Opinión

Líneas rojas como farsa

El sentido de mis letras...

Hace mucho tiempo encontré esta reflexión : "lo difícil no es resolver un problema, lo verdaderamente difícil es plantearlo bien". Es decir, la forma de plantear un problema, por sencillo que parezca, determinará la capacidad para resolverlo o agravarlo aún más. La ciudad de Nueva Delhi, en la época colonial británica, sufría una muy peligrosa presencia de cobras venenosas, y el Gobierno ofreció como solución una recompensa económica al ciudadano por cada cobra muerta que entregara.

Ocurrió que la gente pensó que podía ser una fuente de riqueza, y se dedicó a criar cobras en cautividad y así incrementar sus ingresos. Al darse cuenta de la jugada, las autoridades suspendieron los pagos, y las cobras ya no tenían valor alguno, sus criadores las soltaron a la calle y el problema inicial se hizo mucho mayor.

Apareció un "efecto perverso" : la solución ideada al problema planteado vino a empeorar la situación inicial. Las personas suelen reaccionar a los incentivos reales y a la seguridad, y no a las intenciones y deseos de quienes  programan las poco pensadas soluciones.

Nadie duda de que en España tenemos un problema muy grave de vivienda, pero la solución para resolverlo es bastante más compleja de lo que ha dado a entender el Gobierno sanchista.  La solución ideada con los Decretos gubernamentales acabará por agravar más aún el problema actual, y aparecerá "el efecto cobra" : se contraerá el mercado de la vivienda en alquiler y  en propiedad.

En definitiva, van a hundir  el mercado del alquiler y a fomentar la okupación, por lo que el remedio habrá sido peor que la enfermedad. Como ya se ha hecho evidente, el Gobierno sanchista no perseguía abordar la problemática real de la vivienda, porque no le ha preocupado en los años de legislatura.

Sabía que las medidas proyectadas, que rechazó el Parlamento, iban contra el sueño español del que participaban también muchos votantes de la izquierda. ¿Por qué tanto empeño ahora en adoptarlas? Muy sencillo, porque lo que buscaba, mediante la vergonzosa instrumentalización del "caso Maricarmen", era la agitación de la calle, la movilización del votante de la izquierda y poner en marcha la estrategia del muro, que demoniza la alternativa política.

Sí, una línea roja : mentir y manipular al ciudadano. En  coherencia con su verdadera intencionalidad política, osó establecer una distinción que a la postre se ha vuelto contra ellos, que la idearon : habló de buenos y malos propietarios, y los malos son los propietarios que desahuciaban conforme a la ley con intervención de los Tribunales.

He aquí que salta a la opinión pública el escándalo de Montse Mínguez y su pareja : un fondo buitre de 30 inmuebles. Y Sánchez afirma que no se deben traspasar líneas rojas...

¡Vaya farsa! ¿No le da vergüenza, señor Sánchez, hablar de líneas rojas? ¿No le parece una línea roja seguir agitando la calle  con la manipulación mentirosa del ciudadano?

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Por Zayda Quinto Calderón