El otoño supone un momento clave para evaluar el estado de salud de los pies y corregir posibles alteraciones provocadas por las altas temperaturas, el aumento de la actividad física, el uso prolongado de chanclas y sandalias o la exposición continuada a playas, piscinas y vestuarios tras el verano. Los especialistas de la Unidad de Biomecánica del Pie, Podoactiva, del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre recomiendan realizar una revisión podológica tras el periodo vacacional para prevenir lesiones y detectar de forma precoz patologías que pueden agravarse con la vuelta a la rutina.
Tal como explica Jairo Casal, responsable de la unidad, "durante los meses estivales, los pies están sometidos a condiciones muy distintas a las del resto del año. El calor y la humedad favorecen la aparición de infecciones cutáneas y ungueales, mientras que los cambios en el tipo de calzado y el incremento de caminatas o actividades deportivas pueden generar sobrecargas, molestias articulares y alteraciones biomecánicas". Según añade, "en verano solemos utilizar un calzado más abierto y con menor sujeción, además de incrementar el tiempo que pasamos caminando o practicando actividades al aire libre. Todo ello puede provocar alteraciones biomecánicas, sobrecargas musculares y lesiones que, en muchos casos, no se manifiestan hasta varias semanas después de finalizar las vacaciones".
Patologías habituales
El especialista señala que una de las consultas más habituales al final del verano está relacionada con dolores en el talón, la planta del pie o la zona del antepié. "Muchos pacientes acuden en septiembre por molestias que comenzaron durante las vacaciones y que han ido aumentando con la vuelta al trabajo o al deporte. Una evaluación podológica y biomecánica nos permite identificar el origen del problema y establecer un tratamiento personalizado para evitar que se cronifique", afirma.
Entre las patologías más frecuentes que pueden aparecer o agravarse tras el verano se encuentran las infecciones por hongos en la piel y las uñas, conocidas como pie de atleta y onicomicosis, favorecidas por la humedad y el tránsito descalzo por zonas comunes. También son habituales las verrugas plantares, una infección vírica que suele adquirirse en piscinas, duchas y vestuarios. Además, el experto alerta sobre la aparición de grietas y sequedad en los talones, consecuencia de la exposición al sol, la arena y el uso continuado de calzado abierto. "A ello se suman patologías mecánicas como la fascitis plantar, las tendinitis, las metatarsalgias o las sobrecargas musculares derivadas de largos periodos caminando o practicando deporte sin el soporte adecuado", comenta Jairo Casal.
"En muchas ocasiones, los problemas no se limitan al pie. Una alteración en la pisada puede acabar generando molestias en tobillos, rodillas, caderas o incluso en la espalda. Por eso es importante realizar una valoración integral cuando aparecen síntomas persistentes", destaca Jairo Casal.
Recomendaciones
Los especialistas recomiendan prestar especial atención a determinados grupos de población, como deportistas, personas mayores, pacientes con diabetes o quienes hayan experimentado dolor o cambios visibles en la piel y las uñas durante el verano. En estos casos, una revisión temprana puede ayudar a prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida.
Para preparar los pies de cara a la vuelta a la rutina, Jairo Casal aconseja "revisar periódicamente el estado de la piel y las uñas, mantener una adecuada hidratación, utilizar calzado cómodo y con buena sujeción, evitar caminar descalzo en espacios públicos húmedos y consultar con un especialista ante cualquier dolor persistente o anomalía".
"Del mismo modo que realizamos revisiones médicas o deportivas después de las vacaciones, debemos prestar atención a nuestros pies. Son la base de nuestro movimiento diario y detectar cualquier alteración de forma precoz nos permite evitar lesiones de mayor importancia y mantener una correcta salud musculoesquelética", concluye Jairo Casal.