir y tratar en el ámbito doméstico estos trastornos.

Este equipo, que trabaja de forma coordinada con los dispositivos asistenciales ambulatorios y con las asociaciones Afectamur y Adaner, desarrolla cuatro programas de tratamiento, uno para la recuperación de peso en anorexia nerviosa, otro específico para bulimia nerviosa, así como un programa de tratamiento especial para pacientes muy graves con rechazo absoluto a alimentarse, y el programa de post-alta hospitalaria, que incluye el seguimiento en consulta.

Un problema sociosanitario

El aumento de la incidencia y las características de la población, preadolescentes, adolescentes y jóvenes, a las que afectan los TCA convierte estas patologías, según Blázquez, en un importante problema socio-sanitario.

"Son unos trastornos que no sólo afectan al enfermo; también a su familia y al entorno más próximo, e incluso a los profesionales de la salud y de la educación, que se ven directa o indirectamente implicados", explicó.

Diagnóstico precoz

Desde la Consejería de Sanidad y Política Social se hace especial hincapié en la prevención primaria con el objetivo de limitar la incidencia de la enfermedad, que tiene una prevalencia del 0,3 por ciento en la población en el caso de la anorexia, de un 0,8 por ciento en los casos de bulimia y entre el tres y el cuatro por ciento en los trastornos alimentarios no especificados.

El Servicio Murciano de Salud ha editado una guía práctica clínica en la que se recogen las bases del tratamiento y los criterios de hospitalización para estas patologías.

Para Magina Blázquez, es importante trasmitir mensajes a la familia y al adolescente sobre pautas que indirectamente protegen ante los trastornos de conducta alimentaria; es decir una alimentación saludable y realizar, al menos, una comida en casa al día con la familia, facilitar la comunicación y mejorar la autoestima.

La directora general de Asistencia Sanitaria se refirió también a evitar que las conversaciones familiares giren compulsivamente sobre la alimentación y la imagen, así como evitar bromas y desaprobaciones sobre el cuerpo, el peso o la forma de comer de los niños y adolescentes.

Tipos de trastornos

Entre los trastornos de la conducta alimentaria destaca, por sus consecuencias para la salud y su índice de morbilidad, la anorexia nerviosa, que se manifiesta como un deseo irrefrenable de estar delgado, una preocupación extrema por la dieta, la figura y el peso. Estos pacientes no tienen conciencia de estar enfermos ni del riesgo que corren con su conducta. Se centran en la pérdida de peso, lo que causa estados nutricionales carenciales que pueden comprometer su vida.

Por otra parte, la bulimia nerviosa se caracteriza por episodios de ingesta voraz e incontrolada en poco espacio de tiempo y generalmente en secreto. Estas personas intentan compensar los efectos de la sobreingesta mediante vómitos autoinducidos, el abuso de de laxantes y diuréticos e hiperactividad física. La bulimia, a diferencia de la anorexia, puede no alterar el peso del paciente, por lo que pasa desapercibido y el afectado no pide ayuda hasta que el problema no está muy avanzado.

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