Opinión

Trabajadores que sostienen el verano

El sentido de mis letras...

El verano suele contarse desde el lado de quien descansa. Se habla de vacaciones, playas llenas, terrazas, viajes, fiestas populares y tiempo para desconectar. Pero existe otro verano, mucho menos visible, que comienza cada mañana cuando todavía no ha salido el sol y continúa mientras otros disfrutan de su descanso.

Es el verano de quienes trabajan para que la vida cotidiana siga funcionando. Cuando las temperaturas aprietan, el esfuerzo laboral adquiere además una dimensión distinta, y basta mirar al campo : agricultores, ganaderos y trabajadores del sector primario no pueden aplazar determinadas tareas hasta ahora en septiembre.

Los animales necesitan cuidados cada día, las cosechas tienen sus tiempos y el mar tampoco entiende de calendarios vacacionales. Detrás de cada alimento que llega a nuestra mesa hay personas que continúan trabajando bajo el sol, muchas veces en condiciones especialmente exigentes.

Algo parecido ocurre en la construcción, ya que mientras atravesamos rápidamente una calle buscando una sombra, hay trabajadores sobre un andamio, colocando una cubierta, asfaltando una carretera o reparando una infraestructura.

El calor multiplica la fatiga y obliga a extremar la prevención, pero muchas obras y tareas de mantenimiento deben continuar. Con frecuencia sólo se advierte su importancia cuando una carretera está cortada, una avería no se repara o una infraestructura deja de funcionar.

Y está el inmenso mundo de los servicios : camareros, cocineros, personal de limpieza, trabajadores de hoteles, comercios, supermercados, transportes, aeropuertos, puertos o estaciones hacen posible buena parte de aquello que se identifica precisamente con disfrutar del verano.

En territorios turísticos esta realidad resulta todavía más evidente, porque las vacaciones de unos descansan sobre el trabajo de otros, y conviene recordarlo especialmente cuando se exige rapidez, disponibilidad y una atención impecable.

Quien sirve un café en una terraza a las cuatro de la tarde también siente los cuarenta grados, quien limpia una habitación probablemente lleva muchas otras, quien conduce un autobús lleno de pasajeros soporta horas de tráfico y responsabilidad...

Una sociedad madura debería ser capaz de transformar esa conciencia en algo tan sencillo como respeto. También siguen ahí los cuerpos y fuerzas de seguridad, los bomberos, los servicios de emergencias y de protección civil.

El verano incrementa desplazamientos, concentraciones de población, accidentes, incendios forestales y situaciones de riesgo : cuando una carretera se colapsa, alguien regula el tráfico; cuando se declara un incendio, alguien se acerca precisamente al lugar del que los demás intentan alejarse; cuando ocurre una emergencia en el mar o en la montaña, alguien abandona su rutina para acudir en ayuda de otro....

Y la sanidad tampoco cierra por vacaciones : en hospitales, centros de salud, ambulancias, residencias y servicios de urgencias continúan médicos, enfermeras, técnicos, auxiliares, celadores, administrativos, personal de limpieza y mantenimiento, ya que las enfermedades no consultan el calendario antes de aparecer.

Resumiendo, los trabajadores son quienes sostienen el verano.

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