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La cúpula fotovoltaica del nuevo edificio europeo en la Cartuja se alzará este verano con ayuda de una de las mayores grúas de Europa

Las obras del nuevo edificio del Centro Común de Investigación (JRC) en la Isla de la Cartuja cumplen plazos y mantienen el horizonte de 2027.

En unos días, el nuevo edificio de la Comisión Europea en el Sevilla TechPark de la Isla de la Cartuja empezará a adquirir su aspecto inconfundible. Está previsto que en julio arranque la instalación del domo solar de pérgolas fotovoltaicas, el elemento clave que hará de él uno de los escasos edificios de su tamaño con energía neta positiva: compensará las emisiones de CO2 asociadas a su construcción y operación, y generará la energía suficiente para garantizar su autosuficiencia.

Un año después de la visita de la presidenta Úrsula von der Leyen para inaugurar las obras, el proyecto, concebido como un icono de la Nueva Bauhaus Europea y de la arquitectura sostenible, mantiene el horizonte de finales de 2027 como fecha de finalización. Las obras, levantadas sobre el solar del antiguo Pabellón de los Descubrimientos, marchan a muy buen ritmo; en estos momentos se construye el forjado de la primera planta y, en breve, comenzará a montarse la cúpula fotovoltaica, uno de los elementos más emblemáticos e innovadores de todo el conjunto.

El momento más espectacular llegará este verano, previsiblemente en julio, cuando entre en escena una de las grúas torre de mayor capacidad de Europa. A partir de ese instante, la estructura del domo solar empezará a crecer en paralelo al avance del edificio, marcando un punto de inflexión visible en la obra.

Inspiración tradicional, vocación innovadora

Inspirado en la arquitectura tradicional sevillana y adaptado a las condiciones climáticas del sur de Europa, el edificio quedará protegido bajo una gran cúpula cubierta de paneles solares que generará energía limpia y dará sombra a una plaza, un jardín y al propio inmueble. Su diseño, flexible y adaptable a necesidades futuras, apuesta por materiales de bajo impacto ambiental y origen mayoritariamente local como piedra caliza, madera y cerámica, reforzando el vínculo entre innovación y tradición constructiva.

A ese balance energético neto positivo contribuyen, además de la cúpula fotovoltaica, soluciones de recuperación de agua de lluvia y una búsqueda constante de fórmulas para reducir el impacto ambiental de la propia obra. 

Es el caso del sistema de Cuerpos Huecos Estructurales (CHE), que sustituye por módulos de plástico reciclado el hormigón que no cumple una función estructural en los forjados. El resultado es un edificio más ligero que consume menos hormigón y acero, reduce su huella de carbono y permite mayores luces sin vigas intermedias.

Una vez en funcionamiento, el edificio albergará a una plantilla de más de 400 trabajadores. Éstos se encargan de sustentar, con investigación y evidencia, algunas de las grandes políticas europeas: desde políticas de competitividad y desarrollo, como los fondos de Recuperación y Resiliencia, al ámbito digital, con apoyo a la Ley de Servicios Digitales o la Ley de Inteligencia Artificial. Otros campos de especialización son la sostenibilidad, la transición energética y la agricultura.

Apoyo local, regional y nacional

En el proyecto colaboran actualmente más de 40 empresas, muchas de ellas locales y regionales, que aportan su talento y experienciaal servicio de una construcción singular. Una muestra de la excelencia del tejido profesional y técnico de Andalucía, cuyo ecosistema innovador local está contribuyendo a un proyecto de referencia europea y mundial.

Asimismo, la colaboración institucional ha sido decisiva en este trayecto. El Ayuntamiento de Sevilla ha puesto a disposición los terrenos sobre los que se levanta el nuevo edificio y desarrolla trabajos de mejora del entorno, entre ellos, la ampliación del carril bici que facilitarán una movilidad más sostenible para trabajadores y visitantes de la zona. A ese respaldo se suma el del Gobierno de España, que ha facilitado un nuevo acuerdo que permite a la Comisión Europea permanecer en la ciudad durante, al menos, los próximos 75 años.

Con estas instalaciones, Sevilla refuerza su imagen de innovación y sostenibilidad mediante un proyecto que promueve una visión más sostenible, inclusiva y bella, orientada a mejorar la calidad de vida de las personas. El Sevilla TechPark, en la Isla de la Cartuja y uno de los parques tecnológicos más importantes de España, consolida así su posición como un espacio donde la ciencia, la innovación y la empresa se dan la mano. El nuevo edificio del JRC se convierte, además, en un aliado estratégico de eCitySevilla, la iniciativa que busca descarbonizar el parque.

El inmueble será también la casa de Europa de los sevillanos, en la que podrán celebrarse actividades divulgativas, encuentros y eventos relacionados con la ciencia, la innovación y las políticas europeas.

El Centro Común de Investigación (JRC, por sus siglas en inglés) es una de las mayores organizaciones de investigación de Europa plenamente dedicadas al apoyo científico a la política. Cuenta con seis ubicaciones (Bruselas, Ispra, Geel, Karlsruhe, Petten y Sevilla) en cinco países de la UE, siendo la sede sevillana la única en España y la más meridional de Europa. El JRC se instaló en Sevilla en 1994 y, con este nuevo edificio, reafirma su compromiso a largo plazo con la ciudad, Andalucía y España, consolidando a Sevilla como referente europeo en investigación, innovación y sostenibilidad.

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