Con motivo del Día Mundial contra el Cáncer de Mama, que se celebra el 19 de octubre, la facialista Jenifer Alonso y la psicóloga Raquel Alonso ponen el foco en la importancia de acompañar a las mujeres también en los cambios que experimentan su piel, su imagen y su relación con el propio cuerpo durante y después del tratamiento.
El cáncer de mama puede transformar la relación de una mujer con su propio cuerpo. Los tratamientos pueden provocar sequedad, sensibilidad, irritación, cambios de textura o alteraciones en la pigmentación, pero el impacto no es únicamente físico: también puede afectar a la manera en la que la persona se reconoce frente al espejo.
Para Jenifer Alonso, el papel de la estética debe ir más allá de aplicar un tratamiento y requiere formación y sensibilidad para saber cómo acompañar cada situación.
"No basta con saber qué productos podemos utilizar o qué tratamientos debemos evitar. También debemos tener herramientas para saber cómo acompañar. Hay profesionales que no tienen formación específica en estética oncológica y es importante conocer nuestros límites y saber cuándo debemos derivar."
Acompañar desde el refuerzo
La facialista defiende que estos espacios no deben centrarse constantemente en la enfermedad, sino convertirse en lugares seguros donde la mujer pueda sentirse cuidada y reconfortada.
"No creo que tengamos que tratar a la persona desde la enfermedad, sino desde el refuerzo. Hay momentos en los que necesita que la miren como mujer, no únicamente como paciente."
Una perspectiva que comparte la psicóloga Raquel Alonso, especialmente a la hora de comunicarse con una persona que está atravesando un proceso oncológico.
"Frases como 'ya queda menos' o 'seguro que todo va bien' se dicen con buena intención, pero pueden hacer que la persona sienta que tiene que estar tranquila. A veces acompañar significa simplemente escuchar, validar lo que está sintiendo y preguntarle qué necesita."
Volver a reconocerse frente al espejo
Uno de los cambios que puede generar mayor impacto es la pérdida de las cejas. Para algunas mujeres, recuperar su imagen habitual puede ayudar a reconstruir la relación con el espejo. La micropigmentación puede ser una herramienta en determinados casos, siempre teniendo en cuenta el momento del proceso y las indicaciones médicas.
"No se trata de ocultar lo que está pasando, sino de ofrecer herramientas. Para algunas mujeres volver a tener unas cejas con las que se reconozcan puede suponer un cambio emocional importante", explica Jenifer Alonso.
Raquel Alonso recuerda que cada mujer vive estos cambios de una manera diferente: "La imagen forma parte de nuestra identidad. Recuperar pequeños elementos con los que una mujer se identifica puede ayudarla a volver a reconocerse, pero el acompañamiento debe partir siempre de lo que necesita cada persona."
En este sentido, ambas profesionales coinciden en que el autocuidado no debe entenderse como algo superficial. Dedicar unos minutos a la piel, arreglarse, recuperar las cejas o simplemente disponer de un espacio en el que no hablar de la enfermedad puede ayudar a recuperar sensación de normalidad e identidad.
La propuesta de Jenifer Alonso parte así de una idea: la belleza como cuidado, escucha, refuerzo y acompañamiento personalizado, respetando siempre las indicaciones del equipo médico y el ritmo de cada mujer.